Un fallo judicial en Suiza podría marcar un precedente para la industria alimentaria global. El pasado viernes, un tribunal suizo dictaminó que está prohibido etiquetar productos veganos utilizando nombres de animales o términos cárnicos. En concreto, la sentencia señala que expresiones como “pollo de origen vegetal” o “cerdo vegano” pueden confundir a los consumidores y, por lo tanto, constituyen una forma de engaño comercial.
El caso llegó a los tribunales luego de que una empresa comercializara productos vegetales utilizando nombres tradicionalmente asociados a la carne. Tras una audiencia pública, el tribunal superior revocó una sentencia anterior y estableció que este tipo de etiquetado viola la legislación suiza, la cual exige que la información alimentaria sea veraz y no induzca a error.
Una legislación estricta para proteger la transparencia alimentaria
La decisión judicial subraya que, en Suiza, la denominación de un alimento debe permitir al consumidor identificar claramente su naturaleza y composición, evitando cualquier posible confusión con productos similares. Según la argumentación del tribunal, “el término ‘pollo’ se refiere inequívocamente a un animal, concretamente a las aves de corral”. Por ello, usar esa palabra en un producto que no contiene carne contradice las normas de etiquetado vigentes.
Este fallo impacta directamente en las estrategias de marketing de la industria vegana, que a menudo recurre a comparaciones con productos cárnicos para hacer más accesibles sus alternativas. No obstante, la justicia suiza sostiene que los términos deben ajustarse a la realidad material del producto, sin depender de interpretaciones subjetivas o asociaciones culturales.
Implicancias para el sector alimentario europeo
La sentencia ha reavivado el debate sobre el etiquetado de productos de origen vegetal en Europa, donde existen posturas divergentes sobre el uso de terminología cárnica para alimentos veganos. Mientras algunos países como Francia también han avanzado en restricciones similares, otros permiten el uso de términos como “hamburguesa vegetal” o “salchicha vegana” siempre que se acompañen de una aclaración visible sobre su origen no animal.
Organizaciones de consumidores y entidades del sector cárnico han celebrado el fallo, argumentando que defiende la transparencia y protege la integridad de los productos tradicionales. Por el contrario, algunos representantes de la industria plant-based critican la medida por considerar que limita la innovación lingüística y puede entorpecer la transición hacia dietas más sostenibles.
Lo cierto es que la decisión suiza podría influir en futuras normativas dentro del mercado europeo, donde el crecimiento de los productos de origen vegetal continúa en ascenso, impulsado por preocupaciones ambientales, éticas y de salud.


