El precio del petróleo escala al ritmo del conflicto geopolítico. La cotización internacional del crudo repuntó 30% en la última semana y en el mercado creen que podría seguir subiendo si se mantiene la restricción de la oferta. Para el ministro Luis Caputo, esto es “una de cal y una de arena”: implica más ingreso de dólares a la Argentina a través de exportaciones de energía y alimentos, pero al mismo tiempo podría afectar el proceso de desaceleración de la inflación, objetivo esencial de su gestión.
El petróleo se disparó 30% y le trae a Caputo una avalancha de dólares pero enciende las alarmas inflacionarias
Balanz advierte que, a diferencia de otros conflictos pasados que presionaban al alza al precio del petróleo por expectativas, en esta ocasión el cierre del Estrecho de Ormuz no es una posibilidad teórica, sino una realidad. De hecho, afirma, los datos de alta frecuencia exhiben una caída significativa en el flujo de energía y productos procesados que circula por ese canal.
Los precios del crudo, en sus versiones Brent y WTI, sobrepasaron los u$s90 por barril, el nivel más alto desde 2023, y Guardian Capital advierte que podría arribar hasta u$s100 por barril en caso de que se extienda el conflicto. Fundamentalmente, por el freno que impuso Irán en el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, canal por el que circula alrededor del 20% de la oferta de energía a nivel mundial.
Vaca Muerta y el agro prometen una avalancha de divisas
El repunte del precio del petróleo es una buena noticia para el mercado de cambios local porque, a diferencia de lo que ocurría antes, ahora Argentina es exportador neto de energía, y este escenario promete más ingreso de dólares al país a través de las exportaciones del sector, en un contexto en el que además se prevé mayor producción en Vaca Muerta. Esto juega a favor de la moneda local y de las reservas del Banco Central.
Con los ataques de Irán a países vecinos, advierte el bróker, es muy probable que el flujo marítimo a través del Estrecho de Ormuz siga escaso o nulo en el muy corto plazo hasta que haya seguridad. El mercado seguirá muy de cerca este punto en particular para dimensionar el impacto sobre la inflación global, cuya expectativa ya se refleja en mayores rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y la creencia de que la Reserva Federal moderará o frenará los recortes de tasas de interés previstos para este año.
A la vez, el sector del agro, principal generador de divisas del país, también podría aportar más dólares de lo previsto a partir de una suba de los precios internacionales. Esto se debe a que el precio del petróleo arrastra al del agro por los costos vinculados en producción y transporte. Para este año, en el mercado proyectan ventas de entre u$s34.000 millones y u$s36.000 millones. En caso de mantenerse los volúmenes, la cifra podría ser mayor a la prevista gracias a la mejora de los precios.
La balanza comercial energética de 2025 registró un saldo positivo récord de u$s7.815 millones, equivalente a alrededor del 70% del superávit comercial total (u$s11.286 millones). Para este año, previo al conflicto, en el mercado proyectaban cifras superadoras, en el rango de entre u$s8.000 millones y u$s10.000 millones. Ahora, con el repunte del precio internacional del petróleo, calculan que el ingreso neto de exportaciones de energía en 2026 podría extenderse hasta u$s11.000 millones.
De acuerdo con el economista Camilo Tiscornia, el componente de combustibles tiene un peso de alrededor de 5% en el índice de inflación local, pero aún se desconoce cuánto podría ser el traslado de los precios internacionales a los domésticos. El peso del componente agrícola sobre el indicador es más difuso porque se da de manera indirecta hacia varios productos, pero también afirma que no necesariamente el traspaso es total porque puede estar influenciado por otros factores locales.
El riesgo que acecha al plan de Caputo para domar los precios
Lo negativo es que la suba de la cotización internacional del petróleo también podría implicar aumentos en los precios internos de los combustibles y esto último ejerce presión sobre el resto de los precios de la economía. Aún es complejo dimensionar el impacto porque dependerá del tiempo que dure, pero lo cierto es que si el conflicto bélico y el freno a la oferta global de petróleo se extiende, un posible traslado a precios podría ralentizar el proceso de desinflación en el que trabaja Caputo.
Además, de acuerdo con Bisang, en un escenario como el actual, en el que se activa la aversión al riesgo global por parte de los inversores, las monedas de los países emergentes tienden a depreciarse, tal como ocurrió en la última semana. Este movimiento, advierte, también sumaría presión a la inflación.
“Si el conflicto se extiende, es probable que se sienta algún efecto en la inflación local mediante varias vías. Por un lado, el aumento del precio del petróleo y gas podrían presionar sobre el precio de los combustibles y energía. Por otro lado, la suba en insumos intermedios, como fertilizantes, y el aumento de precios internacionales de los commodities pueden presionar al alza los precios de los alimentos. A la vez, el aumento global del costo de los fletes puede repercutir en importaciones”, agrega Rocío Bisang, economista de GMA.
Auxtin Maquieyra, de Sailing Inversiones, coincide en que si bien la suba del precio internacional del petróleo introduce una potencial presión extra sobre la inflación local, el impacto inmediato parece acotado. Afirma que en Argentina el traslado del crudo a los precios en surtidor “no suele ser automático” y, por el momento, la petrolera estatal YPF, que funciona como referencia para el resto del mercado, no ha aplicado aumentos de precios.
“El impacto de la suba del petróleo sobre la inflación local dependerá principalmente de la duración del conflicto. Si se resuelve rápido (en un mes, por ejemplo), el impacto inflacionario local sería leve y acotado a los próximos dos o tres meses, por lo que la desaceleración podría retomarse en julio. Si se extiende dos o tres meses, el traslado a precios podría prolongarse, retrasar el proceso de desinflación y alejar en el tiempo el objetivo del Gobierno de llevar la inflación a la zona de 1% mensual“, estima Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance.
“Mientras las empresas mantengan los precios estables, el efecto directo sobre el índice de inflación sería limitado a corto plazo. De todos modos, si el petróleo se mantuviera en niveles altos durante un período prolongado, podría comenzar a presionar los costos de transporte, logística e insumos industriales. En tal caso, podría verse algún traslado gradual a los precios domésticos. Por ahora, la clave será observar si el repunte del crudo es un shock transitorio por el contexto global o si se consolida en el tiempo, escenario en el cual el impacto inflacionario sería mayor”, sostiene Maquieyra.


