Pedido para acelerar la rebaja de retenciones y cuantificar el costo invisible en maíz

Retenciones al agro: Carbap pide acelerar la reducción y que la eliminación quede por ley. El Gobierno nacional anunció una reducción progresiva de los derechos de exportación (retenciones) para el sector agrícola, medida que todavía espera su formalización mediante un decreto.

 

El Gobierno nacional anunció una reducción progresiva de los derechos de exportación (retenciones) para el sector agrícola, medida que todavía espera su formalización mediante un decreto. La novedad, comunicada por el presidente Javier Milei y detallada por el ministro de Economía Luis Caputo, generó reacciones en el Congreso Maizar y en organizaciones del campo. Mientras la Secretaría de Agricultura destacó la iniciativa, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) apoyó la decisión pero reclamó acelerar el proceso y que exista un cronograma con horizonte de eliminación, preferentemente acordado por ley. En paralelo, la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) publicó un informe que cuantifica el impacto del impuesto sobre la cadena del maíz: sin retenciones, el cereal y sus industrias asociadas podrían generar 15.000 millones de dólares adicionales en exportaciones y 127.000 puestos de trabajo.

Qué plantea Carbap

Carbap calificó la reducción anunciada como una señal positiva y coherente con un plan de menor presión impositiva y mayor apertura económica. En su comunicado la entidad sostuvo que la estabilidad macroeconómica y el orden fiscal son condiciones necesarias para la inversión y el crecimiento, y valoró los avances que el Gobierno atribuye a su política económica.

No obstante, la Confederación dejó claro que la eliminación total de los derechos de exportación debe ser el objetivo final. Solicita que el cronograma sea más acelerado que el planteado y que ese recorrido quede plasmado en una ley para aportar previsibilidad y evitar que futuras administraciones vuelvan a reinstaurar un impuesto que, según consumidores del sector, distorsiona la producción y las exportaciones.

Críticas a la estructura tributaria subnacional

Además de concentrarse en las retenciones, Carbap puso el foco en la creciente presión tributaria provincial y municipal. Señaló que, en muchos casos, tasas y tributos locales se expanden y terminan reemplazando los gravámenes nacionales que eventualmente se eliminan, con el efecto neto de no reducir la carga fiscal sobre la producción. Por eso reclama una revisión integral del esquema impositivo para mejorar la competitividad del agro.

Impacto en la cadena del maíz según FADA

FADA presentó un informe sobre el efecto de las retenciones en la cadena del maíz. Sus estimaciones indican que, sin este impuesto, el maíz y las industrias asociadas podrían aumentar exportaciones por 15.000 millones de dólares y generar aproximadamente 127.000 puestos de trabajo adicionales. El informe subraya que eliminar o reducir fuertemente las retenciones tendría efectos multiplicadores: más actividad, mayor empleo y más divisas para el país.

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Estos números se enmarcan en la discusión sobre cómo mejorar la rentabilidad y la competitividad del sector agroexportador, y alimentan el reclamo de productores y cámaras rurales para que los cambios impositivos se concreten de forma rápida y con seguridad jurídica.

Cronograma y alcance: qué se anunció y qué reclaman las entidades

El anuncio oficial incluye un cronograma de reducción de derechos de exportación que, según comunicados de gobierno, abarca los principales cereales y oleaginosas, entre ellos maíz, girasol y sorgo. Sin embargo, Carbap considera que el paso previsto hacia 2028 es demasiado lento y pide que la baja sea más acelerada y que el objetivo de eliminación quede garantizado por ley.

La propuesta de legislar la eliminación busca brindar previsibilidad a productores, exportadores y a las zonas rurales que dependen de la actividad agropecuaria. Para Carbap, dejar la eliminación vagamente definida en un cronograma administrativo podría permitir reversiones en el futuro; una ley daría mayor seguridad jurídica.

Puntos abiertos y riesgos para la implementación

La medida enfrenta varios desafíos. El primero es fiscal: las retenciones representan para el Estado una fuente de ingresos que habrá que compensar si se eliminan o reducen rápidamente. El Ejecutivo sostiene que la reducción forma parte de un plan más amplio de ordenamiento fiscal, pero Carbap advierte que ese esfuerzo no debe recaer desproporcionadamente sobre el sector agropecuario.

El segundo punto es la coordinación con provincias y municipios. Carbap alerta que si las jurisdicciones subnacionales aumentan tasas o tributos para compensar la menor recaudación nacional, la carga fiscal sobre la producción no disminuirá significativamente. Por eso reclama que la reducción se aborde en forma integral, con compromisos de las provincias y municipios para no sustituir la recaudación nacional por impuestos locales sin contraprestación efectiva.

También existe un debate técnico sobre el diseño del cronograma: velocidad de reducción, tramos por actividad o producto, y mecanismos transicionales que mitiguen el impacto fiscal sin desalentar la inversión y la producción.

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Por qué esta discusión importa para la economía argentina

Las retenciones son consideradas por analistas y por organismos internacionales como un impuesto distorsivo: afectan decisiones de producción, las señales de precio, la inversión en tecnología y, en última instancia, la capacidad exportadora. El Fondo Monetario Internacional ha señalado en informes previos que los derechos de exportación pueden frenar crecimiento, inversión y exportaciones.

En el plano local, estudios como los mencionados por Carbap y la Bolsa de Cereales sostienen que la eliminación de retenciones podría traducirse en mayores exportaciones, mayor generación de empleo y más divisas. Para el sector, la baja de impuestos no es una ventaja acotada, sino una herramienta para dinamizar la economía interior, impulsar el agregado de valor y mejorar la competitividad externa.

Beneficios esperados

– Mayor incentivo a la producción y a la inversión en tecnología agrícola.
– Aumento de las exportaciones agroindustriales y del ingreso de divisas.
– Generación de empleo en cadena de valor: producción, logística, industrialización.
– Mejora de la competitividad internacional del complejo agroexportador.

Qué sigue: pasos inmediatos y actores clave

El decreto que formalizará la reducción de retenciones aún está pendiente. Una vez publicado, el Gobierno y los distintos actores del sector —cámaras como Carbap, entidades técnicas como FADA, provincias, municipios y el sector privado— deberán negociar detalles prácticos y, eventualmente, la posibilidad de transformar el cronograma en ley.

Las discusiones también incluirán cómo compensar la pérdida de recaudación y cómo evitar que gravámenes locales anulen el efecto buscado de alivio fiscal. En este proceso será clave la articulación entre Nación y provincias y la transparencia en los números fiscales y productivos que sustenten los cambios.

La reducción de retenciones anunciada por el Gobierno encuentra apoyo en entidades del agro como Carbap, que la consideran un paso correcto pero insuficiente en ritmo y seguridad jurídica. El reclamo central es acelerar el proceso y fijar la eliminación por ley, además de coordinar con las jurisdicciones locales para evitar sustituciones tributarias. Informes como el de FADA aportan argumentos cuantitativos sobre el potencial de crecimiento del maíz y de su cadena, alimentando la expectativa de mayor inversión, empleo y exportaciones si se logra una baja sostenida y previsible de los derechos de exportación.

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