El reciente anuncio de Donald Trump sobre la implementación de aranceles transversales a nivel global ha generado una gran incertidumbre en los mercados internacionales. La medida, que afecta a países de todo el mundo, abre interrogantes sobre las repercusiones para las economías emergentes, como la de Argentina. Maximiliano Moreno, titular de la Fundación INAI, dialogó con Palabra de Campo sobre las posibles implicancias de esta política para el comercio internacional y el sector agroindustrial argentino, analizando los posibles efectos de una nueva guerra comercial desatada por el presidente de Estados Unidos.
Las consecuencias de una guerra comercial global
La guerra comercial entre Estados Unidos y varios países, liderada por las medidas proteccionistas de Donald Trump, ya había sido anunciada en los meses previos. Sin embargo, las últimas medidas adoptadas por la administración estadounidense son más radicales, abarcando todos los sectores y afectando a diversos países. Según Maximiliano Moreno, entrevistado por Palabra de Campo, “este tipo de políticas son una clara muestra de que Estados Unidos está dispuesto a modificar las reglas del comercio global, no solo con un país específico, sino de forma transversal, afectando a todo el mundo”.
Moreno señaló que, aunque la medida no es una sorpresa para los analistas que venían anticipando esta postura de Trump, el impacto de la misma es significativo, ya que podría generar consecuencias inesperadas para todos los actores internacionales. “Lo novedoso es que Estados Unidos está adoptando medidas contra todos los países, independientemente de si son aliados o competidores tradicionales. Esto genera una gran incertidumbre sobre cómo reaccionarán otros gobiernos y qué tipo de represalias o negociaciones surgirán como consecuencia de estas medidas”.
¿Impacto para Argentina?
La pregunta que surge, especialmente para países como Argentina, es si esta guerra comercial abrirá nuevas oportunidades o si, por el contrario, traerá amenazas. Según Moreno, aunque el sector agroindustrial argentino no es el objetivo directo de las medidas de Trump, el impacto indirecto será inevitable. “La agroindustria de Argentina representa apenas el 0.8% de las importaciones de Estados Unidos, por lo que no es el sector más afectado, pero estas medidas generarán un reacomodamiento de los flujos comerciales, lo que podría resultar en cambios significativos en los mercados”.
Además, como destaca el titular de la Fundación INAI, el desvío de productos agrícolas de otros países hacia mercados alternativos podría tener un impacto negativo en la competitividad de Argentina. “Si otros países, como Brasil, dejan de exportar ciertos productos hacia Estados Unidos debido a las nuevas sobretasas, esos productos buscarán otros destinos. Esto puede generar una sobreoferta en mercados que hasta ahora no estaban preparados para recibir estos excedentes, lo que podría afectar los precios y la competitividad de las exportaciones argentinas”.
Reconfiguración de mercados y el futuro de la globalización
El proceso de reacomodamiento no será inmediato, y será necesario tiempo para que los mercados encuentren nuevas rutas de comercialización para los productos que antes iban a Estados Unidos. En este sentido, Moreno anticipó que “los productos que se desvíen de los mercados estadounidenses irán a otras regiones, como Asia o Europa. Sin embargo, estos mercados no están completamente abiertos a recibir una mayor oferta sin las debidas adaptaciones. Por ejemplo, los productos que antes tenían acceso a Estados Unidos con ciertos requisitos sanitarios, ahora deberán cumplir con nuevas regulaciones y estándares en otros mercados”.
Uno de los puntos que también abordó el entrevistado fue el impacto de estas medidas en la globalización. “Es prematuro afirmar que la globalización ha llegado a su fin, pero lo que es cierto es que Estados Unidos está modificando las reglas del juego, y aquellos países que no estén conformes con sus políticas comerciales tendrán que buscar alternativas, tal vez acercándose más a China, que podría convertirse en un nuevo centro de poder comercial”.
¿Oportunidad para Argentina en medio de la crisis?
A pesar de la incertidumbre, Moreno ve una posibilidad para Argentina si sabe manejar la situación adecuadamente. “Aunque las sanciones aplicadas por Estados Unidos podrían afectar a la agroindustria argentina, no todo está perdido. Argentina podría encontrar nuevas oportunidades en mercados alternativos. Además, el presidente Milley ha señalado su interés en ser uno de los primeros en la fila para negociar con Estados Unidos. Esto podría permitirnos obtener mejores condiciones de acceso a su mercado, incluso en medio de estas tensiones comerciales”.
Las autoridades argentinas deberán evaluar qué medidas tomar para adaptarse a este nuevo escenario. Los acuerdos con Estados Unidos, ya sea de manera bilateral o a través del Mercosur, podrían ser clave para minimizar el impacto negativo. Sin embargo, como advirtió Moreno, “la clave será ser cautelosos y estar preparados para posibles cambios a corto plazo, ya que esta guerra comercial puede escalar rápidamente y generar nuevas distorsiones en los flujos comerciales internacionales”.
Qué esperar a futuro
La guerra comercial iniciada por Donald Trump abre un panorama de incertidumbre para los países exportadores, incluidos aquellos en América Latina como Argentina. Aunque el impacto directo sobre el sector agroindustrial argentino no es tan significativo, los cambios en los flujos comerciales y los posibles desvíos de mercados pueden generar nuevos desafíos. El futuro inmediato dependerá de cómo los gobiernos y los sectores productivos manejen esta nueva situación, logrando acuerdos y adaptándose a las nuevas reglas del comercio internacional. Como afirmó Maximiliano Moreno en su entrevista con Palabra de Campo, “hay una gran incertidumbre, pero también oportunidades si logramos actuar con agilidad y prudencia”.





