El trigo arranca con agua asegurada, pero ahora aparece otro problema que preocupa al agro

Con perfiles cargados, perspectivas climáticas favorables y márgenes muy ajustados, el trigo argentino inicia una campaña donde la eficiencia en fertilización y la disponibilidad de urea serán claves para sostener rendimiento y calidad.

La campaña de trigo 2026 comenzó mucho antes de que las sembradoras entren definitivamente a los lotes y hoy gran parte de las decisiones del productor pasan por una pregunta incómoda: cómo sostener rendimiento y calidad en un contexto donde los costos aprietan cada vez más. A diferencia de otros años, el problema ya no pasa solamente por el clima, porque el agua aparece como uno de los pocos factores que generan alivio dentro de una campaña atravesada por incertidumbre económica y tensión internacional.

Los perfiles de humedad cargados en buena parte de la región agrícola argentina y las proyecciones asociadas a un posible escenario Niño generan expectativas positivas para la fina. Sin embargo, en paralelo crece otra preocupación vinculada al costo de los fertilizantes, la disponibilidad de urea y la necesidad de no resignar proteína en un mercado que vuelve a exigir calidad.

En diálogo con Palabra de Campo, Mirta Toribio, jefa de Investigación y Desarrollo y Marketing y Comunicación Comercial de Profertil, aseguró que la campaña obligará a trabajar con un nivel de precisión mucho mayor al habitual.

“Se viene una campaña en donde hay que poner mucho foco, hay que planificar mucho y hacer mucho seguimiento. Es una campaña realmente desafiante para el productor agropecuario”, sostuvo la especialista.

El agua aparece, pero ahora el foco está puesto en el nitrógeno

Durante los últimos años, buena parte de las decisiones agrícolas estuvieron condicionadas por la incertidumbre climática y la amenaza constante de la sequía. Esta vez el escenario parece diferente y eso modifica completamente la lógica de manejo del trigo.

Para Toribio, cuando el agua está garantizada, automáticamente el nitrógeno pasa a convertirse en el principal factor de construcción del rendimiento. “Sabemos que cuando tenemos el agua, el segundo paso principal es tener el nutriente adecuado como es el nitrógeno para el cultivo de trigo”, explicó.

La ejecutiva recordó además que la campaña pasada dejó una lección importante para toda la cadena triguera argentina. Aunque se alcanzaron rindes récord y un volumen histórico de producción, en muchas regiones aparecieron problemas vinculados a la proteína y a la calidad comercial del cereal.

Fertilización nitrogenada en trigo durante la campaña fina 2026
La disponibilidad de nitrógeno vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia productiva del trigo argentino.

Ese dato hoy vuelve a estar sobre la mesa porque los molinos comenzaron a advertir sobre la necesidad de recuperar estándares de calidad más elevados. En otras palabras, el desafío ya no es solamente producir más toneladas, sino lograr un trigo que combine rendimiento con calidad industrial.

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“Hacer trigo sin fertilización nitrogenada no es posible”

Uno de los conceptos más fuertes que dejó la entrevista con Palabra de Campo fue la contundencia con la que Profertil planteó la importancia del nitrógeno dentro de la estrategia agronómica.

“Hacer trigo sin fertilización nitrogenada no es posible”, afirmó Toribio al referirse al escenario productivo que enfrenta el cereal en Argentina.

La frase adquiere todavía más relevancia en un momento donde muchos productores analizan recortes para ajustar márgenes y enfrentar relaciones insumo-producto extremadamente presionadas. Desde la compañía consideran que el verdadero desafío no pasa por reducir tecnología, sino por utilizar cada unidad de fertilizante con la máxima eficiencia posible.

Por eso, la planificación aparece como una herramienta decisiva dentro de la campaña. Según explicó Toribio, el análisis de suelo dejó de ser un complemento técnico para transformarse en una necesidad estratégica.

“Hoy más que nunca tenemos que ser eficientes pensando primeramente en el análisis de suelo”, indicó.

La especialista explicó que conocer la disponibilidad inicial de nitratos y estimar el potencial de mineralización del lote permite definir esquemas de aplicación mucho más ajustados. Incluso mencionó la utilización de nitrógeno anaeróbico, sensores remotos y monitoreos satelitales para corregir decisiones durante el ciclo del cultivo.

