La discusión por las retenciones volvió al centro de la escena política y económica. El presidente Javier Milei defendió la decisión de suspender el tributo por apenas tres días y aseguró que los productores “sí se beneficiaron” con la medida. Según el mandatario, el precio de la soja pasó de 295 a 350 dólares por tonelada, lo que representó el valor más alto en 25 años para los agricultores argentinos.
En una entrevista con A24, Milei remarcó que la norma tuvo un alcance concreto y negó que solo favoreciera a las grandes exportadoras. “Es falso que fue una medida para pocos operadores. El mejor reflejo es que la soja trepó 55 dólares en tres días. Te das cuenta que sí se beneficiaron los productores”, sostuvo.
El cupo de US$7000 millones que se agotó en 72 horas
La suspensión de retenciones se dispuso mediante el Decreto 682/2025, con vigencia hasta el 31 de octubre o hasta que se registraran exportaciones por US$7000 millones, lo que ocurriera primero. Lo sorprendente fue la velocidad: en apenas 72 horas el sector agotó el cupo, con 19,5 millones de toneladas declaradas en el sistema de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE).
Según datos oficiales, de ese volumen los productores habrían aportado alrededor del 40% de las operaciones, mientras que el resto fue originado por las grandes cerealeras que aprovecharon la ventana de oportunidad. El movimiento impactó en el mercado interno: en Rosario, la soja disponible subió unos 15.000 pesos por tonelada, en paralelo a los incrementos que también se vieron en Chicago.
Críticas del sector y denuncias
Pese a los números, la medida generó controversia. Desde organizaciones rurales como CARBAP y distintas asociaciones de productores advirtieron que el beneficio fue efímero y que, en la práctica, favoreció principalmente a los exportadores. “El productor mediano quedó afuera porque no tuvo tiempo de reaccionar”, señalaron referentes del sector.
Incluso, en el plano judicial, se abrió una denuncia anónima por administración fraudulenta en torno a las operaciones por los US$7000 millones que se anotaron durante ese período, lo que añade tensión al debate sobre la transparencia del esquema.
Milei: “Odio las retenciones, son impuestos distorsivos”
Más allá de la polémica, Milei insistió en que la política de su gobierno es avanzar en la eliminación gradual de los impuestos al campo. “Yo odio las retenciones. Siempre dije que iba a buscar la manera de bajarlas porque son impuestos distorsivos que frenan el crecimiento”, afirmó.
El mandatario recordó que su administración ya eliminó 43 cargas impositivas vinculadas al sector agropecuario y que el objetivo es devolverle a los argentinos US$500.000 millones en impuestos en los próximos años. “Mirá si estamos pensando seriamente en bajar la presión fiscal”, agregó.
El presidente comparó la situación actual con la de gestiones anteriores: “Cuando estaba el kirchnerismo, la soja cotizaba en 600 dólares en Chicago y el productor recibía 250. Hoy vale 400 en Chicago y el productor cobra 350. Es el precio más alto de los últimos 25 años”, señaló.
El rol de Caputo y la incógnita hacia adelante
El diseño y la ejecución de la medida estuvieron a cargo del ministro de Economía, Luis Caputo, y su equipo, con el aval de las principales empresas agroexportadoras. La jugada tuvo un objetivo macroeconómico claro: sumar dólares al mercado oficial y contener la presión cambiaria.
Ahora la pregunta es qué ocurrirá hacia adelante con las retenciones. Milei adelantó que su “idea siempre es bajar impuestos”, pero no dio plazos concretos para eliminar definitivamente los derechos de exportación.
Mientras tanto, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires volvió a calificar a las retenciones como un “impuesto distorsivo” y reclamó su eliminación estructural, mientras que las entidades de base insisten en que las decisiones no pueden limitarse a medidas fugaces.




