La incertidumbre sobre el futuro de los derechos de exportación encendió las alarmas en el norte bonaerense. Productores agrupados en la Zona 2 de Carbap, que reúne a las sociedades rurales de General Arenales, Chacabuco, Pergamino, General Viamonte y Carmen de Areco, enviaron un mensaje directo al presidente Javier Milei: si se restablecen los niveles anteriores de retenciones en julio, habrá movilización.
Durante un encuentro realizado en Junín, los referentes del sector plantearon una agenda crítica. La preocupación por el eventual aumento de las retenciones en soja y maíz, sumada al deterioro de caminos rurales, la falta de obras hídricas y el incremento del impuesto inmobiliario rural, encendió el debate y reactivó el malestar. Aunque reconocen avances en el combate contra la inflación y el intento de ordenar las cuentas públicas, sostienen que el campo aún no percibe el cambio prometido.
“Si el gobierno nacional persiste con la idea de volver a subir las retenciones, es muy probable que se convoque a una movilización del campo”, afirmaron desde las rurales.
Retenciones 2025: el campo exige certezas al Gobierno
El detonante fue el anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre el fin de la baja temporaria en las retenciones a la soja y al maíz. En enero, el Ejecutivo había dispuesto una reducción del 33% al 30% en soja, y del 12% al 9,5% en maíz, con vencimiento el 30 de junio de 2025. A partir de julio, ambos cultivos volverán a tributar con las alícuotas anteriores, según el decreto firmado por Milei.
En cambio, el trigo y la cebada mantendrán hasta el 31 de marzo de 2026 una tasa reducida del 9,5%. Este trato diferenciado, que fue celebrado por parte de los actores de la cadena triguera, genera resquemores entre quienes producen soja y maíz, dos pilares de la rotación agrícola en la región núcleo.
Desde la Sociedad Rural de Junín, el vicepresidente Gustavo Frederking fue tajante: “Entendemos la necesidad de lograr equilibrio fiscal y aplaudimos que se combata la inflación, pero volver a subir las retenciones sería repetir errores del pasado. Cuando se eliminaron durante el gobierno de Mauricio Macri, la producción creció, hubo más empleo y menos pobreza”.
El dirigente recordó que el propio Milei, cuando era candidato, calificó a las retenciones como una “porquería” y prometió su eliminación total. Por eso, ahora piden que se establezca un cronograma claro que brinde previsibilidad al productor.
“Exigimos que se cumpla con lo prometido”, dijo Frederking, al reclamar un horizonte libre de retenciones.
Obras ausentes y presión fiscal: reclamos al gobierno bonaerense
Además de las tensiones con Nación, las rurales del norte bonaerense apuntaron contra el gobierno provincial por la falta de inversión en infraestructura y la presión tributaria creciente. En particular, denunciaron que, pese a los aportes realizados a través de los impuestos incluidos en los combustibles (como el gasoil o el GNC), no hay obras viales ni hídricas en marcha.
Zonas críticas como la cuenca del Río Salado siguen sin recibir soluciones estructurales para el manejo del agua. Esto afecta directamente la productividad, especialmente tras las lluvias excepcionales de mayo, que saturaron suelos y provocaron anegamientos en varios puntos del noreste de Buenos Aires.
Otro punto que generó malestar fue el aumento del 8% en la segunda cuota del impuesto inmobiliario rural, que llegó en las últimas boletas. Las entidades analizarán posibles acciones judiciales ante la prórroga de la Ley Impositiva Fiscal 2024, que impide modificar los valores base.
“Pedimos fondos urgentes para la reconstrucción de caminos rurales, porque las lluvias destruyeron lo poco que quedaba transitable”, plantearon en el encuentro.
El malestar crece: falta de rentabilidad y enojo latente
El diputado provincial Luciano Bugallo, presente en la reunión, sumó su diagnóstico: “Hoy el mayor problema del campo es la falta de rentabilidad. Por la caída de precios internacionales y la alta carga impositiva, muchos productores están al borde de quedar fuera del sistema”.
Bugallo remarcó que el Estado, entre Nación, provincias y municipios, se queda con el 60% de la producción bruta. “La parte más grande —cerca del 90%— es responsabilidad del gobierno nacional. No hay previsibilidad, no hay hoja de ruta para la agroindustria. Solo discursos lindos y una palmada en la espalda”, ironizó.
Aunque reconocen que aún no se ha generalizado una protesta masiva, en los pasillos rurales se percibe un enojo creciente. La advertencia de que el campo podría volver a las rutas no es un gesto menor, sobre todo en una provincia que representa una porción clave de las exportaciones argentinas.
“El miedo a fundirse y la falta de rentabilidad ya se empiezan a sentir muy fuerte”, resumió Bugallo.
El campo, entre la promesa de libertad económica y la presión tributaria
A cinco meses de la asunción de Javier Milei, el agro comienza a hacer sentir su incomodidad. El discurso libertario choca con la realidad fiscal, donde el Estado sigue necesitando de los ingresos por retenciones y otros tributos. Para muchos productores, esa contradicción representa una fractura de confianza.
La posibilidad de una movilización del campo en pleno año político, con gobernabilidad aún en construcción y reformas pendientes en el Congreso, podría marcar un punto de inflexión. No se trata solo de los porcentajes que se llevan las retenciones, sino de una señal simbólica: el compromiso con quienes producen, invierten y exportan.
El gobierno nacional aún tiene margen para corregir el rumbo, pero el reloj del calendario agropecuario avanza. Julio está a la vuelta de la esquina, y con él, el vencimiento de las promesas.
“Lo que se juega no es solo la rentabilidad del productor, sino la credibilidad del proyecto político que llegó al poder prometiendo libertad económica y respeto por el esfuerzo privado”, advirtieron desde el sector.
Mientras tanto, en los pueblos del interior, los ánimos están cada vez más caldeados. La sensación de estar pagando caro por una transformación que aún no los alcanza alimenta un malestar que podría hacerse visible muy pronto en las rutas.


