Primavera en el jardín: cómo fertilizar plantas y césped sin desperdiciar nutrientes

Anabel Didlaukis explicó qué función cumplen nitrógeno, fósforo y potasio, dónde colocar el fertilizante y por qué la lluvia ayuda, pero no reemplaza un manejo correcto.

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La primavera despierta brotes, flores y césped, pero ese crecimiento exige energía. Después del invierno, el jardín necesita agua y una nutrición equilibrada para sostener el nuevo ciclo. La ingeniera agrónoma Anabel Didlaukis explicó que fertilizar no es simplemente arrojar producto: importa elegir la formulación, respetar la dosis y colocarla donde las raíces puedan aprovecharla.

Qué necesita una planta en primavera

Los fertilizantes completos combinan tres macronutrientes. El nitrógeno impulsa el desarrollo vegetativo y el color verde; el fósforo participa en el crecimiento de raíces y flores; y el potasio fortalece los tejidos y ayuda a la planta a tolerar situaciones de estrés. También existen micronutrientes que, aunque se requieren en pequeñas cantidades, cumplen funciones esenciales.

Didlaukis recomendó distribuir los productos granulados alrededor de la proyección de la copa y no amontonarlos contra el tronco. Allí se encuentra buena parte de las raíces activas. La cantidad depende del tamaño de la planta, del producto y de la concentración: cualquier referencia general debe ajustarse siempre a la etiqueta y, ante dudas, a una recomendación profesional.

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Lluvia, riego y fertilizantes de liberación controlada

El agua de lluvia ayuda a disolver los nutrientes y llevarlos hacia la zona de raíces. Sin embargo, una lluvia intensa no corrige una aplicación excesiva ni reemplaza el control de humedad. Después de fertilizar conviene asegurar un riego suficiente, sin saturar el suelo.

Los fertilizantes de liberación controlada son otra alternativa. Sus gránulos se incorporan al sustrato y entregan nutrientes en forma gradual. Son útiles en macetas y canteros cuando se busca una nutrición más estable, siempre con la dosis indicada para cada formulación.

El césped también necesita un plan

En el césped, la fertilización debe realizarse después del corte y sobre una superficie uniforme. El riego posterior evita que los gránulos queden sobre las hojas y facilita su incorporación. Aplicar más no significa obtener un verde más rápido: el exceso de nitrógeno puede quemar tejidos y generar crecimiento débil.

La mejor señal es observar. Color, vigor, floración y humedad muestran cómo responde cada sector. La primavera ofrece la ventana para acompañar el crecimiento; un manejo simple, medido y oportuno permite disfrutarlo sin desperdiciar agua ni nutrientes.

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