viernes 13 febrero 2026

Lado B del vino: exportaciones en caida, consumo estancado y precios de uva atrasados

El balance del sector vitivinicola argentino en 2025 muestra la continuidad de una tendencia negativa que se inicio en 2023 y no debe interpretarse como un suceso aislado. El Observatorio Vitivinicola Argentino, bajo la direccion del economista Daniel Rada, describe un ano con desempeno debil, marcado sobre todo por la caida de las exportaciones de vino fraccionado, que es el principal producto que el pais coloca en el exterior. En terminos generales, el sector concluyo 2025 con indicadores preocupantes: menor demanda internacional, perdida de competitividad y tensiones en el mercado interno.

Tres factores se combinan para explicar la situacion: la contraccion de las ventas externas, la reduccion del consumo domestico y precios de la uva que han quedado rezagados respecto de la inflacion. Desde 2022 las exportaciones de vino fraccionado han retrocedido cerca de un 30%, pasando de aproximadamente 200 millones de litros exportados en 2022 a niveles cercanos a 140-150 millones en los anos posteriores. En 2025, los envios continuaron sin recuperarse, mostrando una leve caida adicional respecto a 2024. En paralelo, el consumo interno cerro 2025 alrededor de 770 millones de litros, manteniendo una tendencia descendente iniciada en 2020. El precio del kilo de uva se ubico en rangos aproximados de 350 a 500 pesos, niveles parecidos a los de los ultimos tres anos, lo que ha erosionado el ingreso real de los productores.

La perdida de competitividad del vino argentino en dolares es consecuencia en buena medida de la dinamica macroeconomica nacional: una inflacion que en varios anos supero a la devaluacion real del tipo de cambio termino trasladandose a los precios en moneda extranjera. Segun los datos del sector, el precio de exportacion promedio se ubico cerca de 4,60-4,70 dolares por litro para el vino fraccionado. Para recuperar los volumenes de 200 millones de litros seria necesario acercar ese precio a niveles inferiores a cuatro dolares por litro, una meta que se considera dificil de alcanzar en las condiciones actuales.

A ese problema de precios se suma un entorno internacional poco favorable. Los principales mercados globales muestran estabilidad o leves caidas en consumo y la competencia mundial sigue dominada por paises como Italia, Francia y Espana. Para Argentina la competencia mas directa proviene de Chile y Australia, que cuentan con costos logisticos menores y estructuras exportadoras mas eficientes. En vino a granel, por ejemplo, el precio de exportacion argentino ronda el dolar por litro, mientras que Espana exporta a precios significativamente mas bajos -alrededor de 45 centavos-, lo que evidencia una diferencia estructural que impacta la capacidad de recuperar mercado.

Los costos logisticos son una de las desventajas mas persistentes para la industria local. Las principales zonas vitivinicolas estan lejos de los puertos, en muchas ocasiones cercanas a la cordillera, lo cual encarece el traslado de la mercaderia hacia los centros de embarque en Buenos Aires. Incluso en provincias tradicionalmente centrales para la vitivinicultura como Mendoza y San Juan, los gastos de logistica generan una diferencia competitiva frente a otros productores internacionales; el efecto es aun mayor para regiones como La Rioja, Rio Negro o Neuquen. En terminos de impacto especifico, el costo logistico representa entre 15 y 20 centavos de dolar por litro en vino fraccionado y es proporcionalmente mas gravoso en el vino a granel, donde el precio internacional ronda los 50-60 centavos.

Como consecuencia de esta estructura de costos, algunas bodegas han optado por enviar vino a granel para su fraccionamiento en el exterior, en lugares donde los insumos y procesos resultan mas economicos, por ejemplo en el Reino Unido. Aunque no se trata de la mayoria de las empresas, esta practica empieza a ganar terreno y plantea riesgos para la marca pais: se pierde trazabilidad, control de origen y parte del valor agregado y la actividad productiva que podrian mantenerse en territorio argentino.

En el mercado interno, la caida del consumo esta vinculada principalmente a la perdida de poder adquisitivo de los hogares. Rada estima que en 2025 el consumo cayo alrededor de 3,5%, acumulando una senda descendente desde 2020, aunque 770 millones de litros siguen siendo una cifra relevante en terminos absolutos. Ademas, la existencia de stocks permitio sostener precios bajos de la uva durante algunos ciclos, lo que mitigo el ajuste inmediato pero afecto la renta de los productores: mantener un precio del kilo de uva similar durante tres anos erosiona la viabilidad del negocio.

Desde la perspectiva empresarial, Milton Kuret, CEO de Bodegas de Argentina, subraya que la caida del consumo no es un fenomeno exclusivo del pais sino global. A nivel mundial hay una disminucion en la ingesta de vino por cambios en estilos de vida, menores tasas de consumo de alcohol y transformaciones en las ocasiones de consumo. Esa realidad obliga a la industria a adaptarse con mayor agilidad: desarrollar vinos de menor graduacion alcoholica, explorar envases alternativos (botellas mas pequenas, tapas rosca, bag-in-box o latas) y simplificar presentaciones para atraer nuevos segmentos de consumidores.

Las bodegas han respondido en 2025 con esfuerzos para reducir costos y mejorar eficiencia operacional; esa busqueda de productividad se profundizara. Al mismo tiempo, las expectativas del sector estan condicionadas por la proxima cosecha: si los volumenes volviesen a ser altos, la presion sobre los precios podria repetirse y complicar aun mas la situacion de los productores.

Para mejorar la competitividad y recuperar volumen, las lineas de accion propuestas por actores del sector incluyen: incentivar mejoras logisticas y reducir los costos de transporte; revisar la carga impositiva que afecta el precio final; promover mayor eficiencia en la cadena productiva; incentivar inversiones en envasado y marketing para agregar valor localmente; y diversificar mercados de exportacion para reducir la dependencia de nichos especificos. Tambien se considera clave impulsar acuerdos publico-privados que permitan mitigar las desventajas geograficas mediante mejoras en infraestructura y condiciones para la exportacion.

En sintesis, el panorama que dejo 2025 para la vitivinicultura argentina es de fragilidad: caidas acumuladas en exportaciones, un mercado interno en contraccion y costos que erosionan la competitividad. La recuperacion exige senales claras de politica, inversiones orientadas a reducir costos logisticos y fiscales, y una adaptacion mas rapida de la oferta a los nuevos habitos de consumo. Sin esas acciones, la recomposicion de los volumenes perdidos y la preservacion del valor agregado en el pais continuaran siendo desafios complejos para el sector.

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