Milagros Pereda, diseñadora y activista por la sostenibilidad, generó una fuerte repercusión tras una entrevista en la que planteó cambios de hábito vinculados al cuidado del ambiente y cuestionó el consumo de carne como parte de un futuro más sustentable. Sus declaraciones, difundidas en el programa Ángeles y Demonios conducido por Angie Landaburu, provocaron una respuesta pública de su padre, Marcos Pereda, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y precandidato a la presidencia de la entidad, que dejó la discusión en el centro de la interna de la institución.
Qué dijo Milagros Pereda
Milagros, que trabaja en moda con un marcado énfasis en la sustentabilidad, recomendó en la entrevista reducir el consumo de carne y lácteos. Señaló que dejar la carne “es un gran paso” pero también planteó que, en caso de no hacerlo, disminuir su consumo ya representa una contribución significativa al medio ambiente. Además, subrayó la importancia de repensar hábitos cotidianos relacionados con los plásticos de un solo uso: llevar botellas reutilizables o termos, evitar comprar bebidas en envases desechables y usar recipientes propios al comprar café.
En el plano de la moda, Milagros aconsejó comprar de forma más consciente: elegir prendas de buena calidad que duren más en lugar de adquirir ropa barata y descartable, y evitar tejidos como el poliéster, que depende del petróleo para su producción y genera microplásticos. También destacó los efectos del poliéster sobre la piel al transpirar, y pidió tomar conciencia del hecho de que “cada cosa que uno tira a la basura no desaparece”.
La diseñadora explicó que su postura se relaciona con estar en mayor contacto con las industrias y comprender mejor sus impactos. Mencionó la influencia de su madre —vegetariana— y de algunos hermanos en su giro hacia prácticas más sostenibles. En ese sentido asumió una postura crítica hacia modelos de consumo y producción que, desde su mirada profesional y personal, deberían modificarse para reducir su huella ambiental.
La reacción de Marcos Pereda
Ante la repercusión pública de las declaraciones de su hija, Marcos Pereda publicó un mensaje en su cuenta de X (antes Twitter). Aclaró que respeta el derecho de Milagros a expresar sus ideas, pero dejó explícito que sus opiniones no reflejan su propia posición: “En mi caso particular, no representa en absoluto mi forma de pensar al respecto y aclaro que siempre fui un defensor de la actividad ganadera como uno de los pilares centrales del desarrollo del país”, escribió.
Pereda, además, buscó marcar distancia frente al uso político del episodio dentro de la Sociedad Rural Argentina. En un mensaje dirigido a quienes intentaran convertir las declaraciones en un argumento de campaña interna —en su disputa con el presidente de la SRA, Nicolás Pino— manifestó: “A los que quieren aprovechar el tema llevándolo a la campaña electoral, lo entiendo pero no lo comparto”. Reiteró su defensa de la ganadería y afirmó que Argentina debe avanzar en el sector y conquistar mercados internacionales para vender carne.
Contexto: familia y tensiones internas en la SRA
El intercambio público puso de manifiesto una tensión entre convicciones personales y una actividad económica familiar arraigada: la familia Pereda proviene de generaciones vinculadas a la producción ganadera. Milagros reconoció ese origen y dijo que, sin embargo, su padre “está cortando esa línea” y es “súper consciente de que hay que ponerle un fin a esto”, refiriéndose a un cambio de enfoque respecto al consumo de carne. La frase de que “el futuro tiene que ser sin carne” —atribuida a Marcos por su hija— se volvió central en la conversación pública y política.
La mención a Nicolás Pino y la interna en la SRA también colocó el tema en un terreno institucional: más allá del debate ambiental y de consumo, la disputa por la conducción de la entidad y las diferencias políticas internas amplificaron la visibilidad de las declaraciones. En redes sociales la frase se difundió con rapidez y fue utilizada por distintos actores para posicionamientos internos.
Puntos clave del debate
– Consumo de carne: Milagros defendió la reducción o eliminación del consumo como una medida de alto impacto ambiental; Marcos reafirmó la defensa de la ganadería como actividad estratégica y promotora de desarrollo económico.
– Plásticos y hábitos cotidianos: ambos interlocutores, en distinto grado, trataron el tema de los plásticos de un solo uso. Milagros propuso cambios sencillos y cotidianos —botellas reutilizables, termos, recipientes propios— para disminuir residuos.
– Moda sostenible: la diseñadora abogó por ropa de mayor durabilidad y por evitar materiales sintéticos como el poliéster, tanto por su impacto ambiental como por su interacción con el cuerpo.
– Escenario institucional: la disputa interna en la SRA alimentó la politización del tema, con repercusiones en la opinión pública y en las redes sociales.
Implicancias y lectura pública
El episodio refleja cómo temas ambientales y de consumo personal pueden cruzarse con trayectorias familiares y debates institucionales. Por un lado, está la presión creciente por modelos de producción y consumo más sostenibles; por otro, la defensa de sectores tradicionales que sostienen economías locales y exportadoras. El intercambio entre Milagros y Marcos Pereda sintetiza ese choque de perspectivas, pero también evidencia que las conversaciones sobre sostenibilidad ya no quedan confinadas a círculos especializados: llegan al debate público, generan reacciones inmediatas y se vuelven argumentos en disputas internas y campañas.
Qué queda por delante
El debate sobre producción ganadera y sostenibilidad seguirá siendo central en la agenda pública argentina. Más allá de la polémica puntual, los temas planteados —reducción de plásticos de un solo uso, consumo responsable de carne, y prácticas sostenibles en la moda— tienen potencial de generar políticas, cambios empresariales y nuevas pautas de consumo. En el plano de la SRA, la controversia podría profundizar tensiones internas o forzar definiciones sobre la relación entre sector productivo y agenda ambiental.
Conclusión
La entrevista de Milagros Pereda puso en discusión hábitos de consumo y la relación entre producción ganadera y sostenibilidad, y desató una respuesta pública de su padre que defendió la ganadería y expresó incomodidad por el uso político del tema. El intercambio evidencia el cruce entre lo personal, lo profesional y lo político en torno a un debate que seguirá bajo la lupa pública: cómo compatibilizar la tradición productiva con las demandas ambientales y los cambios en los patrones de consumo.





