Bancos de inversión como JP Morgan, Citi, Morgan Stanley y Bank of America comenzaron a recalibrar sus recomendaciones para 2025. El foco dejó de estar solo en el chip y pasó a cubrir memoria, software, infraestructura, nube y dispositivos finales, donde todavía hay precios considerados atractivos.
La fiebre por la Inteligencia Artificial (IA) no se terminó, pero sí cambió de protagonistas. Mientras Nvidia continúa dominando titulares y portafolios, su valuación extrema obligó a los grandes fondos a buscar oportunidades en empresas menos visibles, pero igual de estratégicas dentro del ecosistema tecnológico global.
A continuación, el ranking de cinco acciones ligadas a la Inteligencia Artificial que Wall Street considera baratas en relación a su potencial. Todas cuentan con fundamentos sólidos, catalizadores claros y ticker identificable para operar desde Argentina.
Para el inversor argentino, el dato central es que estas compañías pueden comprarse en pesos, vía CEDEARs, combinando exposición al crecimiento tecnológico con cobertura frente al dólar financiero. En un mercado local inestable, esta combinación vuelve a ganar protagonismo.
La compañía atraviesa un cambio de ciclo profundo: pasó de exceso de inventarios a un escenario de escasez estructural, lo que le devuelve poder de fijación de precios. Además, Micron logró validar sus chips más avanzados con los grandes fabricantes de hardware para IA.
Micron Technology: la memoria sin la cual la IA no funciona
Si Nvidia es el cerebro de la Inteligencia Artificial, Micron es la memoria, y Wall Street considera que el mercado todavía no lo está pagando correctamente. Informes recientes de Citi destacan que la demanda de memoria HBM, clave para servidores de IA, supera ampliamente la capacidad de oferta proyectada para 2025.
Desde Argentina, el CEDEAR de Micron (MU) permite capturar esta tendencia antes de que el mercado la incorpore por completo. La tesis es simple: no hay expansión de IA sin memoria, y Micron es uno de los pocos jugadores globales capaces de abastecerla.
A pesar de este escenario favorable, la acción MU cotiza a múltiplos significativamente más bajos que otras tecnológicas ligadas al boom. Para los analistas, esta brecha representa una ineficiencia de mercado que podría corregirse con fuerza.
La integración del modelo Gemini en el buscador, la publicidad y Google Cloud empieza a mostrar resultados tangibles. El negocio de nube acelera su crecimiento y se consolida como uno de los pilares estratégicos del grupo.
Alphabet: el gigante de la IA que el mercado subestimó
Durante meses, Alphabet fue vista como una empresa defensiva más que como un jugador agresivo de IA. Sin embargo, bancos como JP Morgan revisaron esa narrativa y remarcan que Google es, en esencia, una empresa de Inteligencia Artificial con múltiples motores de ingresos.
Para el inversor argentino, el CEDEAR de Google (GOOGL) combina liquidez, estabilidad y potencial de crecimiento. Wall Street lo ve como una apuesta de calidad con descuento, cada vez más difícil de encontrar en tecnología.
En términos de valuación, GOOGL cotiza a un ratio Precio/Ganancias inferior al de sus principales competidores, a pesar de contar con caja neta, recompras agresivas y una de las mayores bases de datos del planeta.
Sus nuevos procesadores permiten ejecutar modelos de IA directamente en smartphones y computadoras, sin depender de la nube. Esto habilita un ciclo de renovación de dispositivos que el mercado aún no terminó de dimensionar.
Qualcomm: la IA baja de la nube al celular
La próxima gran etapa de la Inteligencia Artificial no estará solo en los data centers, sino en los dispositivos personales. En ese escenario, Qualcomm aparece como uno de los grandes ganadores, según análisis de Morgan Stanley.
El CEDEAR de Qualcomm (QCOM) ofrece una combinación poco habitual: crecimiento ligado a IA y dividendos estables, lo que la convierte en una opción atractiva para perfiles moderados dentro del segmento tecnológico.
La acción QCOM cotiza a múltiplos bajos frente al promedio del sector tecnológico, mientras gana terreno en automotriz, PCs y dispositivos conectados, reduciendo su dependencia histórica del negocio móvil.
La compañía desarrolla modelos propios de IA y opera una de las infraestructuras tecnológicas más grandes del mundo. Aun así, BABA cotiza a múltiplos que reflejan un escenario extremadamente pesimista.
Alibaba: la jugada contrarian del ecosistema IA
Alibaba es, probablemente, la acción más castigada del panel. Sin embargo, distintos informes remarcan que su negocio de cloud computing e inteligencia artificial sigue siendo dominante en China.
El CEDEAR de Alibaba (BABA) permite capturar ese rebote, aunque con volatilidad elevada. Es una apuesta táctica, pensada para una porción chica de la cartera, pero con upside significativo.
Para analistas más audaces, esta diferencia entre precio y valor genera una oportunidad de “deep value”. El potencial de recuperación es elevado si el mercado deja de penalizar indiscriminadamente el riesgo chino.
A diferencia de las tecnológicas de consumo, IBM trabaja con grandes corporaciones, contratos de largo plazo y márgenes predecibles. Esto le otorga estabilidad en escenarios económicos más frágiles.
IBM: la IA corporativa que paga dividendos
IBM volvió al radar del mercado gracias a su foco en Inteligencia Artificial empresarial. Bancos como Bank of America destacan su plataforma watsonx y su posicionamiento en soluciones seguras y auditables.
El CEDEAR de IBM (IBM) funciona como ancla defensiva dentro de una cartera tecnológica, permitiendo exposición a IA sin la volatilidad extrema de otros papeles.
La acción IBM combina crecimiento moderado con dividendos elevados y sostenibles, una rareza dentro del universo IA. Esa característica la vuelve atractiva para inversores conservadores.


