Quiénes se sienten perjudicados por el aumento al 15% del corte de la nafta con bioetanol

Buenos Aires, 27 marzo (NA) — El Gobierno de Javier Milei autorizó el incremento del bioetanol en las naftas hasta 15% (elevando el límite de oxígeno al 5,6%) para frenar el alza de precios en los surtidores, pero ello agrava la tensión entre los refinadores y la industria automotriz porque aquellos habían llevado por su cuenta la mezcla en los combustibles hasta 12%, cuando el límite puesto por las fábricas era que no pasara el 10%.

La medida, firmada por la secretaria María Carmen Tettamanti, sustituye el Anexo II de la Resolución 1283/06 y redefine parámetros clave de calidad en línea con la evolución del régimen de biocombustibles, de acuerdo a la lectura realizada en la Agencia Noticias Argentinas.

Pero la tirantez entre los actores de la cadena de las naftas ya había quedado, en realidad, expuesta el 8 de febrero pasado, cuando una resolución de la Secretaría de Energía habia llevado el valor del bioetanol, tanto a base de caña de azúcar como de maíz, a $65,420 por litro.

Si bien la aplicación de esos porcentajes es voluntaria para las petroleras, la medida busca darles más flexibilidad ante la fuerte suba del petróleo internacional: en CABA, la nafta ya aumentó por encima del 15% desde el conflicto en Medio Oriente y acumula 63,6% en los últimos 12 meses.

Pero un mes antes, la Secretaría de Energía había dispuesto una mejora en el precio del etanol, que los azucareros aprovecharon para descargar stocks de la materia prima a fin de cubrir esa mayor demanda de los refinadores que, en silencio, decidieron cortar mayor proporción que la pactada con las automotrices.

Las grandes petroleras integradas (como YPF, Shell, Axion) priorizan la refinación de crudo propio, temen costos logísticos superiores y alegan necesidades de ajuste técnico en motores, buscando mantener su cuota de mercado, lo cual explica que ciertos sectores automotrices resistieran el aumento del corte de bioetanol en las naftas.

Sin embargo, la repercusión que tiene el conflicto en Medio Oriente en el costo de las importaciones, en el gasto en divisas para cubrirlas y en los precios internos (no sólo de los combustibles sino que impactan en el transporte, la logística y los costos productivos y termina reflejándose en los precios de los bienes y servicios) obligó a modificar transitoriamente las especificaciones técnicas de las naftas, alterando el límite máximo permitido de partes por millón de oxígeno por cada litro.

El contenido de oxígeno dispuesto es un parámetro crítico en la formulación de las naftas, dado que está directamente vinculado con la proporción de bioetanol incorporado.

A mayor presencia de este biocombustible, mayor es el nivel de oxígeno en la mezcla, lo que obliga a revisar los límites establecidos para garantizar la compatibilidad técnica y operativa.

CONSECUENCIAS TÉCNICAS

Esta degradación temporal de los estándares es, por un lado, la llave maestra que permitirá a las refinadoras incrementar la proporción de bioetanol en la mezcla final, pero por otro afecta restricciones estrictamente técnicas, orientadas a proteger la integridad de los motores y garantizar el rendimiento kilométrico del producto, que mantenían ese límite estricto.

El cambio normativo se apoya en un informe técnico elaborado por la Subsecretaría de Hidrocarburos, que analizó la relación entre el bioetanol y el contenido total de oxígeno.

El estudio relevó antecedentes internacionales y evaluó las barreras técnicas asociadas a mezclas superiores al 10 por ciento, concluyendo que el nuevo umbral es viable siempre que el aumento del oxígeno provenga exclusivamente del bioetanol y no de otros aditivos.

De todos modos, la flexibilización al 15% queda al arbitrio de las compañías, o sea, YPF, Raízen y Trafigura tienen en sus manos la potestad de decidir si abaratan sus costos operativos a expensas de la fórmula original del combustible que comercializan, bajo protesto de la industria automotriz.

LA ECUACIÓN ECONÓMICA

Los precios internacionales del petróleo vuelan y el bioetanol resulta hoy más competitivo que la nafta de origen fósil.

Con el barril de petróleo en torno a los US$100, importar gasoil de alta calidad le cuesta a la Argentina unos US$1100 por metro cúbico.

El corte del 12% de bioetanol aplicado por las refinadoras había permitido un ahorro de USD 619 millones en importaciones durante 2025.

Como contraste, el biodiesel local se cotiza a menos de US$ 1.000 e incide sobre la necesidad del país de importar alrededor de 500.000 metros cúbicos anuales para cubrir sus picos de demanda.

Si bien las petroleras aducen que la mayor proporción de biocombustibles en la refinación las obligan a realizar inversiones adicionales para manejarlas, el trasfondo suele ser la rentabilidad.

Desde el punto de vista de la calidad, no es que una mayor proporción de bioetanol en la mezcla vaya a dañar el motor, sino que por un lado el bioetanol eleva el octanaje del combustible, lo cual sería una mejora, pero por otra parte, merma la capacidad energética del combustible y baja el rendimiento.

Los autos entonces van a consumir un poco más aunque tengan mejor calidad del combustible.

Los estudiosos de la industria automotriz aseguran que una de las limitaciones de usar más el etanol es que, como puede absorber contaminantes y las naftas no, termina depositándolos dentro del motor y provoca la obstrucción de los filtros o los inyectores.

En el caso de los modelos viejos estos desajustes pueden significar un dolor de cabeza, pero como

En el caso de los más nuevos, aunque el bioetanol requiere un ajuste electrónico para ser eficiente con ese combustible respecto a la gasolina convencional, los motores ya viene preparados para ese ajuste.

#AgenciaNA

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