Debate sobre la soja que permite reproducirse y generar semilla para otra campana

“La madre del borrego son las retenciones”, resume el malestar de muchos productores del Norte: tras anos de impuestos altos y campanas malas, la capacidad de invertir se ve limitada y los campos no muestran el mismo cuidado que en otras regiones. Hugo Meloni, presidente de Apronor -la Asociacion Civil de Productores Agricolas y Ganaderos del Norte, con sede en San Miguel de Tucuman- describe un escenario donde se hace “lo que se puede” para mantener la actividad, y donde la falta de margen obliga a decisiones practicas sobre costos y manejo.

Apronor nacio hace algo mas de una decada tras una fractura con la Sociedad Rural de Tucuman, y hoy agrupa a mas de 200 productores en provincias del norte argentino como Tucuman, Catamarca, Salta y Santiago del Estero. A pesar de su crecimiento y de empezar a vincularse con entidades mas tradicionales, la organizacion mantiene un perfil artesanal y de cercania: la feria anual que organizan, hoy en su octava edicion, refleja ese caracter, con presencia de expositores en aumento y una atmosfera construida por los mismos productores.

En 2025 la muestra pudo ampliar la cantidad de stands y recibio la visita de referentes del sector, lo que los dirigentes interpretan como una senal de madurez. Desde esa posicion, Apronor reacciono con un comunicado critico la semana pasada sobre propiedad intelectual en semillas y el derecho de uso propio, cuestionando tanto a la industria semillera como a autoridades del Estado, incluido el ministro de Desregulacion Federico Sturzenegger y, por extension, el presidente Javier Milei, partidario publico de la adhesion de Argentina al convenio UPOV 91.

La queja de Apronor surgio, en parte, de casos concretos: a fines del ano anterior varios productores asociados recibieron intimaciones y cartas documento vinculadas a la posesion o uso de semillas de cultivos invernales como garbanzo y trigo. Inicialmente, segun relatan, las conversaciones con responsables de los organismos regulatorios no fueron graves, pero luego aparecieron nuevas notificaciones con multas que alcanzaron montos significativos -en algunos casos decenas de millones de pesos- calculadas sobre la base de la cantidad de semilla utilizada. Para asociaciones y productores, estos procedimientos resultaron sorpresivos y dificiles de justificar, sobre todo cuando se trataba de quienes tienen documentacion y practicas ordenadas.

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El conflicto tomo mayor dimension cuando, ademas de las multas, los productores sintieron que las exigencias se volvian retroactivas: pedidos de facturas y documentacion de compras de semillas de anos atras, cuando esas pruebas ya no estaban disponibles. Esto genero incertidumbre entre agricultores que conservan semillas para uso propio desde hace decadas, una practica habitual especialmente en soja, cultivo que permite la reutilizacion de semilla con menos limitaciones tecnicas que, por ejemplo, el maiz.

En su comunicado Apronor califico de “cartelizacion” la concentracion del negocio de semilla en el pais y critico la idea de que la adopcion de UPOV 91 resolveria el estancamiento productivo. Para la entidad, la mejora de resultados agricolas depende de muchos factores -suelo, fertilizacion, infraestructura, acceso a tecnologia- y no se reduce a la normativa sobre derechos de obtentor. Ademas alertan sobre el “pack tecnologico” que acompana a muchas variedades comerciales: combinaciones de eventos y caracteristicas que encarecen la semilla y, en la practica, obligan a comprar nuevas bolsas de manera anual, sin garantizar aumentos de rendimiento acordes al mayor costo.

Meloni y otros integrantes de Apronor sostienen que en el Norte se usan variedades bien adaptadas, como la 64-10 en soja, que rinden y responden a las condiciones locales; el problema es la falta de inversion en insumos y servicios que impide aprovechar todo su potencial. Frente a esto, el aumento de la oferta de tecnologias de alto costo -desde cosechadoras hasta drones- no se traduce en acceso real para muchos productores de la region.

Sobre el programa oficial Sembra Evolucion, la entidad aclara que las multas recientes no estan vinculadas directamente con ese plan, sino con inspecciones sobre cultivos de invierno. Sin embargo, Apronor observa que hay un proceso de impulso a una legislacion y a practicas que, segun ellos, benefician a ciertos semilleros y concentrarian el mercado. En ese sentido, senalan una falta de transparencia en la composicion de algunos organismos reguladores y cuestionan que sus directorios esten integrados por actores con intereses en la industria semillera.

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Otro punto de tension es la comunicacion publica: Apronor denuncio que algunos medios periodisticos, tanto especializados como generalistas, transmiten una vision favorable a la adhesion a UPOV 91 sin un analisis profundo de las implicaciones para productores de menor escala o regiones fuera de la Pampa Humeda. Para sus dirigentes, falta un debate amplio que incluya a las asociaciones de base y a tecnicos agronomos, mas alla de consideraciones ideologicas o intereses corporativos.

En lo operativo, la diferencia de costos entre comprar una bolsa fiscalizada y usar semilla propia es notable: una bolsa del programa oficial puede costar alrededor de 40 dolares por 40 kilos, mientras que producir o reservar semilla propia equivaldria a unos 25 dolares por bolsa de 50 kilos, segun estimaciones de productores. Esa diferencia explica por que muchos prefieren guardar y reproducir semilla, aun asumiendo riesgos de viabilidad o adaptacion, y por que la imposicion de restricciones o multas los afecta de forma directa en la estructura de costos.

Apronor reclama libertades: que el productor pueda optar por usar su semilla de uso propio si lo decide, y que exista un mercado donde tanto semilleros como agricultores puedan competir y elegir. Tambien plantean que, si la investigacion y el desarrollo se remuneraran en la primera venta de la semilla, deberia quedar saldado el valor de la innovacion sin impedir la reproduccion para uso propio. En este debate, la asociacion cita a Brasil como ejemplo de crecimiento sin la adhesion a UPOV 91 -Brasil opera bajo UPOV 78 y ha mostrado aumentos de produccion- para subrayar que la solucion no es unica ni automatica.

Finalmente, Apronor busca sumar apoyos y abrir canales de dialogo. Han trasladado su postura al gobierno provincial y han recibido a representantes de entidades nacionales, como la Sociedad Rural Argentina, con quienes comparten preocupaciones aunque no hayan desarrollado una estrategia conjunta profunda. La asociacion se define apartidaria y aspira a que el debate sobre semillas, derechos de obtentor y regulacion sea publico, tecnico y participativo, de modo que las decisiones futuras consideren las particularidades productivas del Norte y el impacto en la sustentabilidad economica de los agricultores.

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