Rubio afirmó que Estados Unidos estaba intentando dialogar con ambas partes, pero que solo estaba ayudando a una de ellas, Ucrania, proporcionándole armas, inteligencia y otro tipo de apoyo. Tras el tenso intercambio, varios ministros europeos presentes intervinieron para reiterar su deseo de que Estados Unidos continuara buscando canales diplomáticos entre Rusia y Ucrania, según informó una fuente.
Kallas señaló que Rubio, en el mismo foro un año antes, había declarado que si Moscú obstaculizaba los esfuerzos estadounidenses para poner fin a la guerra, Estados Unidos perdería la paciencia y tomaría nuevas medidas contra el Kremlin. “Después de un año, Rusia no ha cedido. ¿Cuándo se le acabará la paciencia?”, preguntó Kallas. “Estamos haciendo todo lo posible. Si cree que puede hacerlo mejor, adelante. Nos haremos a un lado”, respondió Rubio con impaciencia.
El cierre del G7 de ministros de Asuntos Exteriores en Vaux-de-Cernay, en Francia, concluyó con un resultado político inesperado: una declaración conjunta sobre la situación en Irán y la región. El documento demostró el acuerdo entre los países miembros sobre principios básicos, aunque sin adoptar una postura particularmente firme.
Según dos fuentes de Axios, Rubio y Kallas se retiraron brevemente tras la reunión para intentar calmar los ánimos. Pero el tenso intercambio, que tuvo lugar en presencia de los ministros de Asuntos Exteriores de los aliados, fue sintomático de la desconfianza mutua entre Estados Unidos y muchos de sus aliados europeos a raíz de la guerra en Ucrania.
La formulación señala el deseo de preservar los puntos en común en un clima de alta tensión internacional. La cautela de la declaración final también refleja el clima político que rodeó la jornada, marcada por la llegada del secretario de Estado estadounidense, tras su ausencia en el primer día de la reunión.
El texto adoptado por los ministros de Asuntos Exteriores de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, junto con la alto representante de la Unión Europea, exige el cese inmediato de los ataques contra civiles e infraestructura civil y reitera la absoluta necesidad de restablecer de forma permanente la navegación segura y sin peaje en el Estrecho de Ormuz, citando la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el derecho del mar.
Rubio, como Donald Trump, insistió en que a todos los países del G7 les interesa impulsar la reapertura del estrecho, y añadió que, en lo que respecta a los contactos con Irán, “los países intermediarios están transmitiendo mensajes” y que “se han logrado avances”. Rubio también sostuvo una reunión bilateral con el ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, una oportunidad para reafirmar la coordinación transatlántica sobre Ucrania y Medio Oriente, con especial atención a la reapertura del estrecho de Ormuz, un asunto de vital importancia para Italia.
La presencia del jefe de la diplomacia estadounidense impulsó a varios aliados europeos a solicitar aclaraciones sobre la estrategia de la Casa Blanca hacia Irán. El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, subrayó que “en un momento en que vemos a Irán y Rusia cooperando estrechamente, nosotros también debemos unirnos aún más”. La ministra británica, Yvette Cooper, reiteró su defensa de un “enfoque defensivo” y pidió una “rápida resolución” de la crisis para restablecer la estabilidad regional, denunciando que Irán mantiene efectivamente “como rehén la economía mundial” al bloquear el estrecho de Ormuz.
Tajani describió un conflicto que “está teniendo repercusiones en Medio Oriente y otras regiones del mundo, desde el Cáucaso hasta la Península Arábiga”, llegando incluso a “afectar a Europa en Chipre y a la OTAN en Turquía”. La prioridad, afirmó, debe ser “evitar una mayor escalada”, lo cual debe considerarse una “prioridad absoluta y colectiva”, al tiempo que reiteró que “Irán no puede tener armas nucleares ni misiles que amenacen a nuestros países”. (ANSA).





