Agosto cerró con un récord histórico para las exportaciones argentinas de trigo. Según estimaciones preliminares de la Bolsa de Comercio de Rosario, se embarcaron más de 790.000 toneladas, un volumen que triplica lo exportado en agosto de 2024 y duplica el promedio de los últimos siete años. La cifra marca un crecimiento del 53% respecto de lo previsto para este mes, en una campaña atípica que encontró al trigo argentino en una posición competitiva poco usual.
El FOB argentino promedió 234 dólares por tonelada, posicionándose entre los más competitivos del mundo junto a Francia y Alemania, e incluso por debajo de Rusia. Esta situación es excepcional: en los últimos seis años, el trigo argentino se vendió en promedio un 20% más caro que el europeo o el del Mar Negro. El retraso de la cosecha rusa, que demoró la logística y redujo las exportaciones en junio y julio, abrió una ventana que Argentina supo aprovechar.
Sin embargo, el contexto global muestra que esa ventaja podría diluirse pronto. En agosto, Rusia reactivó sus embarques y en septiembre volvió a recuperar ritmo, con estimaciones de exportaciones entre 42 y 44 millones de toneladas para la campaña. Esa presión, sumada al repunte productivo en Europa, Canadá y Estados Unidos, ya impacta en los precios. El FOB Up-River para diciembre ajustó de 235 a 215 dólares por tonelada, y los futuros en el mercado A3 se consolidaron por debajo de los 190 dólares.
El aceite de girasol alcanza máximos de veinte años
Mientras tanto, el complejo girasolero argentino vive un momento histórico. Las exportaciones de aceite de girasoltreparon a más de 900.000 toneladas hasta agosto, el mejor registro en veinte años. El crushing interno superó las 2,7 millones de toneladas, el mayor ritmo en diecisiete años, impulsado por una fuerte demanda externa.
El precio FOB se sostuvo firme por encima de los 1.150 dólares por tonelada, un 30% más alto que el promedio de los últimos dos años. La escasez de oferta en el Mar Negro reforzó esta tendencia: la producción ucraniana se desplomó un 18% en 2024/25 y la recuperación prevista para este ciclo sería apenas del 7%. Con menos stocks iniciales y una demanda que no cede, el mercado se ajustó rápidamente.
Los analistas de Oil World recortaron las proyecciones de producción mundial de girasol a 59,4 millones de toneladas para 2025/26, apenas 4 millones más que en la campaña anterior. El resultado es un ratio stock/uso en mínimos de cinco años, lo que explica la firmeza de los precios en Ucrania y Rusia, donde el FOB superó los 1.200 dólares por tonelada.
Maíz: bajo desempeño exportador y expectativa hacia fin de año
El maíz, en cambio, mostró una de sus peores performances en la última década. En agosto se exportaron apenas 2,2 millones de toneladas, un 44% menos de lo necesario para cumplir con el programa de ventas externas. Aunque las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) acumulan 22,2 millones de toneladas y el sector exportador está cubierto, la comercialización interna avanza con lentitud: aún queda un 40% de la oferta disponible sin destino, equivalente a 20 millones de toneladas.
La presión viene de la inminente cosecha récord de Estados Unidos, estimada en 425 millones de toneladas. Con ventas anticipadas de casi 21 millones, los precios en Chicago repuntaron de 155 a 165 dólares por tonelada en pocas semanas. Ese rally redujo la competitividad de Sudamérica: el maíz estadounidense se ofrece hoy un 10% más barato que el argentino y el brasileño, algo que no ocurría desde 2020.
Brasil, pese a su producción récord, enfrenta una fuerte absorción interna. El auge de la proteína animal y el crecimiento exponencial del bioetanol de maíz —que este año demandará 18,3 millones de toneladas, un 35% más interanual— limitan el saldo exportable, proyectado en 40 millones, apenas por encima del ciclo anterior. Esa situación abre la posibilidad de que, como ocurrió entre diciembre y febrero pasados, Argentina recupere protagonismo en el mercado internacional si Brasil no logra aumentar sus envíos.
El desafío, sin embargo, será enfrentar la abundancia de oferta estadounidense, que este año aportará 47 millones de toneladas más que en la campaña anterior. Con ese escenario, la capacidad argentina de sostener precios y dinamizar la comercialización dependerá de cómo se articule la competencia global hacia fin de año.




