En un estudio comparativo, los economistas Tobas Lucero y Franco Artusso, del IERAL de la Fundacion Mediterranea, evaluaron precios de insumos, servicios y bienes de capital agricolas en Argentina frente a Brasil, Estados Unidos, Paraguay y Uruguay. El objetivo fue complementar las evaluaciones habituales de competitividad -que suelen centrarse en precios internos del grano y tipos de cambio- con una medicion directa de los costos de produccion.
El trabajo abarco 13 bienes y servicios agrupados en seis categorias (por ejemplo, fertilizantes, herbicidas, fungicidas, combustible y maquinaria) y utilizo fuentes nacionales e internacionales como CONAB, AMS-USDA, CREA y otras. Los resultados indican que, en terminos generales y en dolares, Argentina resulta mas cara que Brasil, Uruguay y Paraguay en la mayoria de los rubros analizados: en 11 de los 13 productos comparados suele ser mas costosa, lo que representa aproximadamente el 54% de los casos evaluados.
En cifras promedio, los fertilizantes resultaron alrededor de 5,8% mas caros en Argentina, los herbicidas 8,2% mas y el combustible grado 2 cerca de 3% mas. En fungicidas las diferencias fueron menores, con Argentina apenas por encima de Estados Unidos en el precio por litro. En maquinaria hubo disparidad: los tractores costaron en promedio un 31% mas, mientras que las cosechadoras resultaron aproximadamente un 7% mas baratas que el promedio regional.
Los autores atribuyen estas diferencias a distorsiones estructurales y regulatorias que elevan los costos para los productores. Senalan factores como restricciones cambiarias, altas cargas impositivas combinadas, regulaciones laborales rigidas y controles que limitan el arbitraje de costos y la competencia. Aunque observan mejoras en la estabilizacion macroeconomica y tipos de cambio, sostienen que persisten obstaculos que encarecen la produccion.
En cuanto a la carga tributaria, el estudio recuerda que las retenciones sobre las exportaciones siguen siendo el principal problema para la competitividad porque reducen directamente los ingresos de los productores. No obstante, la existencia de insumos mas caros en Argentina suma un “doble castigo”: menores precios de venta de salida y mayores costos internos. Para reducir estas brechas, los autores proponen avanzar hacia impuestos mas neutrales (por ejemplo, mayor peso de impuestos al consumo como el IVA) y reformas que mejoren el funcionamiento de los mercados de bienes y factores, disminuyendo distorsiones creadas por regimenes regulatorios, impositivos y laborales centralizados.
La conclusion central es que, ademas de abordar el impacto de las retenciones sobre los ingresos, es necesario reducir las distorsiones que elevan los costos de produccion para restaurar la competitividad del sector agricola argentino y aprovechar su potencial productivo.


