jueves 19 febrero 2026

Sube el precio de la carne y la inflación de febrero viene con una sorpresa

Las carnicerías recibieron hicieron frente a ese valor, que implica una suba de nada menos que el 13% respecto de la semana anterior.

El kilo de media res trepó en las últimas horas a un precio récord, y con un número redondo, lo que le da espectacularidad al asunto: 10.000 pesos.

Los frigoríficos, abastecedores naturales de los negocios, recibieron a su vez nuevos ajustes desde el predio de Cañuelas, donde el kilo vivo de novillo ya superó los $5.200, también un valor nunca visto en las negociaciones.

Los comerciantes, que vienen achicando márgenes de ganancias en medio del aumento permanente de la carne, no tendrán mucho espacio para postergar esta nueva alza.

Para LCG, en tanto, el promedio de las últimas cuatro semanas de inflación de los alimentos trepó al 3,4 por ciento, en línea con lo que fueron los últimos meses.

Sube el precio de la carne: ¿la inflación vuelve al 3% en febrero?

Los últimos relevamientos de inflación de las consultoras tomaron nota de esta realidad. Eco Go, por caso, prevé que el índice de precios podría llegar al 3,0% en febrero, aun por encima de lo que el 2,9% de enero.

El aumento de precios en carnicerías no frena

La disparada en el precio de la carne apareció antes de las fiestas de fin de año. Y prosigue a pesar de que el consumo se ralentizó en este inicio de 2026.

Y todo por culpa del precio de la carne.

Una parte de esa escalada ya se traspasó a las góndolas y carnicerías de barrio. Pero todavía resta que se traslade una buena parte. “La suba será gradual dependiendo del consumo”, analiza Andrés Costamagna, consultor del sector cárnico.

Para tener una idea de la dinámica: desde finales de octubre hasta hoy, el índice novillo pasó de $3.300 a $5.200, un alza del 57,5 por ciento. Todo en menos de 120 días.

Algunos de los cortes vacunos más demandados ya superaron esa media.

Hace un año, el precio de la media res estaba en torno a los $6.000. Y ahora ya trepó a los $10.000. Un alza del 67% en 12 meses.

El bife de chorizo y el ojo de bife, en tanto, se cobran $40.000 por kilo.

El kilo de asado, por ejemplo, ya cuesta $24.500 en las cadenas de carnicerías. Cortes como la colita de cuadril y el vacío se acercan a los 30.000 pesos.

“La faena bovina en Argentina cayó 12% en cabezas durante enero comparado con diciembre de 2025. Por lo tanto, la producción de carne bajó 11% el mes pasado, comparada con diciembre último”, cuenta Costamagna.

Asado de lujo: las exportaciones, entre las claves

La clave de este proceso está en el nivel de la producción ganadera.

Cuando el productor percibe que el negocio puede mejorar por el lado de las ventas externas, ajusta su estrategia: retiene hacienda a la espera de mejores precios. Esa dinámica reduce la oferta disponible en el corto plazo y presiona sobre los precios.

Esa merma tiene una explicación: la expectativa de que la carne argentina vuelva a ganar terreno en el exterior influye en toda la cadena.

La esperanza de que haya más volumen de exportaciones se debe, por ejemplo, a la apertura comercial con los Estados Unidos. Donald Trump acaba de firmar un decreto abriendo las puertas a compras de hasta 100.000 toneladas de carne en la Argentina, cinco veces más de lo que se habilitaba hasta ahora.

Es lo que está sucediendo ahora mismo.

La expectativa de que la carne argentina vuelva a ganar terreno en el exterior influye en toda la cadena.

Esa actitud del líder estadounidense se debe a la caída en la producción de carne en los Estados Unidos. Un fenómeno que tiene escala a nivel mundial.

Según Costamagna, este proceso puede durar entre dos y tres años.

Si este proceso finalmente se consolida, el consumidor probablemente tenga que acostumbrarse a valores más altos que los de los últimos años. Al menos hasta que la producción se incremente y haya un nuevo equilibrio.

El cerdo se mantiene alrededor de $3.400 por kilo de media res, prácticamente sin cambios en la última semana y con un incremento interanual del 15%, muy por debajo del movimiento que muestra la carne vacuna. Y la mitad de la inflación interanual.

Pollo y cerdo: ¿oportunidad o rezago?

La comparación con otras carnes ayuda a dimensionar el fenómeno.

Esta diferencia de dinámicas está reconfigurando el consumo interno. Con la carne vacuna escalando a gran velocidad, las familias ajustan sus compras y reemplazan parte del consumo por alternativas más económicas.

Algo similar ocurre con el pollo, que ronda los $2.964 por kilo, también sin variaciones en la última semana, y con un aumento del 44% respecto a febrero del año pasado.

En ese contexto, el mercado empieza a anticipar un escenario donde la carne vacuna se ubica en un escalón de precios cada vez más alto respecto del resto de las proteínas. Y esa brecha, que hoy ya es visible en los números del sector, podría seguir ampliándose si la oferta no logra recomponerse al ritmo que demanda el consumo.

Sin embargo, la suba del vacuno también refleja otra realidad: la oferta de hacienda sigue siendo limitada y los productores buscan recuperar rentabilidad después de varios años de márgenes ajustados.

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