Nuevo régimen de biocombustibles: CIARA y CEC respaldan el proyecto Bullrich

Los grandes jugadores del mercado rechazaron que haya un acuerdo con el sector pyme.

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Buenos Aires, 19 agosto (NA) — El debate por la reforma del régimen de biocombustibles abrió una disputa por el futuro de las pymes que actualmente abastecen el mercado interno de biodiésel y obligó a los aceiteros a salir a aclarar su posición.

Mientras el proyecto de ley impulsado por la senadora Patricia Bullrich plantea elevar el corte obligatorio de 7,5% al 10% y avanzar hacia un mercado abierto, las empresas regionales advierten que el esquema concentrará el negocio en las grandes aceiteras y las llevará a su desaparición.

La Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB) cuestionó especialmente el mecanismo previsto para la transición de las empresas no integradas y sugirió que existía un acuerdo con las cámaras CIARA y CEC.

Pero estas entidades negaron ese acuerdo y dieron su respaldo al proyecto de Bullrich.

El proyecto de la exministra de Seguridad se encuentra en tratamiento en el Senado y forma parte del conjunto de iniciativas que discuten un nuevo marco regulatorio para los biocombustibles.

El proyecto oficialista plantea reemplazar el régimen vigente y avanzar hacia un esquema de mayor competencia.

Actualmente existen 25 plantas pymes que abastecen el mercado interno y están radicadas principalmente en Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa, Entre Ríos y San Luis.

Según CEPREB, el entramado genera unos 9.500 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos y representa una facturación anual cercana a los 1.000 millones de dólares.

La industria de biodiésel y la del aceite de soja nucleadas en CARBIO y en CIARA consideran prioritario que el Senado de la Nación avance con el tratamiento y dictamen para dar media sanción al proyecto de Ley de la senadora Bullrich para establecer nuevo marco regulatorio de los biocombustibles en la Argentina.

“Vemos viable subir el corte al 12,5% dado que hoy existen precios competitivos contra el gasoil importado y además se abriría la oferta a la libre competencia en un plazo razonable a partir del 2030, sin sacrificio fiscal dado que todo aumento de biodiésel redundaría en mejoras de precios para las exportaciones de aceite de soja. La industria viene invirtiendo fuertemente desde hace décadas generando más de 30.000 empleos, y está abierta al diálogo siempre sobre la base de promover la competencia, la inversión, el empleo y la producción del biodiésel de manera que beneficie al consumidor, bajando considerablemente el precio del biodiésel. No hemos alcanzado acuerdos formales con ningún sector de empresas pero alentamos el diálogo permanente. Estamos convencidos de que el Senado es el lugar indicado para encontrar soluciones regulatorias”, explicó Luis Zubizarreta, presidente de CARBIO.

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Agencia NA

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