domingo 1 febrero 2026

Soja 2025/26: caída de área y expectativas de cosecha en una campaña marcada por la incertidumbre

La entrevista a Rodolfo Rossi y los informes de las Bolsas trazan un panorama complejo para la nueva campaña de soja en Argentina.

La soja vuelve a ocupar el centro del debate en la campaña agrícola 2025/26, pero lo hace en un escenario atravesado por la incertidumbre. Los informes preliminares de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) y de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) coinciden en que la superficie destinada al cultivo se achicará respecto de la campaña anterior, con una caída proyectada de entre 800 mil y un millón de hectáreas.

A esto se suma la voz de Rodolfo Rossi, presidente de ACSOJA, quien en diálogo con Palabra de Campo remarcó que, pese al alivio que representó la baja de las retenciones del 33% al 26% en agosto, el sector sigue condicionado por la alta presión impositiva, los costos de financiamiento y la falta de estímulos para crecer en superficie y en rendimientos. “Seguimos con un estancamiento agrícola en un país que tiene grandes oportunidades de crecer en área y también en rendimiento con mayor aplicación de tecnología”, advirtió.

Un cultivo estancado frente a los desafíos económicos y climáticos

El análisis de Rossi se centra en el dilema de los productores a la hora de planificar la gruesa. Según explicó, la soja se mantiene como una opción competitiva frente al maíz, sobre todo en planteos de soja de segunda detrás del trigo o la cebada. Sin embargo, los márgenes de rentabilidad siguen siendo ajustados.

“Las estimaciones que se han dado recientemente no son semejantes, pero la Bolsa de Cereales marca una caída de 800 a 900 mil hectáreas y la Bolsa de Rosario unos cientos más”, sostuvo Rossi, confirmando la tendencia que ya anticipaban los técnicos de ambas instituciones.

La comparación con el maíz es inevitable. El año pasado, la plaga de la chicharrita redujo el entusiasmo por ese cultivo, pero su menor nivel de retenciones y la posibilidad de capturar mejores precios internacionales lo mantienen como un competidor fuerte. “No puede ser que la soja tenga un nivel de retenciones casi tres veces mayor al maíz, cuando es una cadena muy competitiva desde muchos aspectos”, cuestionó Rossi.

A nivel internacional, los precios de la soja se sostienen en niveles moderados, pero no alcanzan para compensar los costos internos. El maíz, en cambio, enfrenta un exceso de oferta global que presiona a la baja sus cotizaciones. “Los productores hacen los números y deciden en función de rentabilidad y riesgo. Hoy, la soja vuelve a ocupar parte del área que pierde el maíz, pero con limitaciones claras”, explicó.

El clima aparece como otra variable crítica. Tras un invierno con lluvias extraordinarias que dejaron millones de hectáreas bajo agua en Buenos Aires, la primavera se perfila como determinante para el éxito de la campaña. El exceso hídrico en algunas zonas complica la siembra temprana, mientras que en otras la disponibilidad de humedad es una ventaja para arrancar con buen pie.

Rossi fue tajante al señalar la paradoja argentina: “Podemos crecer más de 10 millones de hectáreas entre maíz y soja si hubiera igualdad de condiciones impositivas. Pero hoy tenemos una actitud demasiado conservadora porque los costos obligan a ajustar y a invertir menos en tecnología”.

La falta de fertilización balanceada, el bajo uso de semillas fiscalizadas y la escasa reposición de nutrientes son síntomas de esa agricultura defensiva. Para Rossi, el país necesita “pasar de una agricultura defensiva a una ofensiva”, con incentivos que liberen el potencial productivo.

Expectativas de área y rindes según las proyecciones oficiales

Los informes de pre-campaña de la BCBA y la BCR confirman lo que Rossi advierte: la soja 2025/26 se sembrará en menos superficie que el ciclo pasado. La Bolsa de Cereales estima unas 17,6 millones de hectáreas, lo que implica una retracción cercana a un millón. La BCR, por su parte, ubica la caída incluso por encima de esa cifra en ciertos escenarios regionales.

El recorte responde a la competencia del maíz temprano, que en la región núcleo captó un fuerte interés por las buenas reservas de agua en el perfil. Sin embargo, en el oeste y norte del país la soja sigue firme gracias a su menor costo de implantación y a la posibilidad de sembrarse en fechas más flexibles.

La ecuación de la soja de segunda será decisiva: con el 40-45% del área de trigo y cebada destinada luego a este cultivo, el resultado de los cereales de invierno marcará cuánta soja se implantará en la gruesa. Si el clima acompaña, la apuesta a esa estrategia se reforzará.

En cuanto a rindes, la expectativa se mantiene en torno a los 50 millones de toneladas, aunque todo dependerá del comportamiento del clima en los meses clave. Rossi se mostró cauto: “Esperemos que los rindes acompañen para tener una cosecha cercana a los 50 millones de toneladas, pero es temprano para afirmarlo”.

La rebaja de las retenciones, aunque insuficiente, cambió el humor en zonas marginales que estaban “fuera del negocio de la soja”. Ahora, esos productores evalúan volver a sembrar, aunque en muchos casos con planteos de bajo paquete tecnológico.

De cara al mediano plazo, Rossi proyecta un escenario distinto si se eliminaran los derechos de exportación. “Podríamos crecer a 22 millones de hectáreas de soja y 12 de maíz, con producciones de más de 65 millones de toneladas en cada caso. Tenemos capacidad ociosa en la industria y podríamos generar más exportaciones, más valor agregado y más empleo”, afirmó.

La agenda internacional también marca el pulso de la soja. En el próximo seminario “Soja tiene la palabra”, que se realizará el 23 de septiembre en la Bolsa de Comercio de Rosario, se abordarán temas como sustentabilidad, huella de carbono, mercados internacionales y el vínculo entre proteína vegetal y proteína animal. Según Rossi, ese cruce es clave: “La carne, ya sea vacuna, porcina o aviar, se basa en la proteína de la soja. Tenemos pendiente desarrollar ese camino de mayor uso interno y creación de valor”.

En definitiva, la soja 2025/26 arranca la campaña en un terreno de contrastes: menos área sembrada, expectativas moderadas de cosecha y un futuro atado a decisiones políticas y climáticas. Como resume Rossi, “la gallina de los huevos de oro la tenemos en el banco; necesitamos condiciones para liberarla”.

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