El consenso entre especialistas es que la tendencia general es favorable, aunque condicionada por la estabilidad macro y la capacidad del sistema financiero de expandir el fondeo disponible. Las tasas actuales todavía lucen elevadas en relación con estándares internacionales, pero se ubican en niveles más previsibles y comienzan a mostrar un sendero descendente gradual.
El mercado inmobiliario argentino se prepara para un 2026 que podría consolidar el proceso de crecimiento que se inició con el regreso de los créditos hipotecarios UVA. Tras un año de reactivación para el real estate, la oferta de créditos hipotecarios por parte de bancos se pausó durante el proceso electoral. Pero ahora las perspectivas vuelven a ser positivas de la mano de la expectativa de una mayor estabilización económica.
Germán Gómez Picasso, fundador de Reporte Inmobiliario, consideró: “Las subas de tasas de los últimos meses no lograron que la demanda baje. Se siguen solicitando créditos, sobre todo en la banca oficial, que mantuvo tasas más bajas en general.”
Si eso se confirma, 2026 podría marcar un punto de inflexión: el regreso del crédito como motor estructural del mercado, y no solo como fenómeno transitorio.
“En un sector donde las decisiones se toman a varios años, que las tasas dejen de funcionar como un factor de riesgo permanente ya es un dato relevante en sí mismo”, explicó.
“Normalización”, el punto de partida
Federico Akerman, director de Terres, plataforma argentina especializada exclusivamente en la intermediación de terrenos para desarrollo inmobiliario, analizó: “Las tasas hipotecarias actuales muestran una búsqueda de normalización que hacía mucho no veíamos. No son bajas en comparación internacional, pero empiezan a alinearse con los ingresos y con los valores del metro cuadrado”.
“Históricamente, quienes compraron lo hicieron con capital propio; son esos compradores los que primero se verán beneficiados si el crédito vuelve a funcionar. Pero el verdadero salto llegará cuando personas con ingresos regulares puedan proyectar su primera vivienda financiada. Ahí es donde el crédito puede empezar a cumplir su función expansiva y transformar un mercado que, hasta ahora, operó casi sin financiamiento”, argumentó.
Sin embargo, Akerman advierte que el verdadero desafío es más profundo: “En Argentina, el crédito hipotecario nunca fue un componente estable del mercado. Los momentos de expansión fueron muy puntuales”.
Sobre las tasas, anticiparon que la baja es más probable en el mediano plazo que en el corto, de mantenerse el clima optimista.
Cómo se encuentran las tasas y qué esperar
Desde uno de los principales bancos que operan en el país indicaron a Bloomberg Línea que el mercado hipotecario volvió a moverse, aunque todavía con cautela. Aseguraron que reciben más consultas, pero aclararon que se mantiene el número de operaciones desde hace dos meses.
“Tras las elecciones, se descomprimen las tasas, bajó el riesgo país y empezó a haber un poco más de certidumbre. Ahora empieza la reacción a eso también. Las tasas deberían bajar. Quedaron muy altas en el largo plazo, pero también lo que vimos es que un banco en particular bajó la tasa, aunque en paralelo puso requisitos muy exigentes en términos de ingreso y de inversión”, manifestó.
El economista Federico González Rouco afirmó que “lo que venía ocurriendo en el último año en el mercado de crédito hipotecario es que la gran mayoría de los bancos habían empezado a subir las tasas por liquidez, problemas para poder afrontar la demanda y la necesidad de empezar a hacer que sus tasas sean coherentes con los valores que se venían pagando en el mercado de activos indexados a la inflación”.
Así, calculó: “Creo que la tasa de largo plazo de Argentina, al menos por un tiempo, está más cerca del 7% u 8% que del 4%, pero muy por debajo del 12 o 15%. En el mediano plazo lo que vamos a ver es que las tasas deberían ir hacia esos niveles, siempre y cuando se consoliden estos actuales niveles como en el contexto financiero, con menor riesgo país y estabilidad. Hasta que eso esté garantizado, posiblemente vamos a ver la actividad de las tasas también y que no todas bajan al mismo ritmo”.
“Otro banco que tuvo novedades fue el Banco Nación, que subió la tasa del 4,5 al 6%, que es una señal de sostenibilidad del producto en el mediano plazo. La tasa que venía teniendo del 4,5% anual era muy baja, era similar a la de Chile, por ejemplo, en créditos hipotecarios similares. Cuando Argentina en realidad tiene una situación macroeconómica muy diferente”, dijo.
A su vez, expresó: “El hecho de que necesitemos una unidad indexada ya muestra que estamos lejos de un entorno normal. En otros países no hace falta estructurar préstamos en una moneda intermedia”.
Por su parte, Akerman subrayó: “Hay margen para que sigan bajando, pero depende de que la macro se estabilice: riesgo país, expectativas de inflación, costo de fondeo bancario”.
“En buena parte de Latinoamérica, no todas las propiedades se compran con crédito, pero sí es habitual que el crédito sea una opción evaluada en casi todas las transacciones. Ese es el punto al que deberíamos aspirar: no a que la mayoría compre financiado, sino a que el financiamiento sea una alternativa real y disponible para un porcentaje significativo del mercado”, afirmó.


