La soja evolución genética en Brasil cumple 100 años y entra en una tercera fase: la introgresión genética. Este enfoque acelerará el mejoramiento del cultivo y marcó el eje central del Congreso CBSoja y Mercosoja en Campinas, donde especialistas de Brasil y Argentina trazaron una hoja de ruta para el futuro del cultivo en el Mercosur.
Evolución histórica: del cultivo introducido a la tropicalización
Desde 1924, cuando Brasil comenzó a sembrar soja importada de EE. UU. en Rio Grande do Sul, el cultivo no prosperó hasta que investigadores locales entendieron el largo período juvenil y adaptaron nuevas variedades. Kiihl dividió ese proceso en tres fases: pre‑Embrapa, post‑Embrapa (tras 1975) y la consolidación con políticas de protección de cultivares que atrajeron inversión privada.
Argentina, por su parte, desarrolló su industria de soja vía sector privado. Ya en 1996, reguló y liberó biotecnología transgénica al mismo tiempo que EE. UU. y antes que Europa. Desde entonces exporta harina y aceite, no poroto bruto, diferenciándose de Brasil.
Tercera evolución: introgresión genética al servicio del rendimiento
Tuneo Sediyama nombró introgresión genética a esta tercera fase: integrar genes deseables desde poblaciones silvestres o adaptadas al genoma elite, acortando ciclos de selección. Esa técnica complementa la edición génica CRISPR y otros avances modernos en manejo del suelo, nutrición y bioinsumos.
Durante la conferencia inaugural, los panelistas coincidieron en el potencial de esas herramientas para fortalecer la soja en todo el Mercosur, mejorando tolerancia a estrés, patógenos y rendimiento.
Críticas y oportunidades en inversión genética
Un estudio reciente advierte que por cada dólar que invierte Argentina en genética, Brasil invierte tres y Estados Unidos cinco. La brecha impacta la velocidad de innovación regional. El sector privado argentino, liderado por empresas como Don Mario (hoy GDM), impulsa nuevas variedades y fortalece propiedad intelectual y fiscalización de semilla.
GDM presentó seis nuevas variedades de soja durante la JAT de Rosario, destacándose como líder en genética de precisión dirigida al rendimiento de los productores.
Mensajes de los veteranos y el rol del campo
Romeu Kiihl remarcó a los jóvenes: “La soja crece en el campo”. Recordó que el conocimiento práctico supera cualquier simulación digital. Por su parte, Rossi advirtió que no basta con enfocarse solo en rendimiento: “La sostenibilidad debe equilibrar ambiente, sociedad y rentabilidad”.
Innovaciones concretas: la soja HB4 y su alcance regional
Un ejemplo representativo de biotecnología aplicada es la soja HB4, diseñada en Argentina para tolerar la sequía. Desde su aprobación en Brasil en mayo de 2019, alcanzó también mercados como EE. UU., Paraguay, Canadá y China antes de 2022. Su gen HaHB4 prolonga la fase vegetativa frente a estrés hídrico, mejorando rendimiento sin alterar su composición nutricional. Esa innovación ilustra cómo la introgresión puede integrar genes de tolerancia específicos en cultivares comerciales.
Desafíos logísticos y regulatorios en la expansión regional
Además de genética, Mercosoja analizó logística regional. Expertos analizaron infraestructura portuaria, hidrovías y ferrocarriles que apoyarán la exportación agroindustrial, así como los riesgos del mercado informal de semillas que compromete calidad y derechos de obtentor.
Esos factores condicionan la penetración de nuevas variedades genéticas modernas, ya sea domésticas como HB4 o importadas vía introgresión.
La conmemoración del centenario de la soja en Brasil marcó el inicio de la tercera evolución genética del cultivo en la región. A diferencia de las fases anteriores dedicadas a la introducción y tropicalización, la soja evolución genética ahora se apoya en introgresión y edición moderna para generar variedades más productivas, resilientes y sostenibles.
Argentina y Brasil convergen desde enfoques distintos, pero complementarios: biotecnología regulada, inversión privada activa y colaboración regional. Lograr una infraestructura de semillas fiscalizadas y logística eficiente será clave. Frente a ese escenario, los nuevos mejoradores en el Mercosur tienen herramientas poderosas a su alcance, pero también el desafío de conjugar innovación con valores del campo y responsabilidad socioambiental.


