Ante el plenario internacional, el mandatario convirtió al play neuquino en el centro de escena de su propuesta para atraer divisas y dejó una convocatoria directa al capital privado global: “Al sector energético mundial quiero decirle que Vaca Muerta es una oportunidad histórica con potencial para ser una de las grandes protagonistas energéticas de las próximas décadas. Vengan, inviertan, desarróllenla, háganlo con nosotros”, aseveró
Para que Vaca Muerta se transforme en una referencia exportadora de gas y petróleo que genere u$s30.000 millones anuales y logre escalar su producción a 1,5 millones de barriles diarios, la Argentina requiere captar de manera urgente al menos u$s20.000 millones al año en inversiones directas para pozos, oleoductos y plantas de licuefacción. En ese escenario se inscribe el llamamiento del presidente Javier Milei realizó este miércoles al hablar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, ante los jefes de Estado de todo el mundo, reunidos en la ciudad de Nueva York.
El alineamiento geopolítico con los Estados Unidos e Israel, las giras internacionales con una marcada agenda corporativa y la promulgación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) forman parte de una misma estrategia del gobierno que convalida que el potencial no convencional de la Cuenca Neuquina dejó de ser un problema de geología para transformarse en un desafío de infraestructura y de fondos.
Sin embargo, el Presidente también fijó un límite geopolítico inédito al advertir que la invitación excluye a las empresas que operan ilegalmente en las Islas Malvinas: “Esta invitación tiene un límite: no seremos indiferentes frente a quienes exploten recursos bajo ocupación externa ilegal”.
Las cifras del despegue demuestran la brecha entre el piso actual y el salto de escala necesario. Durante los últimos años, el ritmo de inversión en el upstream neuquino rondó entre los u$s8.000 y u$s10.000 millones anuales, una cifra que permitió alcanzar récords absolutos de producción de crudo al superar largamente los 600.000 barriles diarios de la formación y el récord nacional por encima de los 920.000 barriles.
Más allá de la presencia dominante de las empresas nacionales como YPF, Pan American Energy, Tecpetrol, Pluspetrol, Pampa o la misma Vista, el no convencional requiere de un flujo constante de capital internacional. Para que la Argentina consolide un perfil exportador de escala mundial, la cuenca requiere una inyección media de u$s20.000 millones anuales sostenida durante la próxima década, tal como coinciden distintos analistas.
Estimaciones de consultoras y organismos para el salto de escala
Un relevamiento técnico del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) proyecta que escalar la plataforma productiva a 1,5 millones de barriles diarios de petróleo hacia finales de la década exigirá desembolsos acumulados que demandarán entre u$s20.000 y u$s30.000 millones por año.
Con ductos de gas y petróleo que se saturan a poco de inaugurados por la velocidad del desarrollo, los diagnósticos de los principales organismos del sector y las consultoras especializadas coinciden en que ese nivel operativo representa apenas una fracción del potencial real de la formación.
Por su parte, las evaluaciones de la consultora Aleph Energy, dirigida por el exsecretario de Planeamiento Energético Daniel Dreizzen, sostienen que la etapa de prueba de concepto técnica está superada y que la restricción presente radica en la disponibilidad de capital intensivo.
El propio organismo señala en sus análisis periódicos que la capacidad de respuesta financiera es el verdadero factor limitante. En ese sentido, el IAPG remarca expresamente que Vaca Muerta representa un recurso de clase mundial, pero que requiere un nivel de inversión masivo e ininterrumpido para transformar esos recursos en reservas probadas e infraestructura de transporte.
A su vez, las proyecciones globales de la firma internacional Wood Mackenzie señalan que para sostener la curva ascendente de la oferta no convencional y construir la infraestructura necesaria se requerirán sumas extraordinarias.
En un trabajo elaborado para la Comisión de Planeamiento y Economía del IAPG, la firma proyecta que bajo un escenario de desarrollo pleno las inversiones totales entre 2025 y 2040 oscilarán entre los 150.000 y los 200.000 millones de dólares. Tal como afirmó Dreizzen: “La oportunidad es única; Vaca Muerta puede ser el motor para que la Argentina supere su restricción externa crónica, pero en el mejor escenario requerirá inversiones anuales capaces de generar exportaciones por más de u$s50.000 millones al año”.
