Primer embarque de maíz argentino a China: un hito comercial que se concreta desde Quequén

ACA cargará más de 24.000 toneladas rumbo a China, tras más de un año de espera desde la apertura del mercado asiático al cereal argentino.

Argentina finalmente concretará su primer embarque de maíz con destino a China, un movimiento comercial largamente esperado desde que el gigante asiático habilitara las importaciones del cereal en mayo de 2023. La operación se llevará a cabo a mediados de agosto desde el Puerto de Quequén, donde la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) embarcará 24.718 toneladas con destino a Asia.

Según el “line up” de la agencia marítima Nabsa, el cargamento será despachado en el buque CANADA EXPRESS, marcando así el debut oficial del maíz argentino en el mercado chino, uno de los más codiciados por los grandes productores agrícolas del mundo.

Este primer envío no solo tiene valor comercial, sino también alto contenido simbólico y estratégico, ya que posiciona al país como un potencial proveedor alternativo para China en un momento de fuertes reconfiguraciones geopolíticas.

China, un mercado complejo pero estratégico para el maíz argentino

Aunque la autorización china para importar maíz argentino fue anunciada hace más de un año, ningún embarque se había concretado hasta ahora. Las demoras estuvieron relacionadas con cuestiones de validación técnica y contexto político. Sin embargo, la presión comercial que enfrenta China por parte de Estados Unidos y el interés en diversificar sus proveedores forrajeros aceleraron el avance.

La semana pasada, representantes chinos y estadounidenses se reunieron en Estocolmo para una nueva ronda de negociaciones comerciales. Mientras tanto, China comenzó a mover fichas: en mayo habilitó la importación de burlanda de maíz (DDGS) desde Brasil, y ahora concreta este primer embarque desde Argentina.

Según fuentes del sector, el envío de ACA es considerado “exploratorio”, pero puede sentar las bases para un flujo sostenido. De consolidarse, la logística podría optimizarse combinando maíz y sorgo en embarques conjuntos, ya que China continúa siendo el principal cliente global del sorgo estadounidense, aunque intenta reducir su dependencia de EE.UU..

Una oportunidad en medio de la caída global de importaciones chinas

Pese a este paso positivo, el panorama general del mercado chino de maíz no es del todo alentador. El gobierno de Pekín ha implementado políticas para limitar sus importaciones de granos, en favor de una mayor autosuficiencia alimentaria. El USDA proyecta que China importará solo 8 millones de toneladas de maíz en la campaña 2025/26, lejos de las 24,8 millones de México o las 20,5 millones previstas para la Unión Europea.

Aun así, cualquier participación en ese mercado, por pequeña que sea, resulta valiosa para Argentina, que compite con países como Brasil y EE.UU. en el tablero global. Estados Unidos, por su parte, ha utilizado amenazas arancelarias para forzar mayores ventas de su maíz en Asia, en detrimento de otros exportadores como Argentina.

Este contexto convierte al embarque desde Quequén en una señal de apertura, tanto comercial como política, y una oportunidad para afianzar vínculos agroindustriales con el país asiático, más allá de las diferencias ideológicas con la actual gestión de Javier Milei.

Quequén: la puerta de salida elegida por ACA para hacer historia

La decisión de realizar el embarque desde el Puerto de Quequén, en el sur de la provincia de Buenos Aires, no fue casual. La terminal operada por ACA ofrece una combinación estratégica de infraestructura moderna, eficiencia logística y menor congestión que los puertos del Gran Rosario. Esto la convierte en un punto ideal para operaciones sensibles y de alta exigencia como este primer envío a China.

El CANADA EXPRESS, que ya figura en el cronograma de salida de Nabsa, zarpará a mediados de agosto con destino a un puerto del sur de China. Se espera que el viaje dure entre 30 y 40 días, según condiciones marítimas.

Perspectivas para el complejo maicero argentino

Argentina es el tercer exportador mundial de maíz, detrás de Estados Unidos y Brasil. En la actual campaña 2024/25, el país apunta a mejorar sus volúmenes de venta externa, con precios internacionales relativamente estables y condiciones logísticas más favorables que en ciclos anteriores.

La posibilidad de abrir mercados como el chino, aunque con cupos moderados, puede tener un efecto positivo en la formación de precios internos y en la previsibilidad para los productores. También es un estímulo para avanzar en acuerdos fitosanitarios con otros países de Asia, como Vietnam, Indonesia o Corea del Sur.

Si China decidiera ampliar sus compras a Argentina, la competencia con Estados Unidos por el abastecimiento regional se intensificaría, lo que podría beneficiar indirectamente al agro argentino. En paralelo, operadores ya analizan el impacto que podría tener esta nueva ventana comercial sobre la rotación con sorgo y la inversión en infraestructura portuaria adaptada a exigencias chinas.

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