Testigos de la defensa dijeron que fue una “decisión personal” invertir en Generación Zoe

Un grupo de testigos propuestos por la defensa, entre ellos familiares y allegados de los imputados, confiaron ante los integrantes del tribunal que invirtieron por “decisión propia” en Generación Zoe, un caso resonante de estafa piramidal y asociación ilícita.

En la Sala I del Tribunal de Juicio los testigos dieron su versión de los hechos, y favorecieron de esa manera a los involucrados, entre ellos Leonardo Cositorto, el principal apuntado por ser el líder de la organización.

Además de Cositorto, también están imputados Ricardo Gabriel Isaac Vilardel; Jorge Federico Vilardel; Ana Lucía de los Ángeles Vilardel y Vilma Griselda Albornoz, todos por los delitos de estafas reiteradas (118 hechos) y asociación ilícita en concurso real.

Familiares de los Vilardel aseguraron que tomaron la decisión a sabiendas del riesgo que implicaban ese tipo de negocios, y por eso no radicaron denuncias. Además, aclararon que sus allegados solo eran empleados y que el responsable de toda la operatoria era Cositorto, quien ya cumple una condena de doce años en Corrientes por esta misma causa.

En tanto, los jueces Martín Pérez, Javier Aranibar y Leonardo Feans seguirán recabando testimonios de otros testigos durante la semana próxima, en el marco de una enorme expectativa, debido a la magnitud que generó el escándalo de la estafa.

Por otra parte, se estima que el perjuicio ocasionado a través de Generación Zoe, de acuerdo con las denuncias realizadas, asciende a 5.682.000 pesos y 574.000 dólares.

LA CAUSA

La intervención de la Unidad de Delitos Económicos (UDEC) se inició a partir de diversas denuncias recibidas en 2022 por estafas presuntamente cometidas por Generación Zoe, una financiera de alcance nacional, que contaba con una sede en Salta.

Durante la investigación, desde UDEC se determinó que el modus operandi de la empresa consistía en la firma de contratos de fideicomiso (denominados membresía educativa o inteligente), cuyo importe variaba entre los 500 y 1.000 dólares. A cambio de esa inversión, la financiera les prometía un retorno mensual de entre el 7,5% y el 10%, y un rendimiento anual del 120 por ciento. Las membresías se distinguían entre Classic, Premium, e Intelligent, variando en función del capital aportado y de una tasa de retorno diferencial entre ellas.

Al día siguiente de abonar la membresía, al usuario le figuraba en su perfil on line de Zoe, un incremento de su capital del 20 por ciento en calidad de bonificación educativa. Es decir que, si una persona invertía 500 dólares, a las 24 horas, figuraba en la plataforma que poseía 600 dólares.

El contrato rubricado tenía una duración de tres años, momento en el cual recién el inversionista podía retirar su capital. En el caso de que el aportante decidiera retirar en forma anticipada el dinero, se le retenía la mitad del capital invertido, no admitiendo retiros antes de doce meses.

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