Aplicacion de vicia como cultivo antecesor aumenta rendimiento de maiz hasta un 54 por ciento

La vicia como aliada para suplir nitrogeno y mejorar rindes de maiz en Santa Fe

Santa Fe, tercera provincia del pais en superficie y produccion de maiz, enfrenta un desafio recurrente: la fertilizacion por debajo de las necesidades del cultivo que limita su potencial productivo. En la region pampeana, la disponibilidad de nitrogeno sigue siendo el factor que con mayor frecuencia condiciona los rindes del maiz, cultivo que puede demandar entre 20 y 22 kilos de nitrogeno por tonelada de grano. Para rendimientos elevados, los requerimientos pueden superar los 200 kilos por hectarea.

Ante ese contexto, cultivos de cobertura basados en leguminosas -como la vicia (Vicia sativa)- se posicionan como una alternativa para complementar la fertilizacion mineral mediante fijacion biologica de nitrogeno. Ese proceso, realizado por bacterias simbioticas en nodulos radiculares, transforma el nitrogeno atmosferico en formas asimilables por las plantas y libera parte de ese nutriente al suelo tras la descomposicion de la biomasa.

Diseno del ensayo y densidades evaluadas

La ingeniera agronoma Julia Capurro, asesora tecnica en la zona de Canada de Gomez, condujo un ensayo para evaluar el impacto de distintas densidades de siembra de vicia como cultivo de cobertura previo al maiz. El objetivo fue comparar cinco densidades finales de plantas por metro cuadrado: 25, 40, 55, 70 y 85. La siembra se realizo en abril y el cultivo se mantuvo en crecimiento hasta los primeros dias de octubre, momento en que se interrumpio con la vicia en plena floracion.

Las densidades se lograron a partir de la siembra de semilla inoculada con Rhizobium leguminosarum en cinco dosis: 15, 25, 35, 45 y 55 kilos por hectarea. En todos los tratamientos la vicia llego a floracion, lo que se reflejo en concentraciones foliares de nitrogeno similares entre parcelas: entre 3,88% y 4,02% en tejidos vegetales.

Biomasa y aportes de nitrogeno

El incremento de la densidad de siembra tuvo un efecto claro sobre la produccion de materia seca aerea. A medida que aumento la cantidad de semilla, la biomasa vario desde 3.910 hasta 5.800 kilos de materia seca por hectarea. Esa diferencia en la acumulacion de materia seca determino los aportes estimados de nitrogeno al sistema, que en el ensayo oscilaron entre 152 y 233 kilos de nitrogeno por hectarea segun la densidad utilizada.

La dinamica observada coincide con reportes de otras experiencias: las leguminosas en floracion suelen aportar nitrogeno al sistema a razon de decenas de kilos por tonelada de materia seca, liberandose gradualmente durante el ciclo del cultivo siguiente. Ese proceso favorece la sincronia entre la mineralizacion del nitrogeno y la demanda del maiz en etapas criticas de crecimiento.

Impacto en rendimientos de maiz

Tras el secado de la vicia y un breve barbecho, el 20 de octubre se implanto el maiz con una densidad de 3,9 semillas por metro lineal. Todas las parcelas recibieron fertilizacion de base con fosforo y azufre, para asegurar que la respuesta pudiese atribuirse principalmente al efecto de la cobertura de leguminosa sobre la disponibilidad de nitrogeno.

Los resultados productivos mostraron diferencias significativas. En el testigo sin cultivo de cobertura, el rendimiento del maiz fue de 8.742 kilos por hectarea. En los tratamientos con vicia, los rindes variaron desde 9.213 hasta 13.458 kilos por hectarea, observandose los mayores incrementos en las densidades mas altas de vicia. Es decir, la inclusion de vicia en la rotacion se asocio con aumentos de rendimiento que, en algunos casos, superaron las toneladas por hectarea en comparacion con el testigo.

Adopcion y relevancia para la sostenibilidad

El interes por las vicias dentro de las rotaciones agricolas viene creciendo en distintas regiones del pais, impulsado por la intensificacion de los sistemas productivos y la necesidad de reducir costos y huella ambiental. Segun especialistas de INTA y tecnicos regionales, uno de cada cinco productores ya utiliza cultivos de servicios y la superficie destinada a esas practicas se incrementa anualmente.

Especialistas como Juan Pablo Renzi, de INTA Hilario Ascasubi, subrayan que el volumen de nitrogeno que puede aportar la vicia depende en gran medida de la biomasa acumulada durante su ciclo de crecimiento. En la experimentacion citada, la biomasa fue el principal determinante de los aportes estimados de nitrogeno, y por ende de la respuesta productiva del maiz. Estudios complementarios indican que la liberacion gradual del nitrogeno fijado contribuye a la nutricion del cultivo siguiente sin incrementar de forma inmediata el riesgo de perdidas por lavado.

Manejo agronomico y recomendaciones

Los resultados muestran que la inclusion de vicia puede articular productividad y sustentabilidad, aunque su exito exige manejo agronomico preciso. Segun Capurro, es clave adecuar la fecha y densidad de siembra de la cobertura a las condiciones ambientales locales, ademas del momento de interrupcion y secado del cultivo para favorecer la liberacion oportuna del nitrogeno. Tambien es importante combinar la estrategia con una fertilizacion de base que aporte los nutrientes complementarios como fosforo y azufre.

La sincronia entre la mineralizacion de la materia organica y la demanda de nitrogeno del maiz es uno de los desafios practicos: si la liberacion se adelanta o retrasa respecto a las etapas de mayor consumo del cereal, la respuesta en rendimiento puede disminuir. Ajustes regionales en la inoculacion, la dosis de semilla y el manejo del rastrojo resultan determinantes para maximizar la eficiencia del sistema.

En terminos productivos y ambientales, la combinacion de leguminosas como cultivo de cobertura con practicas de manejo conservacionistas puede contribuir a reducir la dependencia de fertilizantes sinteticos, mejorar la calidad del suelo y disminuir la huella de carbono de la produccion agricola al fomentar procesos biologicos de suministro de nitrogeno.

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