Supermercados pierden terreno mientras mayoristas crecen en pleno escenario de ajuste económico

Esta divergencia entre canales refleja cambios profundos en los hábitos de compra. Los argentinos buscan alternativas más económicas ante el deterioro del poder adquisitivo.

El consumo en Argentina arrancó 2026 con señales mixtas pero predominantemente negativas. En enero, las ventas en supermercados cayeron 1,2% interanual, mientras los autoservicios mayoristas lograron un leve crecimiento del 1,3%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Los supermercados enfrentan su peor momento en meses

El segmento minorista tradicional sigue reflejando el golpe al bolsillo de las familias. El índice de ventas a precios constantes se ubicó en 82,8 puntos, un nivel que confirma la retracción.

La situación se agrava cuando se analiza la evolución mensual. En términos desestacionalizados, las ventas en supermercados retrocedieron un 1,5% respecto de diciembre, marcando la segunda baja en los últimos tres meses y evidenciando un enfriamiento del consumo tras un 2025 relativamente estable.

El ticket promedio trepó hasta $34.840. Ese valor marca un nuevo récord, pero lejos de ser una buena noticia, refleja cuánto más caro está hacer las compras.

En valores nominales, las ventas totales alcanzaron $2,34 billones, lo que representa un incremento del 25,1% interanual. Ese crecimiento, sin embargo, está impulsado casi exclusivamente por la inflación.

  • Carnes: +49,4%
  • Verdulería y frutería: +38,3%
  • Alimentos preparados y rotisería: +32,5%
  • Panadería: +27,2%

Estos incrementos golpean directamente en productos esenciales. Son los que más pesan en el gasto mensual de los hogares argentinos.

Los rubros que más aumentaron en los últimos doce meses fueron:

En la comparación interanual, el incremento fue del 1,3%. Este número puede parecer modesto, pero representa una leve recuperación en un segmento que suele ser más elegido en contextos de ajuste económico.

Por qué los mayoristas logran crecer mientras los super caen

El canal mayorista muestra una dinámica opuesta. Las ventas crecieron 0,8% en términos mensuales, acumulando así su segundo avance consecutivo.

Las ventas totales en mayoristas alcanzaron cerca de $0,34 billones en enero. En términos nominales, eso representa una suba del 25,8% respecto al mismo mes de 2025.

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Los mayoristas ofrecen precios más bajos por volumen, lo que los convierte en la opción preferida de consumidores y pequeños comercios que buscan estirar cada peso en un contexto de ingresos ajustados.

  • Carnes: +70,7%
  • Otros productos: +31,2%
  • Almacén: +30,5%
  • Lácteos: +25,3%

El salto en carnes llama especialmente la atención. Sugiere que tanto consumidores como comercios prefieren comprar por volumen en este canal para acceder a mejores precios.

Los rubros con mejor desempeño fueron:

Es la segunda baja consecutiva. El indicador se ubicó en 42,09 puntos, registrando una caída del 4,73% respecto al mismo mes de 2025.

La confianza del consumidor acumula dos meses de caídas

El deterioro del consumo no se limita a las góndolas. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) cayó 5,3% en marzo, según el relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella.

GBA y CABA lideran el pesimismo económico

El informe muestra diferencias regionales marcadas. El Gran Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires concentran el mayor deterioro:

Este índice mide el ánimo económico de los argentinos. Cuando cae, refleja menos expectativas de mejora y menor disposición a gastar.

Esta brecha regional es significativa. Muestra cómo el deterioro económico golpea con diferente intensidad según la geografía.

  • Gran Buenos Aires (GBA): -9,35%
  • Ciudad de Buenos Aires (CABA): -6,99%
  • Interior del país: +1,26%

El interior continúa exhibiendo el nivel más alto del índice, con 50,71 puntos. El GBA mantiene los valores más bajos de todo el país, reflejando un clima de mayor pesimismo.

  • Ingresos bajos: -6,91%
  • Ingresos altos: -4,71%

Esto evidencia que el deterioro es transversal. Aunque más intenso en los sectores vulnerables, alcanza también a quienes tienen mayor capacidad de ahorro.

El golpe al bolsillo afecta a todos los niveles de ingresos

La pérdida de confianza es generalizada. Tanto los sectores de ingresos altos como bajos registraron caídas en marzo:

Qué componentes del ICC cayeron más en marzo

Dentro del Índice de Confianza del Consumidor, todos los subíndices mostraron caídas mensuales. La más pronunciada se observó en Situación Personal, seguida por:

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La Situación Personal fue el componente más afectado dentro del ICC, con un descenso del 8,23% mensual, reflejando que los argentinos perciben un empeoramiento directo en sus finanzas personales más allá de la situación macroeconómica general.

El informe también destaca que la Situación Personal se ubica un 10,32% por debajo del nivel registrado en marzo de 2025. Es la caída interanual más pronunciada entre todos los componentes.

  • Bienes durables e inmuebles: -4,58%
  • Situación macroeconómica: -3,26%

Las condiciones presentes cayeron un 6,48%. Las expectativas futuras retrocedieron un 4,45%, reflejando cautela tanto en el presente como en las perspectivas de corto plazo.

En términos interanuales, el indicador mostró una baja del 6,09%. Eso consolidó una tendencia descendente en el inicio de 2026.

Febrero ya había marcado señales de alerta

El panorama negativo no es nuevo. En febrero, el ICC había registrado una caída del 4,7%, la más fuerte en seis meses. El indicador se ubicó entonces en 44,38 puntos.

  • CABA: -7,77%
  • GBA: -5,35%
  • Interior: -2,26%

Por nivel de ingresos, la contracción fue más marcada en los sectores de mayores ingresos (-5,24%). En los de menores ingresos fue del -2,28%.

A nivel regional, las caídas de febrero fueron generalizadas:

Al mismo tiempo, la caída en la confianza del consumidor refleja un contexto económico donde persisten la incertidumbre y la cautela. Estos factores condicionan la recuperación del consumo en el corto plazo.

Un consumo sin señales claras de recuperación a la vista

El arranque de 2026 deja un panorama mixto pero con predominio de señales negativas. Mientras los supermercados evidencian una retracción sostenida en las ventas, los mayoristas logran sostener una leve mejora impulsados por cambios en los hábitos de compra.

La divergencia entre canales sugiere que los argentinos están adaptando sus estrategias de compra. Buscan alternativas más económicas, priorizan volumen sobre conveniencia, y ajustan expectativas ante un escenario que no muestra señales claras de mejora inmediata.

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