Menor oferta, retención de hacienda y demanda firme explican por qué la carne seguirá con precios muy altos en 2026 y 2027.
El precio de la carne volvió al centro del debate económico en Argentina, pero detrás de los aumentos recientes hay un fenómeno estructural que excede cualquier explicación simplista. Para el analista ganadero Víctor Tonelli, el escenario es claro: los valores seguirán elevados durante al menos un año y medio más.
“En 2026 y 2027 vamos a tener precios de la carne muy altos”, afirmó en diálogo con Daniel Aprile en Palabra de Campo, al describir un mercado atravesado por menor oferta y demanda sostenida.
Menos hacienda disponible y cambio de ciclo productivo
Durante 2024, la carne quedó retrasada frente a la inflación. El ajuste fuerte llegó recién hacia fines de 2025, cuando el productor inició un proceso de retención para recomponer stock y mejorar perspectivas futuras.
Desde noviembre la faena cayó alrededor de un 10%, reduciendo el volumen disponible tanto para el mercado interno como para exportación. Esa caída de oferta no fue compensada por una retracción equivalente de la demanda.
Tonelli explica que se trata de un cambio de ciclo productivo. Cuando el productor decide retener vientres para expandir el rodeo, el impacto inmediato es menor cantidad de carne disponible en el corto plazo.
Un fenómeno que también ocurre en el mundo
El comportamiento argentino no está aislado del contexto global. En 2025, la carne aumentó aproximadamente 15% a nivel internacional, mientras que el ganado en pie subió cerca de 35% en países como Estados Unidos, Brasil, Australia y Uruguay.
La ecuación es sencilla: la oferta no alcanza a cubrir una demanda que sigue firme, tanto en consumo doméstico como en exportaciones. En ese marco, los precios tienden a sostenerse altos.
Exportaciones y mercado interno
Una parte del debate público intentó vincular el aumento con el cupo exportador hacia Estados Unidos. Tonelli descarta esa hipótesis y aclara que las 80.000 toneladas adicionales sin arancel están destinadas principalmente a carne de manufactura para hamburguesas, no a cortes premium que compitan directamente con el consumo interno.
Además, Argentina ya exportaba volúmenes fuera de cuota pagando arancel, por lo que el efecto no altera de manera determinante la disponibilidad doméstica.
El principal factor sigue siendo la menor producción. Si la caída equivale a unas 200.000 toneladas menos en el mercado, el impacto en el consumo per cápita será inevitable.
Un horizonte sin alivio inmediato
Según el especialista, la combinación de menor oferta, demanda exportadora firme y consumo interno resiliente configura un escenario de precios elevados sostenidos.
La discusión de fondo no es si la carne subió demasiado, sino si el sistema productivo podrá expandirse para equilibrar el mercado en los próximos años.
Por ahora, la advertencia es clara: en 2026 y 2027, la carne seguirá con precios muy altos.


