Minerva Foods volvió a colocar a la carne vacuna sudamericana entre las más reconocidas del mundo. La compañía obtuvo ocho medallas en el World Steak Challenge 2026: cinco de oro, una de plata y dos de bronce. Los cortes premiados fueron elaborados en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay bajo marcas como Cabaña Las Lilas y Estância 92 Angus.
El resultado tiene una lectura que va más allá del podio. La distinción abarca diferentes orígenes, sistemas productivos y categorías comerciales, y muestra la capacidad de la región para ofrecer carnes con atributos valorados en los mercados internacionales. Para la empresa, además, se trata del tercer año consecutivo con reconocimientos en esta competencia.
Las cinco medallas de oro correspondieron a cortes de las líneas premium. Cabaña Las Lilas recibió tres: una para el bife ancho de la línea Black y dos para bifes anchos Grain Fed producidos en dos países. Estância 92 Angus obtuvo otras dos medallas doradas por un bife ancho y un bife angosto.
Ocho medallas para cuatro orígenes
El medallero se completó con una plata para el bife ancho Cabaña Las Lilas Grass Fed y dos bronces: uno para el lomo Cabaña Las Lilas Grain Fed y otro para un bife ancho Cabaña Las Lilas Grass Fed. En total, la selección reunió productos elaborados en cuatro países de América del Sur.
La combinación de cortes provenientes de sistemas terminados a pasto y a grano también es significativa. Esas etiquetas describen estrategias de alimentación diferentes, con efectos sobre el perfil sensorial, el grado de marmoleo y la propuesta que cada marca dirige a sus consumidores. El reconocimiento no borra esas diferencias: las convierte en parte de una oferta regional diversificada.
“Ganar cinco medallas de oro y, por tercer año consecutivo, estar entre los destacados del World Steak Challenge, es un reconocimiento importante al trabajo que realizamos en nuestras marcas y en nuestra operación global”, afirmó Daniela Arantes, Head Global de Marketing y Comunicación de Minerva Foods.
La ejecutiva agregó que el resultado refuerza “la diversidad de orígenes y sistemas de producción” de la compañía en Sudamérica, con estándares de calidad sostenidos para mercados distintos. La declaración pone el foco en uno de los desafíos centrales de la industria frigorífica: conservar regularidad cuando la materia prima proviene de ambientes y esquemas productivos diferentes.
Cómo se evalúa un corte en la competencia
El World Steak Challenge reúne anualmente a productores y marcas de distintos mercados. Los productos son sometidos a una degustación a ciegas y evaluados por un panel internacional integrado por chefs, carniceros y especialistas en carne. Entre los aspectos considerados aparecen el sabor, la textura, el marmoleado, el aroma y la apariencia.
Ese procedimiento busca separar la evaluación sensorial de la notoriedad comercial de la marca. Para una empresa exportadora, una medalla puede funcionar como respaldo frente a compradores, distribuidores y consumidores que necesitan referencias comparables entre productos de orígenes diversos. No reemplaza las certificaciones sanitarias ni la información de trazabilidad, pero suma una credencial específica sobre la experiencia del producto.
En la cadena de la carne, la calidad final depende de una secuencia extensa: genética, alimentación, manejo, bienestar animal, faena, maduración, conservación, logística y cocción. Por eso, un premio a un corte también reconoce la coordinación de procesos que comienzan en el campo y terminan en el plato.
Calidad, inocuidad y bienestar animal
Minerva Foods vinculó los resultados con su estrategia de calidad e inocuidad alimentaria y con sus políticas de bienestar animal. En su reporte global 2025, la compañía informó acciones de monitoreo de operaciones y proveedores, capacitaciones y auditorías de terceros. Entre las referencias mencionó estándares y organizaciones como NAMI, PAACO y Welfair.
La creciente exigencia de los compradores internacionales obliga a documentar cada vez más aspectos del proceso. Además de la sanidad y la inocuidad, aparecen requisitos relacionados con el origen, las prácticas de manejo, el ambiente y el trato de los animales. Para los países exportadores, responder a esas demandas supone inversión, protocolos verificables y una comunicación capaz de traducir información técnica sin convertirla en una promesa vacía.
La compañía se presenta como líder en exportación de carne bovina de América del Sur y opera también en carne ovina y derivados. Su presencia industrial y comercial abarca Argentina, Australia, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Uruguay, con una cartera que incluye Cabaña Las Lilas, Estância 92, PUL, Sovereign y Ambassador.
Una vidriera para la carne de la región
Para la ganadería sudamericana, estos premios llegan en un escenario en el que el acceso a mercados depende tanto del precio como de la capacidad de diferenciar productos. La región dispone de sistemas pastoriles, esquemas intensivos y combinaciones intermedias que permiten construir perfiles comerciales distintos. Esa diversidad puede ser una ventaja si está acompañada por consistencia y trazabilidad.
Las cinco medallas de oro no significan que todos los cortes sean iguales ni que un único modelo productivo resulte superior. El dato relevante es que distintas propuestas de valor consiguieron superar una evaluación común. En términos comerciales, esa amplitud ayuda a atender consumidores que buscan marmoleo y terneza, otros que priorizan alimentación pastoril y compradores que necesitan especificaciones estables para gastronomía o retail.
El reconocimiento internacional, finalmente, vuelve a poner el foco en el valor agregado. América del Sur no solo exporta volumen: también puede ofrecer marcas, historias de origen, protocolos y cortes con identidad. Convertir ese potencial en negocios sostenidos requerirá mantener la calidad fuera de la competencia, en cada embarque y en cada mercado.



