Un grupo japonés de expertos insta al Boj a considerar las dificultades de financiación de las empresas

TOKIO, 11 de mayo (Reuters) –

Por Makiko Yamazaki

Las propuestas, presentadas al Consejo de Política Económica y Fiscal (Cefp), instan efectivamente a actuar con cautela en la normalización de la política monetaria, a pesar de que el Banco de Japón ha señalado una subida de tasas a corto plazo debido a los riesgos de inflación derivados de la guerra con Irán.

Los miembros del sector privado del principal comité asesor económico de Japón instaron el lunes al Banco de Japón a actuar con cautela ante el riesgo de que la tensión prolongada en Oriente Medio provoque dificultades de financiación para las pequeñas empresas.

“Esperamos que el Banco de Japón lleve a cabo una política monetaria adecuada, al tiempo que supervisa de cerca la evolución de los precios, incluidas las expectativas de inflación, y tiene en cuenta las tendencias de la oferta y la demanda de fondos en los mercados financieros”, afirmaron los cuatro miembros del sector privado en un comunicado. Aunque por el momento no hay indicios claros de dificultades de financiación para las pequeñas y medianas empresas, los miembros expresaron su preocupación por que el aumento de los costos energéticos y las interrupciones en el suministro puedan incrementar las necesidades de financiación de dichas empresas.

El consejo supervisa el plan fiscal de Japón y las políticas económicas a largo plazo.

Sin embargo, el aumento de las tasas de interés también podría traducirse en una mayor carga para el servicio de la deuda, especialmente en las pequeñas y medianas empresas, que suelen depender en mayor medida de los préstamos bancarios y a menudo cuentan con reservas de efectivo más escasas.

En previsión de perturbaciones prolongadas en el suministro, las empresas ya se han apresurado a asegurar liquidez como medida de precaución. Según datos del Banco de Japón, los contratos de líneas de crédito comprometidas, que permiten a las empresas obtener préstamos de los bancos dentro de un límite preacordado, aumentaron en 2,5 billones de yenes (16.000 millones de US$) en marzo, el mayor incremento mensual desde mayo de 2020, durante la pandemia de COVID-19. El Banco de Japón mantuvo las tasas de interés sin cambios el mes pasado, pero lanzó señales claras sobre la posibilidad de una subida ya en junio debido a la creciente preocupación de que el aumento de los costos energéticos pudiera impulsar la inflación, dejándolo a la zaga. Los analistas afirman que el lento ritmo de las subidas de tasas es la causa de la persistente debilidad del yen, lo que se está convirtiendo en una pesadilla para las autoridades monetarias, ya que encarece el costo de las importaciones, desde el petróleo crudo hasta los alimentos.

Además, los miembros recomendaron que el Gobierno utilice una serie de indicadores sobre la situación fiscal en lugar de basarse en un único indicador, alejándose del enfoque tradicional de Japón de considerar el saldo primario como la principal medida de la disciplina fiscal.

Los cuatro miembros del sector privado, dos de los cuales son considerados colaboradores reflacionistas de la primera ministra Sanae Takaichi, también destacaron la importancia de una estrecha coordinación entre el Banco de Japón y el Gobierno.

(Información de Makiko Yamazaki; edición de Kim Coghill; edición en español de Paula Villalba)

(1 dólar = 156,6500 yenes)

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