05/08/2025 – 12:24hs
La mayoría de los sindicatos no pueden mejorar los ingresos de los asalariados, a pesar de la desinflación. El impacto de la caída del consumo
Se trata de SMATA, el sindicato de los mecánicos. De acuerdo a un relevamiento de la consultora Synopsis, ese gremio lleva una ventaja del 2,4% en relación a la inflación acumulada durante el período enero-junio del año.
A pesar de la baja de la inflación, la gran mayoría de los sindicatos firmaron paritarias que no logran ganar la carrera de los precios. Hay un único gremio que, por ahora, logró una mejora en el poder adquisitivo de los afiliados.
“Los empleados bancarios ajustan mensualmente de acuerdo al índice de precios”, cuenta Romero a iProfesional.
De todo el lote relevado por la consultora dirigida por Lucas Romero, el otro gremio que no pierde contra la inflación es el de los bancarios (La Bancaria). El saldo, en ese caso, es cero. No pierde, pero tampoco gana.
SMATA tiene acuerdos trimestrales, y esa estrategia le viene sirviendo para ganarle a la inflación. El arreglo que tuvo, evidentemente, resultó superior a la evolución del IPC; y ganó en medio de la desinflación.
“El resto de los gremios, salvo SMATA, no logra recuperarse del salto inflacionario de marzo, cuando el IPC fue del 3,7%”, asevera el analista.
Salarios a la baja; consumo en rojo
El gráfico adjunto da cuenta de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios “en blanco”.
La pérdida del poder adquisitivo de los salarios “en blanco” durante lo que va de 2025
Por detrás siguen los sueldos de los trabajadores de la alimentación (-4,7%); los de la sanidad (-5,7%) también muestran datos negativos.
Los ferroviarios (-10,7%), los salarios de los encargados de edificios (-8,0%) y de los agentes públicos (-6,0%) son los que más pierden en lo que va del año.
Ese es el umbral que se superó en las últimas horas; y que puso en guardia a las compañías.
Las ventas planchadas a nivel minorista le ponen un límite contundente a la posibilidad de recomponer los márgenes. Ese límite, de acuerdo a distintas consultas formuladas por este medio entre compañías líderes del consumo masivo, estaba en torno de los $1.300.
En este contexto, otra vez una ruptura en la tendencia a la desinflación podría empeorar el horizonte de los asalariados.
El rubro de los alimentos viene jugado a favor de la estrategia del Gobierno para mostrar un IPC más bajo. Fue clave, de hecho, en la medición de mayo y junio, que dio apenas el 1,5% y apenas 0,6% respectivamente.
Hasta el momento no hubo contactos entre Economía y distintas cadenas de supermercados, consultadas por iProfesional.
Para julio, las principales consultoras económicas que monitorean la evolución de los precios semana tras semana esperan una inflación de entre 1,7% y 1,9%, pero con los alimentos yendo unas décimas por detrás de ese promedio.


