Semillas del INTA viajaran al espacio en estudio para analizar respuesta de cultivos a microgravedad

Semillas de quinua desarrolladas por el Instituto Nacional de Tecnologia Agropecuaria (INTA) viajaran al espacio en el marco de un acuerdo con la Orion Space Generation Foundation, en una iniciativa que combina investigacion agronomica, conservacion de recursos geneticos y experimentacion espacial. La noticia subraya el interes creciente por utilizar cultivos terrestres para estudiar tolerancia a condiciones extremas y extraer lecciones aplicables a la seguridad alimentaria.

La variedad seleccionada, conocida como Morrillos (Chenopodium quinoa), fue desarrollada y preservada por investigadores del INTA tras mas de una decada de estudios agronomicos y programas de mejoramiento. La eleccion responde tanto al valor nutricional de la quinua como a su extraordinaria capacidad de adaptacion a ambientes hostiles: resistencia a salinidad, sequia y amplias fluctuaciones termicas. Estas caracteristicas la convierten en un modelo idoneo para investigar mecanismos de tolerancia biologica frente a estres ambiental extremo, incluyendo el que generan las condiciones del espacio.

Acuerdo y garantias de uso

El envio de material vegetal se formalizo mediante un Acuerdo de Transferencia y Evaluacion de Material (ATM) firmado entre el INTA y la Orion Space Generation Foundation. El convenio establece que las semillas seran empleadas exclusivamente con fines de investigacion y contempla clausulas de trazabilidad, confidencialidad y proteccion de los recursos geneticos. Segun Claudio Galmarini, director del Centro Regional Mendoza-San Juan del INTA, el acuerdo garantiza la integridad cientifica del material y su uso responsable.

“Este acuerdo nos permite aportar material vegetal con trazabilidad cientifica y asegurar que su utilizacion se limite estrictamente a investigacion”, declaro Galmarini. El convenio tambien preserva derechos sobre el material y regula la transferencia de datos derivados de los ensayos, con el objetivo de proteger el patrimonio genetico y la inversion en investigacion publica.

Red cientifica y antecedentes

La iniciativa integra una red de instituciones nacionales e internacionales. Participan investigadores de la Universidad de San Pablo-T -representados por Matias Rhomer y Catalina Lonac-, equipos tecnicos del INTA en San Juan y Tucuman, la Fundacion Miguel Lillo y otros socios internacionales. La coordinacion del proyecto esta a cargo de la investigadora tucumana Pamela Such Stelzer, vinculada al SETI Institute y a la Universidad de San Pablo-T, que lidera el desarrollo de tecnologias para el aprovechamiento de recursos in situ en exploracion espacial.

El proyecto continua una linea de investigacion iniciada en 2019 junto a la Lassonde School of Engineering de la Universidad de York, en Canada. Los primeros resultados, publicados en 2022, evaluaron el comportamiento de semillas expuestas a irradiacion energetica comparable con procesos que se producen fuera de la atmosfera. Esos estudios previos aportaron metodos para evaluar viabilidad, dano por radiacion y respuestas fisiologicas que ahora se aplicaran a la quinua Morrillos durante el vuelo.

Que se estudiara en el vuelo

Las semillas del INTA integraran una capsula disenada para registrar variables ambientales durante el trayecto espacial: niveles de radiacion, temperatura, presion y posibles fluctuaciones que afecten la integridad del material. En tierra se realizaran ensayos complementarios, incluyendo estudios fisiologicos, analisis genomicos y pruebas de germinacion, para comparar respuestas entre condiciones terrestres y las experimentales en la mision.

“La idea es comprender como responden los sistemas biologicos al ambiente espacial y producir informacion util tanto para futuras misiones como para la innovacion agricola”, explicaron los investigadores vinculados al proyecto. Los datos permitiran identificar mecanismos moleculares y fisiologicos asociados con tolerancia al estres, informacion que puede trasladarse a programas de mejoramiento genetico orientados a producir cultivos mas resistentes en la Tierra.

Implicancias para la agricultura

Para el sector agropecuario, el interes de este tipo de investigaciones radica en su potencial para mejorar la resiliencia de cultivos ante condiciones adversas cada vez mas frecuentes por el cambio climatico: sequias, suelos salinos, y temperaturas extremas. El espacio actua como un laboratorio natural de condiciones limite -alta radiacion, escasez de agua y suelos pobres- que permiten observar respuestas que rara vez se reproducen en ensayos convencionales.

“Comprender la respuesta de las semillas a ambientes de alta radiacion y estres puede generar informacion clave para la agricultura del futuro”, afirmo Lucas Guillen, uno de los tecnicos del INTA San Juan involucrados en la entrega del material. Segun Guillen, los conocimientos derivados pueden aplicarse a la seleccion de rasgos, al diseno de practicas de manejo y a mejorar la seguridad alimentaria en zonas marginales.

Conservacion y valor estrategico

El envio de Morrillos tambien enfatiza la funcion del INTA como custodio de recursos geneticos vegetales y actor en programas de mejoramiento. El material proviene del Proyecto de Mejoramiento Genetico de Cultivos Industriales, coordinado por Paola Fontana, y conto con la participacion de profesionales de la Red Quinua del organismo. La conservacion in situ y ex situ de germoplasma es un componente clave para mantener la diversidad genetica necesaria frente a desafios productivos y ambientales.

Ademas del valor agronomico, la quinua posee un perfil nutricional destacado: alto contenido proteico, aminoacidos esenciales y micronutrientes que la convierten en un alimento estrategico para la seguridad nutricional en contextos vulnerables. Ese doble valor -productivo y alimentario- aumenta el interes por estudiar su comportamiento bajo condiciones extremas.

Desafios eticos y regulatorios

La investigacion que combina biologia y espacio plantea tambien retos eticos y regulatorios. El ATM establece limites claros, pero la comunidad cientifica y los organos reguladores deberan asegurar transparencia en la gestion de datos, la proteccion de recursos geneticos y la equidad en la utilizacion de resultados. La participacion publica y la comunicacion abierta seran relevantes para legitimar proyectos que involucran patrimonio biologico y recursos financiados con fondos publicos.

Con la mision prevista, los equipos del INTA esperan no solo obtener datos experimentales sino tambien abrir nuevas puertas de cooperacion internacional que permitan trasladar hallazgos espaciales a mejoras concretas en produccion agricola. La experiencia reafirma la tendencia a integrar ciencia agronomica, biotecnologia y exploracion espacial para enfrentar desafios alimentarios del siglo XXI.

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