Acuerdo mercosur-unión europea: una oportunidad clave para el agro argentino

El especialista maximiliano díaz analizó los beneficios del acuerdo comercial y explicó por qué es urgente su aprobación en Argentina.

En un contexto global marcado por crecientes tensiones comerciales, el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea emerge como una oportunidad estratégica para el agro argentino. Aunque ya fue confirmado, su implementación aún depende de la aprobación parlamentaria de cada país miembro, un detalle que podría marcar profundas diferencias en los beneficios inmediatos.

Maximiliano Díaz, magíster y socio de Endógena Consultora, analizó los alcances del acuerdo en diálogo con Palabra de Campo. “Este pacto puede generar un crecimiento genuino para varias cadenas agrícolas, más allá de los problemas coyunturales como las restricciones cambiarias o las cargas tributarias”, explicó.

Uno de los datos más relevantes del análisis es que Argentina se comprometió a reducir las retenciones de soja al 14% para las exportaciones hacia la Unión Europea, en contraste con el 33% que regirá en el mercado general a partir de junio. Esta baja representa un plus de rentabilidad muy significativo para toda la cadena sojera, principal motor de las exportaciones agrícolas del país.

Ventajas de actuar rápido

Según Díaz, el primer país que refrende el acuerdo ingresará inmediatamente al beneficio de las cuotas de exportación. “Funciona bilateralmente. Si Argentina aprueba primero, accede de forma exclusiva a los cupos establecidos, como el de maíz, que podría llegar hasta un millón de toneladas”, advirtió.

Este dato no es menor: ser el primero en ratificar el tratado permitiría captar mercados estratégicos antes de que otros países del Mercosur —como Brasil— entren en competencia directa.

¿Estamos preparados?

Respecto de las exigencias ambientales y sanitarias, Díaz aclaró que las pretensiones de Europa disminuyeron considerablemente respecto de lo pactado en 2019. “La presión bajó; no hay requisitos que hoy dejen afuera a la producción argentina. Sin embargo, será vital participar activamente en los comités técnicos que se creen para defender los intereses del agro nacional”, sostuvo.

Un punto de atención es el tema de la deforestación, donde Argentina deberá ajustar algunos aspectos para cumplir plenamente con los estándares exigidos.

Sectores con más potencial

La consultora Endógena realizó una modelización que revela aumentos de rentabilidad relevantes:

  • En maíz, las exportaciones hacia Europa podrían representar un incremento del 13% en ingresos respecto de otros destinos.

  • En sorgo, donde Argentina es prácticamente el único proveedor del Mercosur, el país tendría la posibilidad de capturar la totalidad de la cuota disponible.

  • Para arroz y miel, productos con menor peso en la canasta exportadora, también se prevén beneficios: el arancel bajaría a 0%, lo que mejoraría un 4% la rentabilidad del arroz y abriría nuevas oportunidades para la miel, actualmente concentrada en el mercado estadounidense.

El desafío de anticiparse

Díaz destacó que redireccionar exportaciones de productos como sorgo o miel hacia Europa no requiere inversiones inmediatas, sino estrategias comerciales ágiles. “No hay que esperar a producir más para aprovechar el acuerdo. Con solo reorganizar destinos, ya se gana competitividad”, apuntó.

En definitiva, el agro argentino tiene una oportunidad histórica. Pero el tiempo es un factor crítico. “El que pega primero, pega dos veces”, resumió Díaz. Si Brasil ratifica antes que Argentina, nuestro país podría perder una porción valiosa de cuota exportadora en productos clave.

En un mundo cada vez más competitivo, aprovechar esta ventana puede ser la diferencia entre expandir mercados o resignar oportunidades.

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