Cuáñes son los megaproyectos en superficie
La magnitud del número que el Presidente expone en sus encuentros con fondos de inversión en Nueva York, Londres o Silicon Valley responde a requisitos operativos concretos de la industria. Para sostener el horizonte de 1,5 millones de barriles diarios, las operadoras deberán pasar de los cerca de 400 pozos anuales que se completan en la actualidad a un piso de 1.000 pozos de navegación horizontal cada doce meses.
En su último informe sobre la cuenca, Wood Mackenzie advierte de forma explícita que “Vaca Muerta necesita u$s22.000 millones de inversión anual para sostener el salto exportador y consolidar su posición como un actor global en energía”. La consultora añade que estos esfuerzos financieros resultan imprescindibles para financiar los más de 1.000 pozos horizontales adicionales que deben perforarse anualmente para no estancar la producción.
La estrategia de buscar financiamiento externo masivo no tiene repercusión únicamente en perforar el subsuelo. La viabilidad de las inversiones del upstream depende, a la vez, de las obras en superficie, ya que sin infraestructura de transporte y logística el crudo y el gas quedan atrapados.
Multiplicar esa actividad implica pasar de los aproximadamente 35 a 40 equipos de perforación activos hoy a más de 80 rigs en el terreno, además de duplicar los conjuntos de fractura que operan en la provincia de Neuquén. En paralelo, la eventual decisión política de marginar a firmas de servicios petroleros vinculadas a licencias británicas en el Atlántico Sur obliga a financiar la llegada o expansión de nuevos actores en el segmento de completamiento de pozos y provisión de arena sílica.
Asimismo, YPF presentó bajo la órbita del RIGI el proyecto denominado LLL Oil, catalogado por la conducción de la petrolera estatal como el plan exportador de crudo más grande de la historia argentina, presupuestando aportes por u$s25.000 millones repartidos a lo largo de su ciclo de vida con el objetivo de generar exportaciones por u$s6.000 millones anuales hacia 2032.
Entre los megaproyectos que buscan ampararse en el RIGI se destaca el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), impulsado por un consorcio liderado por YPF junto a las principales operadoras de la cuenca, que demandará al menos u$s3.000 millones para exportar hasta 700.000 barriles diarios desde las costas de Río Negro.
Pero sin dudas el más grande de los proyectos en marcha es la plataforma exportadora Argentina LNG, donde YPF en sociedad con la italiana ENI y la emiratí Adnoc, buscan llevar adelantre un project finance estimado en una inversión total de al menos u$s29.000 millones.
En el segmento del gas, la licitación y desarrollo del megaproyecto de Gas Natural Licuado (GNL), liderado por Southern Energy en alianza con PAE e YPF, supone desembolsos de unos u$s15.000 millones para la instalación de buques de licuefacción y plantas de tratamiento en tierra en el Golfo San Matías.
La estrategia de transporte mira hacia adelante con el plan de obras coordinado entre Transportadora de Gas del Sur (TGS) y Transportadora de Gas del Norte (TGN) para terminar de revertir la matriz de abastecimiento nacional y consolidar saldos exportables hacia la región.
Este megaproyecto integrado comprende un desarrollo masivo en el upstream de unos u$s12.000 millones para la perforación de más de 800 pozos, sumado a cerca de u$s17.000 millones destinados a la construcción de un dedicado gasoducto de 48 pulgadas, una planta de fraccionamiento de NGLs y la infraestructura del puerto de licuefacción en Punta Colorada, provincia de Río Negro, con miras a generar exportaciones de gas por u$s10.000 millones anuales durante dos décadas.
Este esquema conjunto busca garantizar el llenado continuo del sistema para abastecer al norte argentino, sustituir definitivamente las importaciones desde Bolivia e integrar la oferta no convencional con los proyectos de exportación vía gasoducto hacia Brasil y las futuras plantas de licuefacción.
La hoja de ruta de TGS prevé inversiones por más de u$s700 millones para la ampliación del sistema de captación en la Cuenca Neuquina y el incremento de capacidad en el Tramo II del gasoducto Perito Moreno, mientras que TGN proyecta desembolsos en torno a los u$s500 millones en obras de compresión y ductos de interconexión.
