domingo 1 febrero 2026

Soja 2024/25: récord de producción y un balance económico que preocupa al agro argentino

La campaña superó las 50 millones de toneladas gracias a rindes históricos, pero la baja de precios redujo ingresos por exportaciones y recaudación fiscal.

La soja consolidó su papel central en la economía argentina durante la campaña 2024/25. El ciclo cerró con una producción total estimada en 50,3 millones de toneladas, un incremento marginal respecto al año anterior, pero con rendimientos que marcaron un hito histórico. Según datos del Instituto de Estudios Económicos, el rendimiento promedio nacional fue de 29,7 quintales por hectárea, un 15% superior al promedio de los últimos cinco ciclos.

Este logro productivo contrastó con un escenario económico desafiante. La caída de precios internacionales y la persistente presión fiscal limitaron la capacidad de generación de divisas y afectaron los márgenes de rentabilidad de miles de productores.

Un ciclo atravesado por extremos climáticos

La siembra comenzó con 18,4 millones de hectáreas implantadas, cifra que marcó un aumento interanual del 6,4% y reflejó la recuperación del área tras la sequía histórica de 2022/23. El inicio fue alentador: la humedad superficial permitió avanzar con la soja de primera en gran parte del área agrícola nacional.

Sin embargo, a medida que avanzaba el verano, el panorama se tornó más complejo. El inicio de enero trajo temperaturas extremas y falta de lluvias que generaron estrés en etapas críticas de floración y formación de vainas. El Noreste Argentino y parte del centro de Buenos Aires fueron algunas de las regiones más afectadas.

El regreso de las precipitaciones a fines de febrero resultó decisivo para sostener el potencial de los cultivos, sobre todo en la zona núcleo. En marzo y abril, más del 80% de los lotes relevados mostró una condición hídrica adecuada y casi la mitad de las parcelas se clasificaron en estado bueno o excelente. Sin embargo, la disparidad regional se mantuvo: mientras el NEA y el sudeste bonaerense alcanzaron rindes por encima del promedio histórico, otras zonas apenas superaron los 20 quintales por hectárea.

Rendimientos récord y contrastes regionales

La dinámica de cosecha reflejó esa heterogeneidad. Las áreas con mejor manejo agronómico y disponibilidad de agua lograron rindes excepcionales, mientras que los lotes en suelos más marginales quedaron por debajo de las expectativas iniciales.

El rendimiento promedio nacional de 29,7 qq/ha no solo superó las proyecciones realizadas durante la siembra, sino que se convirtió en uno de los más altos de la última década. Algunas localidades del núcleo norte y sur cerraron con promedios superiores a los 35 quintales por hectárea, gracias a un manejo tecnológico de alta precisión y al oportuno regreso de las lluvias.

Cosecha de soja
Cosecha de soja

En contrapartida, la condición económica no acompañó este resultado productivo. Los precios internacionales del poroto y la harina de soja registraron caídas pronunciadas. El producto bruto generado por esta campaña se proyecta en USD 15.373 millones, una contracción del 12% en comparación con el ciclo anterior.

El impacto económico de un mercado internacional adverso

La caída de cotizaciones afectó directamente la capacidad de generación de divisas. Las exportaciones se estiman en USD 19.173 millones, un 5% menos que en 2023/24. A su vez, la recaudación fiscal devengada por la cadena sojera bajó un 13%, hasta los USD 6.856 millones.

En la industria de la molienda, que sigue siendo uno de los pilares del complejo agroexportador argentino, los márgenes se achicaron. Si bien la molienda total se mantuvo estable cerca de 36 millones de toneladas, la combinación de precios bajos y costos internos crecientes erosionó los resultados económicos de las plantas procesadoras.

El debilitamiento de la demanda china y la fuerte competencia de Brasil consolidaron un mercado internacional menos favorable que en campañas anteriores. Para muchos productores, sobre todo en zonas alejadas de los puertos, el costo financiero sumado a los impuestos dejó márgenes mínimos o incluso negativos.

Un futuro con desafíos y necesidad de previsibilidad

La campaña 2024/25 confirma que la soja sigue siendo el principal motor del agro argentino, pero también evidencia los riesgos de una matriz demasiado dependiente de un solo cultivo y del mercado internacional.

De cara al ciclo 2025/26, los analistas coinciden en que será clave avanzar en estrategias de cobertura de precios, financiamiento más competitivo y políticas que reduzcan la carga tributaria sobre el sector productivo. La planificación se presenta como un desafío estratégico para sostener los niveles de productividad alcanzados y evitar que la volatilidad externa erosione el potencial económico que la soja sigue representando.

En un escenario global que combina precios inestables, presión climática y crecientes exigencias ambientales, la cadena sojera argentina enfrenta la urgencia de repensar su competitividad estructural. El récord de rendimientos alcanzado esta campaña demuestra que la tecnología y el manejo agronómico son aliados fundamentales. Pero también deja claro que sin reglas claras y una macroeconomía previsible, los resultados en el campo no siempre se traducen en bienestar para quienes producen.

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