“Están todas las condiciones para que la tasa siga bajando y se recupere el crédito… El mercado de dinero está preparado para que la inflación retome la tendencia descendente y eso se traslade en la baja del costo financiero”, aseguró Furiase en el canal de streaming Carajo.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, anticipó que el Gobierno pondrá en marcha una baja de las tasas de interés en el corto plazo.
De hecho, Caputo acaba de “importar” desde Uruguay al economista Ernesto Talvi, uno de los responsables de la estabilización económica en el país vecino.
Furiase, una de las voces que mejor interpreta el pensamiento de Luis Caputo dentro del equipo económico, no dio detalles de la instrumentación de la medida. Pero la decisión ya está tomada.
“Querer apurar el tranco con la inflación muchas veces implica tasas de interés muy elevadas, tipo de cambio muy apreciado. Y finalmente, con el apuro se conspira contra la sostenibilidad del plan”, dijo meses atrás.
Talvi, un experimentado economista ortodoxo, viene con la idea de introducir una dosis de heterodoxia para el Plan Milei.
Los últimos datos sobre la economía real difundidos por el Indec dan cuenta de una malaria que se extiende en el tiempo: desde la producción industrial a las ventas de supermercados.
Talvi recomienda aflojar el ajuste monetario para evitar la prolongación de la recesión económica, con los riesgos políticos y sociales que ello conlleva.
A continuación llegó la advertencia. “Que no se vaya a la inflación, por favor. O sea, cuidado cómo los comprás. Ya saben que si fuera por mí…. Pero bueno, no me voy a meter, es una cuestión de independencia”, completó el jefe de Estado ante la mirada de los inversionistas.
¿Le hará caso Caputo?
“Preparate, Santiago, porque te van a salir los dólares por las orejas”, le anticipó Javier Milei a Santiago Bausili, presidente del BCRA, hace un par de semanas ante inversores, en Nueva York.
En público, el jefe de Estado sigue elogiando a Caputo como el primer día. Incluso más. Pero, en la práctica, su prédica se parece más a la que esboza Federico Sturzenegger, desde Desregulación, pero con la idea de ir a fondo con el apretón monetario. Justamente, lo que Talvi viene a modificar.
Para algunos financistas, este ida y vuelta entre el Presidente y Caputo refleja cierta tensión puertas adentro de la administración.
Según la Bolsa de Cereales, la súper cosecha vale más de u$s34.000 millones, a lo que debe sumarse el superávit energético, en momentos de tensiones en los precios por la guerra en Medio Oriente.
Cosecha gruesa y dólar
La cosecha gruesa ya está en la línea de largada. Empezará a gotear en el Banco Central. De hecho, el jueves el BCRA ya adquirió u$s132 millones y el último viernes ya fueron u$s172 millones.
¿Liquidarán los agricultores a un tipo de cambio que hoy está en $1.400? ¿O el Gobierno dará una señal alcista del dólar, llevándolo al mismo ritmo de la inflación?
La pregunta que el Gobierno deberá responder en estas próximas semanas refiere al precio que tendrá el dólar durante la campaña agrícola.
¿Acaso aprovechará el Banco Central para acomodar el valor del dólar aprovechando la liquidación de la cosecha? ¿Será ese uno de los motivos que lleva a Caputo a evaluar una baja de la tasa de interés?
Por ahora, Milei se mostró en contra de que el billete verde se ajuste al alza. Pero los bancos extranjeros están viendo que, así como está el escenario, otra vez pinta para un tipo de cambio que se va atrasando velozmente, con una inflación cercana al 3% mensual.
Plan Otoño: más reservas
A la necesidad de reflotar la actividad económica -cuyo desgaste ya impacta en las encuestas de imagen presidencial- el otro punto que persigue al Gobierno es la obligación de juntar dólares en el BCRA.
A diferencia de septiembre del año pasado, ahora el Gobierno no tiene margen fiscal para suspender el cobro de las retenciones. La caída de la recaudación impositiva lleva nueve meses consecutivos y para cumplir con el equilibrio de las cuentas públicas, Economía se vio obligado a aplicar recortes adicionales en los gastos: desde la obra pública a las universidades.
Entre marzo y diciembre de este año, los pagos de deuda externa suman unos u$s13.600 millones. De ese total:
Ya no alcanza exclusivamente con las compras diarias: en el mercado financiero quieren ver una acumulación progresiva de divisas, que ayude a quitar incertidumbre sobre los futuros pagos de la deuda.
La necesidad neta de financiamiento queda así reducida a unos u$s8.500 millones, una cifra que hoy luce manejable en la medida en que el Banco Central continúe comprando dólares al ritmo actual y el Tesoro mantenga abierto el canal de colocaciones en moneda extranjera dentro del mercado local.
- Alrededor de u$s7.000 millones corresponden a capital
- Otros u$s6.600 millones a intereses
A esa carga hay que restarle desembolsos esperados por parte del FMI y de organismos internacionales por unos u$s5.100 millones: u$s1.900 millones del Fondo y u$s3.200 millones de otros organismos multilaterales.
No hay que olvidar que, de frente, viene una cosecha récord: según el último reporte de la Bolsa de Cereales tendrá un monto total de u$s36.000 millones.