Para transformar el propano, butano, etano y la gasolina natural en divisas y materia prima petroquímica, las empresas del sector pusieron en marcha una batería de proyectos millonarios de separación y fraccionamiento. La mayor jugada en este segmento la lidera Transportadora de Gas del Sur (TGS), que anunció un plan de inversiones por u$s3.000 millones destinado a la construcción de un nuevo poliducto desde Neuquén y una planta de fraccionamiento en Bahía Blanca para generar exportaciones anuales por u$s1.200 millones.
NGLs y petroquímica, otro frente de u$s10.000 millones en inversiones
El salto cualitativo de la Cuenca Neuquina no se agota en la extracción de petróleo y gas seco; la monetización de los líquidos del gas natural (NGLs, por sus siglas en inglés) ya es en la actualidad una necesidad de financiamiento masivo a partir del requerimiento de los proyectos anunciados.
En la escala máxima de este proceso se posiciona la mega planta de fraccionamiento asociada al proyecto Argentina LNG en Punta Colorada, provincia de Río Negro. Diseñada sobre un predio industrial de más de 500 hectáreas, esta infraestructura no solo albergará las unidades de licuefacción para el gas natural no convencional, sino que integrará un complejo de separación masiva de NGLs.
Compañía Mega —la firma controlada por YPF, Petrobras y Dow— puso en operaciones la expansión de su infraestructura con la habilitación de un nuevo tren de fraccionamiento en su complejo de Bahía Blanca. Esta obra requirió un desembolso inicial de u$s260 millones dentro de un programa integral que alcanza los u$s650 millones, permitiendo elevar en hasta un 50% la capacidad de procesamiento de los líquidos extraídos en la planta separadora de Loma La Lata, en Neuquén.
Por fuera de los combustibles licuados tradicionales, el gas rico de Vaca Muerta impulsa proyectos de agregado de valor petroquímico a gran escala, con el foco puesto en la producción de urea granulada para el agro. Profertil -con sus nuevos dueños- acelera un plan de ampliación en Bahía Blanca estimado en u$s2.000 millones para duplicar la capacidad de su planta, transformar el metano neuquino en fertilizantes y generar exportaciones regionales por más de u$s600 millones al año.
La inversión prevista para este hub bioceánico y petroquímico oscila entre los u$s15.000 y u$s20.000 millones en sus distintas fases de ingeniería, constituyendo la infraestructura fundamental para que el excedente de líquidos acompañe la evacuación masiva del fluido hacia los mercados globales.
La carrera contra el tiempo geopolítico y los costos globales
Existe una urgencia geopolítica y de mercado que explica la prisa de Javier Milei por conseguir los dólares en el exterior. La ventana de oportunidad de los hidrocarburos no es infinita. El desarrollo acelerado del shale norteamericano en la cuenca de Permian muestra signos de madurez estructural, mientras que los eventos de volatilidad en Oriente Medio generan una demanda coyuntural de proveedores energéticos estables y previsibles.
En paralelo y reforzando esta carrera por la industrialización del gas en origen, Pampa Energía confirmó la construcción de la planta de urea más grande de la región. Con una inversión total proyectada en u$s2.700 millones, el proyecto abarca la instalación de una planta de amoníaco y dos líneas de producción con capacidad para generar 6.000 toneladas diarias de urea granulada en el puerto bahiense.
En sus reportes de mercado, la firma sostiene que “el desarrollo a gran escala de Vaca Muerta requiere inversiones anuales cercanas a los u$s20.000 millones hasta 2030, pero el verdadero desafío para capturar ese flujo es garantizar la previsibilidad regulatoria, el acceso al mercado de divisas y la reducción del riesgo soberano“. De allí la importancia central que el Gobierno debe otorgar a la adhesión y blindaje probatorio del RIGI como garantía ante los fondos internacionales.
Diversos análisis de la consultora internacional Rystad Energy sostienen que el costo de extracción en Vaca Muerta descendió a rangos altamente competitivos de entre 35 y 40 dólares el barril, situándola a la par de los mejores activos no convencionales de los Estados Unidos. Sin embargo, Rystad advierte que la ventaja geológica se diluye si la Argentina no logra resolver en el corto plazo sus condicionantes macroeconómicos.



