En la semana, el juez Fernando D’Alessandro concluyó que no existían condiciones para continuar con el concurso preventivo iniciado en 2021 y decretó la quiebra, luego de que fracasara el proceso de salvataje abierto para intentar rescatar la compañía.
La quiebra de Garbarino generó impacto. Es que si bien la empresa atravesaba hace años una profunda crisis, lo cierto es que en algún momento fue uno de los principales vendedores de electrodomésticos de Argentina, con más de 200 sucursales en todo el país.
Sin embargo, esos artículos que quedaron sin vender, tanto en sucursales como en su casi desactivada página web, tienen contemplado un futuro según reza el auto de quiebra: serán “liquidados”, probablemente en una subasta que decida la Justicia, y lo que se recaude irá a parar a manos de los acreedores.
Hasta entonces, permanecían abiertos solo tres locales de Garbarino: aunque uno de ellos rara vez levantaba sus persianas. En otro, tal como pudo comprobar iProfesional, el stock era realmente limitado.
Informó que al 31 de enero, el stock de mercadería contaba con 1.597 unidades, que “según inventario no fue valorizado”. “Hay mercadería obsoleta, y deteriorada con poco valor. Al llevar un extenso tiempo sin compra de bienes de cambio, situación informada en todos los escritos que mensualmente presenta esta Sindicatura la mercadería por su antigüedad no es la buscada por el público”, detalló el informe.
Quebró Garbarino: qué pasará con sus bienes y el stock que quedó sin vender
Según el último informe del síndico, en el marco del concurso de acreedores, durante enero de este año Garbarino vendió solo por $1.769.581,45 en sus sucursales. “No hubo cobro de comisiones por Marketplace”, se aclaró.
Al respecto, el auto de quiebra del 4 de marzo de 2026 del Juzgado Comercial N.º 7 dispuso entre otras cosas qué sucederá con los activos, mercadería y bienes que tenía la empresa.
Teniendo en cuenta ese informe, y el escaso ritmo de ventas que mantuvo la cadena en sus últimos meses, es de esperar que el stock de mercadería al momento de la quiebra se mantenga en niveles similares a los de fines de enero.
Esto incluye: mercadería (electrodomésticos, stock); muebles y equipamiento de locales; cuentas bancarias; marcas y activos intangibles; vehículos; inmuebles si hubiera y participaciones societarias
En concreto, con la quiebra se activa el art. 106 de la Ley de Concursos y Quiebras, que implica desapoderamiento de pleno derecho. Es decir que Garbarino como empresa pierde el control de todos sus bienes. Desde ahora los maneja la sindicatura bajo supervisión del juzgado.
Esto sirve para que luego la sindicatura arme el inventario y la valuación de la quiebra.
Se deberá realizar un inventario de todos los bienes y se tiene que informar la composición del activo, ubicación de cada bien, estado, gravámenes o prendas y cualquier dato que permita conocer el patrimonio real.
Pero no será de un día para otro. En los plazos que fijó el juez, detalla en primer paso la verificación de créditos de acreedores, luego el informe individual de la sindicatura (con fecha límite 24 de agosto de 2026), después el informe general (5 de octubre) y recién allí comienza la etapa de liquidación más fuerte de activos.
Qué pasa con los electrodomésticos y otros bienes
En su resolución, el juez ordenó verificar los locales y depósitos y, si existen bienes, proceder al inventario. Eso significa que se identifican los electrodomésticos que queden, se registran en inventario y luego se liquidan en subasta o venta autorizada por el juez
En una entrevista con el diario La Nación, defendió su gestión al frente de la compañía y atribuyó el colapso final a la situación macroeconómica del país, a decisiones del gobierno de Alberto Fernández y a las restricciones que afectaron al comercio durante la pandemia.
Qué dijo el dueño de Garbarino luego de la quiebra
Carlos Rosales, el empresario que adquirió la cadena Garbarino en junio de 2020, habló por primera vez de manera pública tras la declaración de quiebra de la histórica empresa de electrodomésticos.
Según relató, el diagnóstico inicial que habían realizado sobre el estado de la empresa se agravó con el correr de los meses. “Hicimos un proceso de due diligence en plena pandemia y nos encontramos con un problema mucho más profundo. Pero ya estábamos en el partido y lo íbamos a jugar”, señaló.
El empresario sostuvo que, al momento de la compra, la firma ya atravesaba una situación extremadamente delicada desde el punto de vista financiero. “Compramos una empresa que ya estaba profundamente en crisis. Estaba prácticamente en cesación de pagos y tenía apenas $30 millones de capital de trabajo. La adquirimos cuando nadie la quiso comprar a cambio de un peso y hacernos cargo de la deuda”, afirmó Rosales, quien tras la quiebra fue inhabilitado por la Justicia para ejercer el comercio.
La estrategia contemplaba pasar de unos 140 puntos de venta a cerca de 60 locales, junto con una reorganización de funciones internas para evitar despidos masivos y mejorar la eficiencia operativa. De acuerdo con el empresario, también se había avanzado en la renegociación de deudas con entidades financieras.
Rosales explicó que su equipo había elaborado un plan de transformación del negocio, que buscaba adaptar a Garbarino a un esquema más enfocado en logística y comercio electrónico. Entre las medidas previstas se encontraba una reducción significativa de la red de sucursales.
Sin embargo, aseguró que el segundo cierre de actividades dispuesto en abril de 2021, en el marco de las medidas sanitarias, terminó de afectar el proceso de recuperación que intentaba encarar la empresa. “La gestión venía bien, pero cuando un gobierno no tiene reglas claras, te mata. El nuevo aislamiento fue un golpe muy fuerte”, sostuvo.
“Refinanciamos deuda con los bancos por cerca de $500 millones, con entidades como Banco Santander y Banco Galicia, que equivalía a unos cinco o seis millones de dólares”, explicó.
Con la quiebra ya decretada, el destino de los activos de Garbarino quedará ahora bajo la órbita del juzgado que encabeza Fernando D’Alessandro. Entre los bienes a liquidar figuran las plantas industriales y las marcas comerciales Garbarino y Compumundo, que podrían generar interés entre inversores.
En ese sentido, Rosales consideró que el desenlace podría haber sido diferente bajo otro escenario económico. “Si en la Argentina de 2021 hubieran existido condiciones de seguridad jurídica y estabilidad como lo que hay hoy en el país, ni por asomo Garbarino hubiera quebrado“, afirmó.
Lo cierto es que con la quiebra de Garbarino bajó definitivamente sus persianas una marca con más de 70 años de historia, que supo ser líder en ventas de electrodomésticos.
“Las marcas tienen mucho valor y mucho futuro. Algunos de los fondos que estuvieron mirando la empresa podrían interesarse en relanzarlas”, aseguró Rosales.


