María Teresa Uribe, presidenta de Davivienda Corredores, es una de las mujeres que ha logrado abrirse camino en el mundo bursátil colombiano. Desde 2015, lidera uno de los brazos del Grupo Bolívar en una trayectoria profesional que la ha llevado a ocupar puestos de alto nivel en el sector financiero, tras haber presidido previamente Helm Comisionista de Bolsa.LEA MÁS: Mujeres colombianas en el C-Level: ¿creció su participación en 2024?Su historia hace parte de un mercado donde el liderazgo femenino sigue siendo la excepción y no la norma, a pesar de los avances que ha mostrado Colombia si se contrasta con el desempeño de América Latina. Para Uribe, el camino hacia la equidad de género no es solo una aspiración, sino una realidad palpable dentro de su organización.“El 61% de las personas que trabajan en el Grupo Bolívar son mujeres”, dijo durante un evento en la Bolsa de Valores de Colombia esta semana. “Y las juntas directivas no solo cumplen con el 30% de representatividad femenina, sino que también reflejan esa diversidad en los cargos de liderazgo”.Sin embargo, esa diversidad no es lo más común en América Latina. Según un informe elaborado por la Sustainable Stock Exchanges Initiative (SSEI) y la International Finance Corporation (IFC), en promedio, las mujeres ocupan solo el 16% de los asientos en las juntas directivas de las empresas de la región y en promedio 36% de las empresas tienen juntas directivas con solo hombres.Los retos en la regiónA pesar de los avances en materia de inclusión y diversidad, las cifras muestran un panorama de lento progreso y desafíos estructurales que impiden una mayor presencia femenina en la toma de decisiones empresariales.El análisis de 734 compañías listadas en diez mercados bursátiles latinoamericanos posiciona a Colombia como el país con mayor representación femenina en las juntas directivas, con un 20% de los asientos ocupados por mujeres. Le siguen Panamá, con un 19%, y El Salvador, con un 18%.LEA MÁS: ¿Quién es María del Mar Palau, la primera mujer en presidir la Cámara de Comercio de Cali?Lisa Remke, deputy coordinator de la SSEI, destaca que hay una serie de acciones que se pueden tomar para promover la igualdad de género, “entre las que se incluyen la promoción de redes y la concienciación; el establecimiento de objetivos voluntarios o mínimos obligatorios; y la promoción de la transparencia y la elaboración de informes sobre los resultados de las empresas en materia de género”.Remke le dijo a Bloomberg Línea que hay dos puntos clave que hay que tener en cuenta. El primero es que no existe una “única varita mágica para mover la aguja en esta cuestión, pues el progreso requiere una combinación de iniciativas complementarias.El segundo, es que el progreso a menudo lleva tiempo: en algunos de los mercados más avanzados, cuando se les pregunta cómo se ha logrado el avance, los líderes del mercado responden diciendo que empezaron a trabajar en esto hace muchos años.“Así pues, es imperativo empezar a trabajar ahora para obtener resultados en el futuro. Retrasar la acción puede significar perpetuar un statu quo que excluye a la mitad de la humanidad”, aseguró.En Brasil, la Bolsa de Valores de São Paulo (B3) implementará en 2025 una regulación “cumplir o explicar”, recomendando la inclusión de al menos una mujer y un representante de un grupo subrepresentado (diversidad racial, comunidad LGBTQ o personas con discapacidad) en los directorios o en puestos ejecutivos.Argentina y México han adoptado medidas más flexibles. En el caso argentino, los segmentos voluntarios de listado con estándares de gobernanza más altos, creados en 2018, exigen la inclusión de ambos géneros en los directorios.México, por su parte, modificó su código de mejores prácticas en 2018 para incluir una recomendación de cumplimiento voluntario sobre la presencia de mujeres en juntas directivas, sin establecer una cuota específica.Remke asegura que la combinación exacta de opciones políticas que mejor logre la igualdad de género en el liderazgo empresarial puede variar según el mercado y es algo que cada país, y sus reguladores, tendrán que decidir por sí mismos.Por su parte, Trujillo consideró que al final lo que ocurre es que las empresas que no tienen firme ese propósito por lo general en una coyuntura difícil terminan dudando de la importancia de estos temas, y el gran miedo es que en cualquier momento podemos tener un revés”.Para la presidenta de Davivienda Corredores, “el tema no se puede volver paisaje y se debe hacer un esfuerzo gigante para que se sigan generando conversaciones y cambios. Según su visión, las mujeres generan más compromiso, innovación e iniciativas en las empresas.
Techo de cristal: en promedio, 36% de las empresas de Latam no tienen mujeres en sus juntas
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