El macollaje vuelve a ser un momento decisivo

Dentro del esquema técnico planteado por Profertil, el macollaje aparece nuevamente como una etapa determinante para asegurar potencial de rendimiento. Allí se juega gran parte de la estructura futura del cultivo y también la eficiencia del uso del nitrógeno.

Toribio explicó que las herramientas de diagnóstico actuales permiten detectar necesidades nutricionales prácticamente en tiempo real y ajustar aplicaciones según la evolución del cultivo.

Trigo: La rotación con gramíneas mejora la sustentabilidad y reduce riesgos frente a márgenes bajos.
La rotación con gramíneas mejora la sustentabilidad y reduce riesgos frente a márgenes bajos.

“Sabemos que macollaje es un momento clave y que tenemos que poner todo nuestro esfuerzo para que ese trigo cuente con la dosis indicada de nitrógeno”, señaló.

La referencia muestra cómo el manejo agronómico del trigo se volvió cada vez más dinámico y dependiente de información precisa. Hoy las decisiones ya no pasan únicamente por aplicar una dosis fija, sino por construir estrategias flexibles capaces de acompañar el comportamiento climático y productivo del lote.

El error que puede costar proteína y calidad

La discusión sobre la calidad del trigo volvió con fuerza esta campaña y desde el sector técnico advierten que muchos problemas comienzan cuando se intenta corregir demasiado tarde la nutrición del cultivo.

“No vamos a recuperar un cultivo de trigo pensándolo recién en aplicaciones en hoja bandera”, advirtió Toribio.

Según explicó, las aplicaciones tardías permiten mejorar marginalmente la proteína, pero no compensan deficiencias estructurales de nutrición acumuladas desde el inicio del ciclo. Por eso insistió en que la construcción de calidad empieza desde la siembra.

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“Una planta bien nutrida va a ser una planta mucho más preparada para las enfermedades, para un buen macollamiento y para un buen rendimiento”, afirmó.

La especialista también recordó que otros nutrientes, como fósforo y azufre, cumplen un papel fundamental dentro de la estrategia de fertilización. En muchos lotes argentinos los balances vienen deteriorándose desde hace años y eso empieza a impactar directamente sobre la estabilidad productiva.

La geopolítica mete presión sobre la urea

Además de los números ajustados, el mercado de fertilizantes sigue mirando con atención el escenario internacional y la logística global. La tensión geopolítica y las dificultades en cadenas de abastecimiento mantienen en alerta a gran parte del sector.

Toribio recordó que aproximadamente la mitad de la urea utilizada en Argentina proviene de importaciones y que esa dependencia obliga a prestar atención a la disponibilidad futura.

“La producción nacional de urea es el 50% del mercado argentino y el otro 50% es importado”, explicó.

En ese contexto, comenzó a instalarse entre las empresas proveedoras una recomendación cada vez más frecuente: asegurar abastecimiento antes que especular exclusivamente con el precio. La lógica detrás de esa estrategia es clara, porque una eventual complicación logística podría generar faltantes justo en el momento de mayor demanda.

“Hoy por hoy entiendo que la relación insumo-producto está muy ajustada, pero el abastecimiento es fundamental”, remarcó Toribio.

Un productor más cauteloso y un mercado todavía lento

La incertidumbre económica también empezó a reflejarse en el ritmo comercial de la campaña fina. Desde la industria reconocen que muchos productores todavía postergan decisiones mientras siguen de cerca variables financieras, precios y costos.

“Hoy por hoy el productor es muy precavido y está esperando y viendo qué va a pasar”, afirmó Toribio.

Sin embargo, el calendario agronómico avanza rápido y las próximas semanas serán determinantes para cerrar esquemas de fertilización y asegurar disponibilidad de insumos. Con humedad disponible y perspectivas climáticas favorables, el trigo vuelve a ilusionarse con altos rindes, aunque esta vez el verdadero desafío será combinar productividad, eficiencia y calidad en un contexto mucho más exigente.

Escucha la entrevista completa a Mirta Toribio en nuestro canal de Spotify.

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