lunes 2 febrero 2026

SanCor busca nuevos inversores para salir de la crisis y retomar protagonismo en el negocio lácteo

La histórica cooperativa está concursada y mantiene conversaciones informales con jugadores de peso para recuperar actividad y saldar una deuda millonaria

La tradicional cooperativa láctea SanCor, una de las marcas más emblemáticas del sector agroindustrial argentino, atraviesa una de las etapas más delicadas de su historia. Con un pasivo que supera los 20.000 millones de pesos, la firma —que actualmente se encuentra en concurso preventivo— busca reestructurar su futuro con el ingreso de nuevos socios estratégicos que le permitan recuperar volumen de producción, ampliar su capacidad operativa y saldar su abultada deuda.

Entre las empresas que sonaron en los últimos días como posibles interesadas, Adecoagro aparece como uno de los nombres con los que se habrían mantenido contactos informativos preliminares, aunque por el momento no hay ningún tipo de acuerdo cerrado ni negociaciones formales en curso.

El presente de SanCor: deuda, bajos niveles de producción y una urgencia financiera

SanCor está hoy muy lejos de lo que fue hace apenas una década, cuando tenía más de 5.000 empleados, exportaba a decenas de mercados y representaba una parte significativa de la industrialización de leche fluida en el país. La cooperativa llegó a procesar más de 4 millones de litros diarios; hoy apenas alcanza un promedio de 300.000 litros por día, operando en un puñado de plantas y con menos de 1.000 trabajadores activos.

Este nivel de actividad tan reducido responde, en gran parte, a las dificultades financieras que arrastra desde hace años, con pasivos que involucran deudas con proveedores, bancos, ex empleados y organismos fiscales. A pesar de haber encarado distintas estrategias para achicar su estructura y ceder marcas y activos, la cooperativa aún no logró recomponer su equilibrio operativo ni financiero.

La firma sigue concursada, bajo el seguimiento de la Justicia Comercial, y sus actuales autoridades entienden que la única salida viable pasa por asociarse con un grupo que pueda inyectar capital, know-how comercial y garantizar la continuidad del proceso industrial, bajo un modelo cooperativo adaptado a las nuevas condiciones del mercado.

El interés de grandes grupos y el caso Adecoagro

Durante las últimas semanas comenzaron a circular versiones sobre conversaciones informales entre SanCor y diferentes actores del sector agroindustrial, en busca de posibles asociaciones que permitan activar un salvataje empresarial. Una de las empresas que fue mencionada en este contexto es Adecoagro, un holding agroindustrial que opera en Argentina, Uruguay y Brasil, y que ya posee una fuerte presencia en el mercado de lácteos a través de su planta en Chivilcoy (provincia de Buenos Aires), desde donde produce leche fluida y otros derivados bajo marcas propias y de terceros.

SanCor busca capitales para salir de su crisis y volver a ser un actor clave en el negocio lácteo
SanCor busca capitales para salir de su crisis y volver a ser un actor clave en el negocio lácteo

Desde Adecoagro evitaron hacer declaraciones públicas y aclararon que no hay ninguna negociación en curso, más allá de algún intercambio informativo como parte del monitoreo permanente del mercado.

Por parte de SanCor, tampoco hubo confirmaciones oficiales, pero sí reconocen que el objetivo es encontrar “jugadores con capacidad para aportar volumen, eficiencia, canales comerciales y solidez económica”, según indicaron fuentes cercanas al directorio.

El antecedente de Adecoagro con otras empresas lácteas, y su perfil de eficiencia operativa y control de costos, lo convierten en un actor natural en el radar de cualquier proceso de reorganización del sector. Sin embargo, hasta ahora no hay ninguna propuesta formal ni pasos concretos que impliquen un ingreso inmediato al capital o la operación de SanCor.

Un sector en reconfiguración: oportunidades y desafíos

El negocio lácteo argentino vive una etapa de reconfiguración estructural, con una fuerte concentración en pocas industrias líderes, y con la creciente presencia de empresas integradas verticalmente que manejan desde la producción primaria hasta la góndola.

En ese escenario, SanCor representa una marca con alto valor simbólico y reconocimiento, pero que requiere inversiones millonarias para poner en funcionamiento su red de plantas, recuperar proveedores de leche y volver a ser competitiva. Se estima que el costo para poner nuevamente en marcha las plantas de Balnearia, Moldes y Gálvez —hoy inactivas o trabajando a baja capacidad— demandaría al menos USD 20 millones solo en capital de trabajo y renovación de equipos.

Los intentos anteriores por reactivar SanCor mediante un fideicomiso privado con participación sindical no lograron avanzar, y el actual contexto obliga a repensar la estructura jurídica y operativa de la cooperativa, sin perder el control de los tamberos pero abriendo espacio a un socio comercial que gestione con eficiencia.

El rol del Estado y la presión sindical

Durante los gobiernos anteriores, SanCor recibió asistencia pública, tanto en subsidios como en financiamiento, que evitó su cierre pero no resolvió los problemas de fondo. Hoy, con un Estado que busca reducir su participación directa en empresas en crisis, la presión para conseguir una solución de mercado es mayor.

Desde el gremio Atilra, que nuclea a los trabajadores del sector lácteo y que fue parte activa de anteriores negociaciones, se insiste en que la cooperativa debe mantenerse como empresa en marcha, pero con garantías de empleo, continuidad y producción.

El sindicato respaldó públicamente la idea de abrir las puertas a nuevos capitales siempre que no implique despidos ni pérdida del modelo cooperativo, algo que las autoridades de SanCor aseguran que respetarán en cualquier eventual acuerdo.

Un futuro abierto

El futuro de SanCor sigue lleno de incógnitas. El mercado reconoce el valor de su marca, su experiencia y su red logística, pero también sabe que la situación financiera es crítica y no admite demoras.

Todo indica que el desenlace dependerá de la aparición de un inversor dispuesto a asumir los desafíos de una reconversión profunda, con respaldo económico, visión de largo plazo y capacidad de negociar con múltiples partes: desde los acreedores hasta los socios cooperativos y los trabajadores.

Mientras tanto, la cooperativa continúa operando a baja escala, esperando que una nueva alianza le devuelva parte del protagonismo que supo tener en la industria láctea argentina.

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