viernes 20 febrero 2026

¿Se viene otro aumento en la carne? La hacienda marcó nuevos récords este viernes

Los valores del ganado en pie mostraron firmeza en las últimas operaciones, impulsados por una oferta más acotada. Desde el punto de vista económico, este comportamiento anticipa posibles ajustes en el precio final de la carne vacuna, uno de los productos de mayor peso dentro de la canasta básica.

El mercado ganadero cerró la semana con nuevas subas en el precio de la hacienda, un movimiento que no solo impacta en la cadena productiva sino que vuelve a encender señales de alerta en materia inflacionaria.

Oferta restringida y formación de precios

El factor central detrás del aumento es la menor disponibilidad de animales para faena. En términos constantes, los precios de la hacienda se ubican en los niveles más altos de los últimos 90 años. Los analistas coinciden en que la firmeza responde a una escasez estructural de ganado para consumo, profundizada por una marcada retención de animales.

En la mañana del viernes, las vaquillonas livianas alcanzaron un máximo de $5.900 por kilo, $400 por encima de los valores de la semana anterior. La suba consolida una tendencia alcista que ya comenzó a impactar en el mostrador: en enero, el precio de la carne aumentó 4,9% mensual y 73,4% interanual, superando ampliamente el 2,9% de inflación general registrada por el INDEC.

En términos de microeconomía, cuando la oferta se contrae y la demanda se mantiene estable, el precio tiende a subir. Este ajuste comienza en el eslabón primario (la hacienda) y se traslada progresivamente hacia frigoríficos, distribuidores y puntos de venta.

Productores y feedloteros están apostando a agregar más kilos a campo o en corrales, aprovechando una ecuación favorable entre el valor del kilo vivo y el costo del alimento. Incluso en las subastas aparece con mayor presencia el sector feedlot, que compra lotes livianos para engorde.

Más exportaciones y precios internacionales en alza

El frente externo también juega un papel clave. En enero, los embarques de carne alcanzaron las 62 mil toneladas res con hueso, un 11% más que en enero de 2025, según datos del INDEC.

El interrogante no es si habrá traslado, sino qué porcentaje del aumento absorberá cada tramo de la cadena y cuánto terminará pagando el consumidor.

Impacto en el IPC y en la inflación de alimentos

La carne vacuna tiene una incidencia significativa dentro del rubro “Alimentos y bebidas no alcohólicas”, uno de los componentes más sensibles del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

A esto se suma un aumento del 33% en el precio internacional promedio en los últimos 12 meses, con valores que superan los US$ 5.000 por tonelada. El incentivo exportador fortalece la competencia por la hacienda y contribuye a sostener precios elevados.

  • Acelerar la inflación mensual del rubro alimentos.

    Un incremento sostenido en los valores de la hacienda podría:

  • Reforzar expectativas de subas en otros productos sustitutos.

  • Condicionar la evolución del IPC general.

    El reciente movimiento en la hacienda podría derivar en subas adicionales de entre 2% y 3% en el corto plazo. Según proyecciones, durante el año el precio de la carne podría ubicarse entre 5 y 10 puntos por encima de la inflación general.

Dado que la carne es un bien de consumo masivo y culturalmente central en Argentina, cualquier variación en su precio tiene efecto multiplicador en la percepción inflacionaria. En enero ya mostró un incremento del 4,9%, superando el promedio inflacionario del mes, y acumula un alza interanual superior al 73%.

  • La sustitución hacia pollo o cerdo.

    Para los hogares, esto implica una presión directa sobre el presupuesto alimentario. Ante nuevos incrementos, podrían intensificarse:

  • La búsqueda de promociones y canales mayoristas.

  • La reducción en la compra de cortes premium.

    Históricamente, ante subas de la carne vacuna, se observan:

Poder adquisitivo y cambios en el consumo

El eventual traslado a las carnicerías ocurre en un contexto donde los ingresos muestran recuperación dispar. Si los precios vuelven a subir, el consumidor podría enfrentar un nuevo ajuste en su presupuesto alimentario.

  • Mayor búsqueda de promociones y ofertas.

    • Sustitución hacia pollo o cerdo.

    • Ajustes en la frecuencia de consumo.

    • Reducción en la compra de cortes premium.

      Escenario para las próximas semanas

      Si la oferta continúa limitada y el mercado sigue convalidando valores más altos, la presión sobre el precio minorista será difícil de evitar. El comportamiento de la faena y la capacidad de absorción de costos de frigoríficos y comercios serán variables clave.

    En términos macroeconómicos, esto implica una reconfiguración de la demanda interna, que puede moderar parcialmente el traslado de precios si el consumo se retrae.

    El mensaje que deja el mercado es claro: la suba de la hacienda vuelve a instalar presión sobre uno de los alimentos más relevantes de la canasta básica, con potencial impacto en inflación y consumo.

    Desde la óptica inflacionaria, la evolución de la carne vacuna será un dato a seguir de cerca en los próximos relevamientos de precios. No solo por su peso estadístico, sino por su impacto simbólico en la economía doméstica.

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