El nuevo informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) volvió a poner sobre la mesa una disputa silenciosa que cada año cobra más fuerza en el sector: ¿quién lidera realmente el ranking de industrias lácteas en Argentina? Si bien en los datos publicados para el período 2024/2025 aparece la canadiense Saputo en el primer puesto, un análisis más profundo revela que la histórica Mastellone Hnos. mantiene el liderazgo al sumar los volúmenes destinados a la empresa Danone.
El ranking de OCLA mide la cantidad diaria de leche cruda adquirida por las principales compañías procesadoras del país. En ese listado, Saputo figura con una captación de 3.535.006 litros diarios, apenas por encima de otras firmas del podio como Savencia Argentina y Williner. Sin embargo, Mastellone, que en la tabla aparece en segundo lugar, compra 3.650.000 litros por día al sumar el abastecimiento a Danone, su cliente estratégico, lo que la posiciona una vez más como la principal compradora de leche de Argentina.
Este dato resulta clave para comprender cómo se estructura el negocio lácteo argentino, caracterizado por una fuerte atomización y una baja concentración industrial. Mientras que en otras regiones del mundo el Top 5 de empresas procesa más del 80% de la leche total, en Argentina ese grupo apenas supera el 35%.
Una empresa con raíces locales y mirada regional
Con 95 años de trayectoria, Mastellone Hnos. no solo es sinónimo de leche para los consumidores argentinos, sino también un actor central en la cadena de valor del sector. Su estrategia histórica ha sido clara: priorizar el mercado interno, consolidar la relación con los consumidores a través de marcas como La Serenísima y exportar únicamente el excedente.
Esta orientación permitió sostener un vínculo fuerte con el consumidor local, aún en contextos de crisis o cambios de hábito de consumo. Lejos de quedarse en esa zona de confort, en los últimos años la firma expandió su presencia en el plano internacional, consolidándose como la principal exportadora de leche en polvo de Argentina y posicionando sus productos en nuevos mercados de América Latina.
Además del volumen, Mastellone se diferencia por su consistencia estratégica. No se trata solo de liderar en litros, sino de mantener un modelo de negocios integrado, que combina iniciativas de marketing, eficiencia industrial y sostenibilidad ambiental. En esa línea, la empresa viene desarrollando políticas activas de sustentabilidad, con foco en energías limpias, reducción de desperdicios y mejores prácticas en bienestar animal.
Concentración, cooperativas y el avance de las multinacionales
El informe de OCLA también permite observar tendencias estructurales del sector. Una de ellas es la pérdida de participación de las cooperativas, que en los años noventa recibían el 33% del total de leche producida y hoy apenas alcanzan el 3%. Esto refleja una transformación profunda en la cadena láctea, donde las grandes firmas privadas -muchas de ellas extranjeras- ganaron terreno en detrimento de modelos asociativos tradicionales.
La baja concentración industrial también plantea desafíos. En Argentina, el Top 5 de empresas procesadoras absorbe solo el 35% de la leche total, lo que deja a buena parte de la producción en manos de pymes, cooperativas de segundo orden o plantas que operan con baja escala. Esta fragmentación complica la planificación sectorial, la competitividad internacional y la inversión en tecnología.
En contraste, países como Nueva Zelanda, Estados Unidos o incluso Brasil tienen cadenas lácteas más consolidadas y menos atomizadas. Allí, unas pocas empresas concentran gran parte de la industrialización, lo que facilita la logística, la innovación y la negociación con grandes compradores globales.
La disputa entre Saputo y Mastellone, entonces, va más allá de una simple competencia por volúmenes. Representa dos modelos distintos: uno basado en la internacionalización y el crecimiento vía adquisiciones (como hizo Saputo al comprar Molfino), y otro que combina tradición local, fuerte identidad de marca y expansión regional controlada.
El futuro del sector en un mercado en transformación
El mercado lácteo argentino enfrenta varios frentes abiertos. Por un lado, los costos productivos siguen creciendo y los márgenes son cada vez más estrechos. Por otro, la demanda interna muestra señales de estancamiento, con consumidores que priorizan precio sobre calidad. A esto se suma un escenario externo cambiante, con vaivenes en los precios internacionales y restricciones sanitarias o comerciales según destino.
En ese contexto, el liderazgo sostenido de Mastellone no es menor. No se trata solo de una empresa que compra más leche, sino de una firma que logra adaptarse a los ciclos económicos, sostener su posicionamiento y proyectar una estrategia de largo plazo. Su capacidad de mantener relaciones estables con los tambos, cumplir con estándares de calidad y diversificar mercados explica por qué sigue marcando el rumbo, incluso cuando los números del ranking pueden parecer confusos.
El desafío para el resto del sector será consolidar estructuras, profesionalizar procesos y construir marcas que conecten con un consumidor cada vez más exigente y volátil. La carrera por liderar el ranking de industrias lácteas no se define en una tabla, sino en la capacidad de sostenerse en el tiempo con visión y coherencia.




