La campana de soja avanza en un marco climatico exigente: lluvias intermitentes combinadas con temperaturas elevadas que favorecen la aparicion y la rapida evolucion de las denominadas enfermedades de fin de ciclo (EFC). En este contexto -con soja de primera definiendo rendimiento y lotes de segunda mas tardios- los tecnicos y productores buscan extraer “cada kilo” hasta la cosecha, priorizando la proteccion sanitaria y la eficiencia en las aplicaciones.
Clima, presion sanitaria y riesgo de perdidas
Las condiciones humedas y calidas que se repiten en varias zonas productivas argentinas son el caldo de cultivo ideal para patogenos foliares tardios. Enfermedades como Septoria glycines (mancha marron) y Cercospora kikuchii (tizon de la hoja y mancha purpura), asi como episodios esporadicos de mancha ojo de rana (Cercospora sojina), afectan la superficie foliar y pueden reducir la fijacion fotosintetica en momentos criticos de llenado de grano. Estudios y estimaciones de tecnicos indican que, segun intensidad y momento de la epidemia, las EFC pueden traducirse en mermas variables -desde leves (unos pocos porcentajes) hasta perdidas significativas que superan el 10-15% del rendimiento en situaciones de alta presion- con impacto directo en la rentabilidad del cultivo.
Onsuva: combinacion y reivindicaciones tecnicas
Ante ese escenario, FMC Argentina propone la aplicacion de Onsuva, un fungicida que combina fluindapyr -una carboxamida de alto poder (SDHI)- con difenoconazole, un triazol conocido por su amplio espectro y accion sistemica. La formulacion apunta a ofrecer actividad preventiva, curativa y residual, ademas de accion translaminar y resistencia al lavado por lluvia, atributos que resultan relevantes cuando la campana presenta lluvias durante los estadios reproductivos.
Segun el fabricante, uno de los diferenciales de Onsuva es su eficacia a baja dosis: 250 cc/ha, lo que, en base a ensayos internos y regionales -segun la empresa, mas de tres campanas y evaluaciones en mas de 50 localidades-, habria entregado controles de EFC iguales o superiores a alternativas del mercado y un plus de rendimiento que justificaria la inversion. En lenguaje tecnico, la combinacion de un SDHI con un triazol busca ampliar el espectro y la duracion del control, ademas de aportar sinergia en la proteccion del area foliar critica para el llenado.
Que aporta un cofactor: Biofusion y la calidad de aplicacion
Mas alla del principio activo, la calidad del tratamiento depende de la cobertura, la uniformidad de gotas y la penetracion en el dosel. FMC sugiere acompanar la aplicacion con Biofusion (200 cc/ha), un cofactor/aditivo que, segun la compania, mejora la distribucion y reduce perdidas por evaporacion, ademas de mitigar el riesgo de manchado foliar en condiciones de alta radiacion y temperatura. El uso de adyuvantes puede ayudar a optimizar la relacion coste/beneficio al aumentar la eficiencia del ingrediente activo, pero su empleo requiere ajustar la mezcla, volumenes y tipo de boquillas segun el objetivo de cobertura y las condiciones ambientales.
Momento de aplicacion: R2-R3 y la importancia del monitoreo
Los tecnicos coinciden en que el momento de la intervencion es tan determinante como el producto. Para controlar EFC en soja, se recomienda intensificar el monitoreo desde los estadios reproductivos tempranos y priorizar aplicaciones preventivas o en fases R2-R3, antes de que los sintomas se generalicen. Cuando las lesiones son visibles a gran escala, la capacidad de recuperar area foliar y rendimiento se reduce. Ademas, la ocurrencia de lluvias en ese periodo es un indicador de alto riesgo; por eso la planificacion de controles y la logistica de aplicacion ganan prioridad en campanas con pronosticos de precipitacion.
Manejo integrado y prevencion del desarrollo de resistencia
La eficacia a corto plazo de cualquier fungicida no exime de aplicar estrategias de manejo integrado. Los expertos recuerdan que los SDHI (carboxamidas) y los triazoles son modos de accion con riesgo de desarrollo de resistencia si se usan de manera repetida y sin rotacion adecuada. Recomendaciones de manejo responsable incluyen:
– Alternar modos de accion y evitar dependencias repetidas en la misma materia activa.
– Integrar medidas culturales: rotaciones de cultivo, manejo de rastrojos y reduccion de inoculo.
– Usar fungicidas en mezclas o secuencias con mecanismos complementarios cuando corresponda.
– Mantener registros de aplicaciones y monitorear la sensibilidad de poblaciones fungicas locales.
– Respetar dosis y volumenes de aplicacion para evitar subdosificaciones que favorezcan seleccion de resistencia.
Impacto economico y ambiental: eficiencia por dosis
La promesa de eficacia a 250 cc/ha se presenta, desde la empresa, como una ventaja economica y ambiental: menor cantidad de formulado transportado y aplicado implicaria menores costos logisticos e impacto ambiental. En la practica, el calculo de rentabilidad dependera de la realidad de cada lote -nivel de riesgo, precio de soja, costo del producto y de la aplicacion-. Por lo tanto, la decision debe descansar en un analisis tecnico-economico parcelario y en la comparativa con otras alternativas disponibles.
Recomendaciones practicas para el productor
– Intensificar el monitoreo desde R1-R2 y priorizar aplicaciones preventivas si hay pronostico de lluvias.
– Evaluar historicidad de enfermedades en cada lote para priorizar intervenciones.
– Discutir con su asesor la estrategia de mezcla y rotacion de modos de accion para reducir el riesgo de resistencia.
– Optimizar la calidad de aplicacion: elegir boquillas adecuadas, mantener volumenes que aseguren cobertura, y considerar adyuvantes segun necesidad y compatibilidad.
– Registrar aplicaciones y observaciones de campo para ajustar la estrategia en campanas siguientes.
Perspectiva final
En una campana donde “cada kilo cuenta”, la combinacion de tecnologias de mayor performance, monitoreo riguroso y buenas practicas de aplicacion puede marcar la diferencia entre mantener potencial productivo o resignar rendimiento. Productos como Onsuva y aditivos como Biofusion se posicionan como herramientas dentro de una caja de herramientas mas amplia; su aporte sera maximo cuando se integren en decisiones basadas en riesgo, en seguimiento constante y en estrategias de manejo que protejan su eficacia a largo plazo. Para los productores, la clave sigue siendo evaluar tecnicamente cada intervencion: no solo que producto usar, sino cuando y como aplicarlo para transformar sanidad en kilos cosechados y, en ultima instancia, en rentabilidad sostenible.


