La soja que todavía permanece en poder de los productores representa actualmente unos 10.905 millones de dòlares, de acuerdo con un relevamiento de DATA Miazzo. Se trata del mayor valor registrado para esta altura del año en los períodos analizados por la consultora.
Soja sin vender: quedan u$s10.905 millones en manos de productores
El comportamiento de los productores no responde a un único factor. Según el director de DATA Miazzo, David Miazzo, la explicación combina el nivel alcanzado por la cosecha, las cotizaciones y una menor presión para desprenderse del grano.
El 43% restante, valuado a los precios actuales, concentra así un volumen de dólares particularmente elevado para septiembre.
La situación contrasta con la del año pasado, cuando existieron medidas puntuales que favorecieron una liquidación extraordinaria de soja, entre ellas reducciones o eliminaciones temporales de retenciones. Durante este año no se produjo un esquema similar.
“Estamos en un récord de valor de lo que queda por vender de soja”, dijo a Clarín Rural. Para llegar a ese cálculo, tomó como referencia el valor FOB —precio de exportación— correspondiente a esta época en los distintos años comparados.
Por qué los productores pudieron postergar parte de las ventas
La soja no fue el único cultivo que aportó ingresos al sector. Tanto maíz como trigo registraron cosechas récord, una situación que permitió a los productores obtener una mayor cantidad de efectivo a través de esos granos.
“Esto viene explicado por un buen nivel de producción, un porcentaje comercializado por debajo del promedio y buenos precios. Eso genera este nivel de u$s 10.900 millones que todavía no se han vendido, y que, de alguna manera, están en poder de los productores”, explicó Miazzo.
El esquema de tenencia de la tierra también interviene en esta dinámica. Una proporción significativa de la producción agrícola se realiza sobre campos alquilados y los contratos tienen una fuerte relación con el valor de la soja.
Ese flujo de fondos habría reducido la necesidad de recurrir a la soja para financiar los gastos habituales de la actividad. En consecuencia, una parte mayor de la oleaginosa pudo quedar disponible para ser vendida más adelante.
El precio puede acelerar la comercialización
El volumen pendiente de venta podría empezar a reducirse durante las próximas semanas. Miazzo no observa señales que indiquen un freno adicional en el ritmo de operaciones y considera que el mercado podría mantener una dinámica más activa.
“También hay que recordar que, dado que el 70% de la producción se hace sobre campo alquilado y se paga con (valores de la) soja. Cerca de la mitad de la producción es para pagar arrendamiento. Entonces eso también ayuda a explicar un poquito esa desestacionalización en la venta de soja que no sigue tanto la lógica comercial y de necesidad financiera que tiene el productor”.
Si una mayor cantidad de productores decide vender, parte de losu$s10.905 millones que actualmente representan la soja almacenada podría convertirse en oferta de divisas durante los próximos meses.
“En estos últimos días ha descomprimido un poco, seguramente impulsen las ventas por parte de los productores. No tenemos ninguna razón para creer que va a estar mucho más lenta la comercialización de acá en adelante”.
Miazzo considera que ese potencial ingreso de dólares representa un elemento favorable para el mercado cambiario: “Ayuda a generar oferta de divisas en esta época del año, hasta que entra el trigo fuerte en enero. Así que, en términos macro, creo que es hasta una buena noticia, considerando un dólar que venía muy tranquilo y un mercado cambiario que venía muy ofertado, es desde esa perspectiva una buena noticia“.
El impacto sobre la oferta de dólares
El momento en que se produzcan esas ventas también tiene relevancia desde el punto de vista macroeconómico. El trigo comenzará a ganar protagonismo recién hacia enero, por lo que la soja todavía disponible puede funcionar como una fuente de divisas durante este período.



