Bajo una llovizna persistente y con las tribunas repletas, la pista central de la 137ª Exposición Rural de Palermo fue escenario del momento más esperado por los ganaderos: la consagración del Gran Campeón Macho de la raza Angus. El máximo galardón quedó en manos de Padrino, un imponente toro colorado de la cabaña Quequén Sur, propiedad de Serafín Sillero, ubicada en Coronel Dorrego.
El ejemplar, de dos años de edad y perteneciente al box 161, impresionó al jurado Julio Fernández por su funcionalidad, estructura y armonía: “Es el toro más completo que hay. Moderado, útil y prolijo en todas sus líneas: su cabeza, su lomo, su culata”, describió con admiración el juez de la competencia.
No es la primera vez que Padrino brilla. Ya había ganado el mismo premio en la Exposición de Otoño de la raza, lo que refuerza su valor genético y comercial. Según Sillero, el toro representa a la perfección la línea de trabajo de su cabaña: “Desde chico nos gustó mucho. Es un toro comercial, funcional, y eso es lo que buscamos en nuestro programa genético”.
Entre aplausos y genética: un toro que marca rumbo
La competencia fue reñida. El Reservado de Gran Campeón quedó en manos del box 165 de la cabaña Tres Marías, propiedad de Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina. El animal, adquirido en la Exposición de Otoño, también despertó elogios por su estructura y pedigrí. Fernández incluso reconoció la paridad entre ambos: “Fue muy justo. El colorado ganó en funcionalidad posterior, pero son dos toros tremendos”.

El Tercer Mejor Macho fue para el box 39, perteneciente a La Rubeta, en copropiedad con Gustavo Mato, completando una fila final de altísimo nivel.
Sillero no ocultó la emoción tras la premiación. El 50% del toro ya fue vendido a un consorcio de criadores y será utilizado para inseminación en un centro especializado. “Vengo a Palermo desde que tengo cuatro años. Este premio tiene un valor sentimental enorme para todos los que estamos vinculados con el campo desde siempre”, afirmó.
El respaldo institucional y una visión crítica del presente ganadero
Alfonso Bustillo, presidente de la Asociación Argentina de Angus, destacó la calidad general de la exposición: “Fue una gran muestra, muy pareja. Me impresionó la cantidad de toros buenos tanto a la mañana como a la tarde”. Además, subrayó que la raza debe continuar con este biotipo productivo, sin perder de vista los desafíos del futuro.
Bustillo fue enfático al señalar que la facilidad de parto, buen destete y final productivo ya están logrados, pero que ahora la atención debe girar hacia la grasa intramuscular y eficiencia de conversión, claves para responder a las demandas del mercado global: “Estamos desarrollando una población de referencia que nos permitirá generar DEPs genómicos sobre eficiencia de conversión”.
En cuanto al contexto ganadero general, fue contundente: “Tenemos buenos precios, pero el stock sigue cayendo y la producción está estancada. Se siguen liquidando hembras. Sin condiciones favorables para retener vacas, no vamos a revertir este ciclo. Hay que mejorar el peso de faena y recuperar stock para que el sistema funcione”.
Debut cabañero en la pista central y el legado criollo
La jornada también tuvo un tinte especial para Nicolás Pino, quien debutó como cabañero en la pista central. “Lo vimos con Ariel y nuestro genetista, nos gustó mucho. Esa misma noche lo compramos en el remate. Tiene excelente pedigrí y números de producción. Lo llevamos a congelar semen y luego irá al campo en Gualeguaychú”, comentó.
La genética de calidad no fue patrimonio exclusivo de los bovinos. En el cierre del día, se eligió al Gran Campeón de Caballos Criollos, título que fue para Del Oeste Buen Vino, de la cabaña La Esperanza, de Ballester SRL. El propietario, Felipe Juan Ballester, emocionado, recordó que el equino es hijo de El Zorrino, también campeón en Palermo y recientemente fallecido en Brasil. “Este caballo incluso supera al padre en algunos aspectos. Es una línea que venimos trabajando desde hace tiempo”, dijo.
El Reservado de Gran Campeón Criollo fue Tañido Buenazo (box 1451), de Irundy Saaygai, y el Tercero Mejor Macho fue Veleta el Virrey (box 1453), de Luciana de Otto.
Un Palermo vibrante, con genética de elite y desafíos por delante
La edición 2025 de la Exposición Rural de Palermo reafirma su lugar como vidriera genética del país. El triunfo de Padrino y el alto nivel general de los animales expuestos dejaron un mensaje claro: la ganadería argentina conserva su potencial, pero necesita políticas que acompañen su desarrollo.
La emoción de los criadores, el trabajo detrás de cada cabaña y el compromiso con la mejora genética no alcanzan si el contexto productivo sigue deteriorándose. Como señaló Bustillo, la raza puede ser más eficiente, pero sin vacas no hay genética que baste.
El toro campeón no solo representó la excelencia productiva de Angus, sino también la pasión inquebrantable de quienes hacen grande al campo argentino desde la genética, la crianza y el esfuerzo diario.


