Septiembre se encamina a quedar grabado en la historia económica argentina como uno de los meses de mayor ingreso de divisas. La decisión del Gobierno de suspender temporalmente las retenciones a las exportaciones de granos, mediante el decreto 682, impulsó una ola de registraciones que agotó en apenas 72 horas el cupo de US$7000 millones, y que podría llevar el total mensual a US$8000 millones, según estimaciones privadas.
El viernes pasado se marcó un hito: en un solo día ingresaron US$1750 millones, el mayor monto en una jornada desde que se llevan registros oficiales. El motor de este fenómeno fue el complejo sojero, que explicó cerca del 80% de las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) con harina, pellet, aceite y poroto.
Récord cercano y la comparación con el dólar soja
“En estos dos días se va a concentrar el saldo de divisas del decreto, pero no será mayor al récord de septiembre de 2022, cuando Massa lanzó el primer dólar soja y entraron US$8100 millones”, señalaron fuentes de la agroexportación.
Juan Manuel Uberti, de Grassi, proyectó que septiembre cerrará con “un monto altísimo, seguramente récord”, mientras que el consultor Javier Preciado Patiño afirmó: “Vamos a estar en un septiembre de US$8000 millones aproximadamente. Va a ser importante. La diferencia con junio es que entonces se dieron 15 días para liquidar; ahora solo tres”.
La analista Lorena D’Angelo, de AZ Group, sostuvo que los números son históricos, aunque advirtió que gran parte de la liquidación se concentró en los últimos días. “Durante los primeros 20 días de septiembre la liquidación fue muy baja. No creo que supere el nivel récord de 2022, pero sí puede ser el segundo en importancia”, explicó.
Un alivio que se sentirá poco en los próximos meses
Los especialistas coinciden en que este ingreso récord representa un alivio transitorio para las reservas del Banco Central. “Lo que va a pasar es lo que ocurrió en julio y agosto pasado, después de la mega registración de junio: veremos una caída fuerte en octubre y noviembre”, advirtió Preciado Patiño.
Según sus cálculos, todavía restan entre 1,5 y 2 millones de toneladas de harina de soja por registrar, además de unas 350.000 toneladas de aceite. Sin embargo, el margen para nuevas ventas de poroto es mínimo, lo que condiciona la oferta futura.
En números, se prevé que octubre y noviembre apenas alcancen US$1500 millones cada uno, mientras que diciembre podría mejorar hasta US$2000 millones por la llegada de la cosecha de trigo. “Este adelanto de liquidaciones puede afectar los meses siguientes, que estacionalmente ya son bajos”, admitió Uberti.
Productores con sabor amargo
En el campo, el efecto fue ambiguo. Mientras los exportadores concretaron operaciones millonarias, los productores aseguran que pocos pudieron aprovechar la ventana sin el descuento de los derechos de exportación. “El beneficio duró unas horas y no llegó a todos”, remarcaron dirigentes rurales.
El director de ARCA, Juan Pazo, defendió que el mercado terminará trasladando parte de esa mejora a los productores. “Quedan todavía seis millones de toneladas por vender y los exportadores no tienen esos stocks disponibles. Para cumplir con las DJVE deberán comprárselas al productor”, subrayó.
Un segundo lugar con sabor a desafío
Con estas cifras, septiembre quedará como el segundo mes de mayor ingreso de divisas en la historia, detrás del septiembre de 2022. El Gobierno logró su objetivo inmediato de reforzar las reservas y enviar una señal de estabilidad cambiaria, pero la gran pregunta es cómo sostener el flujo de dólares en el último trimestre del año.
La agroexportación volvió a demostrar su capacidad para inyectar divisas en momentos críticos. Sin embargo, la discusión de fondo sigue abierta: ¿se trata de un verdadero cambio de rumbo en la política económica hacia el sector, o solo de un respiro circunstancial que posterga el problema unos meses más?


