viernes 13 febrero 2026

Misterio económico: por qué la indumentaria importada en Argentina cuesta más del doble que en el resto de la región

BUENOS AIRES, 13 febrero (NA) — Comprar un jean básico de marca internacional en la Argentina se ha convertido en un “misterio económico” que desafía toda lógica regional. Un reciente informe expuso que, mientras en la mayoría de los países de América Latina el precio de un pantalón Levi’s se mantiene en rangos estandarizados, al cruzar la frontera argentina su valor se dispara a más del doble, transformando una prenda cotidiana en un bien de lujo.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el relevamiento publicado por la periodista de La Hiper Realidad detalla un contraste incómodo al mirar la vidriera latinoamericana:

* México y Chile: En Ciudad de México un jean Levi’s para mujer se consigue entre 48 y 60 dólares, mientras que en Santiago oscila entre 50 y 65 dólares.
* Resto de la región: En Bogotá el precio promedia los 68 dólares; en Lima, 73 dólares; y en San Pablo, 75 dólares.
* Argentina: En Buenos Aires, el mismo producto sin ediciones especiales se vende entre $135.000 y $198.000, lo que arroja un promedio que oscila entre los 110 y 130 dólares.

“Ni los impuestos, ni la logística, ni los costos laborales alcanzan para justificar por qué pagamos el doble que en Chile o México, países que también tienen impuestos, salarios y transporte”, subraya el informe, señalando que esta situación fomenta el regreso de los turistas que “cargan jeans en la valija”.

LA ODISEA DEL IMPORTADO: DEL BARCO A LA GÓNDOLA

La distorsión que hoy afecta a la indumentaria tiene raíces profundas en la estructura de costos argentina. Según explicaba años atrás Rubén García, titular de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), el precio de un bien importado sufre una multiplicación drástica apenas toca el puerto local.

Para nacionalizar un producto, el importador debe hacer frente a una cascada de costos que incluyen:

* Estampillas fiscales aduaneras y tasas portuarias.
* El llamado “doble IVA”, que suma un 20% adicional al 21% habitual, más percepciones de Ingresos Brutos y Ganancias.
* Costos logísticos internos y posiciones arancelarias de protección.

“El valor FOB (el precio arriba del barco) de un dólar que se paga por cualquier producto, cuando se lo termina de sacar de la Aduana, cuesta entre U$S 2,20 y U$S 2,30. Eso va al precio final, nadie se queda con el costo en el bolsillo”, sintetizó García, resumiendo el “Costo Argentino”. A esta base se le debe sumar luego la rentabilidad de la cadena de comercialización local, los alquileres comerciales y los impuestos al consumo.

Mientras el Gobierno de Javier Milei promete avanzar en la apertura comercial, la brecha de precios en las vidrieras sigue exponiendo —a través de un simple pantalón— las trabas de una economía que aún no logra alinearse con la región.

#AgenciaNA

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