viernes 13 febrero 2026

Investigacion sobre negocios espurios entre Kirchner y Chavez y su impacto en el agro argentino

Fideicomiso Argentina-Venezuela: dos decadas de negocios, sobreprecios y proyectos truncos

Durante mas de veinte anos, el vinculo agroindustrial entre Argentina y Venezuela funciono como un laboratorio de negocios politicos que dejo proyectos inconclusos, empresas damnificadas y deudas que todavia perduran. El punto de partida fue la afinidad politica entre Nestor Kirchner y Hugo Chavez, que cristalizo en 2004 con la firma de un fideicomiso bilateral: Venezuela vendia fueloil a la Argentina y, en vez de pagarlo en efectivo, generaba creditos en un fondo fiduciario con los que compraba productos y servicios argentinos, desde maquinaria agricola hasta genetica animal y alimentos.

Origen y mecanismo del fideicomiso
El mecanismo permitio sortear la falta de financiamiento externo tras la crisis argentina de 2001 y abrio una via alternativa a la operatoria comercial tradicional. Pero la operatoria funciono con controles laxos y asignacion discrecional de contratos. Informes oficiales y auditorias senalaron que por el fideicomiso circularon mas de 2.000 millones de dolares y que en varios rubros hubo sobreprecios de hasta 90%, segun registros de la Sindicatura General de la Nacion (Sigen) de entonces. Ese contexto fomento la aparicion de intermediarios con acceso privilegiado y, en algunos casos, empresas sin trayectoria en comercio exterior que facturaron operaciones millonarias.

Proyectos agropecuarios emblematicos y su fracaso
El primer gran hito fue la exportacion de ganado bovino en 2004: se acordo la venta de 2.000 vaquillonas Holando para mejorar la genetica lechera venezolana. El acto simbolico incluyo la presencia de Chavez en el puerto de Dock Sud, mientras partian al exterior 879 animales en el buque Zebu Express. La promesa de una “revolucion genetica” no se cumplio: muchas vacas murieron por adaptacion inadecuada al tropico o fueron faenadas para consumo inmediato en lugar de terminar el proyecto reproductivo.

En maquinaria agricola, empresas argentinas vendieron tractores, cosechadoras y sembradoras bajo contratos financiados por el fideicomiso. Empresas como Agrinar comprometieron el envio de mas de 4.000 equipos por operaciones que superaron los 113 millones de dolares; Pauny, Vassalli, Yomel, Metalfor y Cestari tambien participaron. En 2007, Venezuela llego a absorber mas del 70% de las exportaciones argentinas del sector. No obstante, buena parte de los equipos no se integraron efectivamente a una expansion productiva sostenida: algunos quedaron varados en tramites, otros no resultaron adecuados para las condiciones locales y el alcance real en la produccion venezolana fue limitado.

SanCor y la deuda por leche en polvo
Uno de los capitulos mas sensibles fue la operacion con la cooperativa lactea SanCor. En 2006, ante la amenaza de una venta al grupo Adecoagro, el gobierno argentino impulso un rescate respaldado por fondos venezolanos: Bandes (Banco de Desarrollo Economico y Social de Venezuela) prometio 135 millones de dolares, de los cuales llegaron solo 80 millones inicialmente y, segun fuentes de la epoca, apenas 15 millones terminaron efectivamente ingresando. SanCor pago con embarques de leche en polvo comprometidos durante 15 anos, pero Venezuela dejo de cumplir su parte y la deuda por entregas impagas quedo en torno de los 18 millones de dolares que ningun gobierno logro recuperar plenamente. El episodio dejo a la vista la vulnerabilidad de gobiernos y empresas al financiarse con mecanismos opacos y dependientes de decisiones politicas ajenas.

Actores tecnicos y la legitimacion institucional
Organismos y figuras tecnicas intervinieron en la trama: el Instituto Nacional de Tecnologia Agropecuaria (INTA) realizo relevamientos sobre las necesidades productivas venezolanas; su entonces presidente, Carlos Cheppi, lidero misiones y avalo planes de mecanizacion y transferencia tecnologica que sirvieron de sustento tecnico para exportaciones financiadas por el fideicomiso. Especialistas del INTA, como Mario Bragachini (mecanizacion), participaron en misiones oficiales y en la elaboracion de informes que justificaron envios de equipos y tecnologia.

Corrupcion, intermediarios y causas judiciales
Las denuncias de irregularidades no tardaron en aflorar. El ex embajador argentino en Caracas, Eduardo Sadous, denuncio la existencia de una “embajada paralela” que operaba fuera de los canales diplomaticos tradicionales y que incluia operadores del Ministerio de Planificacion. Testimonios y expedientes dieron cuenta de exigencias de coimas del orden del 15% al 20% para acceder a contratos del fideicomiso; tambien se documento la participacion de empresas pantalla que exportaron arroz y maiz con sobreprecios, mientras productores tradicionales quedaban excluidos.

Las irregularidades provocaron investigaciones por corrupcion y lavado de activos en Argentina. Si bien hubo causas abiertas, muchas no llegaron a condenas firmes por la complejidad probatoria, el paso del tiempo y la dispersion de las operaciones entre jurisdicciones. En paralelo, Venezuela atraveso un desplome institucional y economico que complico cualquier reclamo comercial y la ejecucion de garantias.

Intentos de reactivacion y obstaculos actuales
En 2022 el gobierno de Alberto Fernandez intento reactivar instrumentos comerciales con Venezuela, organizando misiones con empresas agroindustriales (semillas, biotecnologia, vacunas). El objetivo declarado fue crear oportunidades de exportacion y cooperacion tecnica. Sin embargo, la posibilidad de una reactivacion efectiva choca con varios obstaculos: las sanciones internacionales sobre Venezuela y PDVSA, la fragilidad institucional y cambiaria venezolana, el deterioro productivo interno y el riesgo reputacional para companias que operen sin garantias claras.

Lecciones y perspectivas para el comercio publico-privado
El caso del fideicomiso bilateral deja lecciones concretas para el diseno de financiamientos y acuerdos comerciales entre Estados:

– Transparencia y trazabilidad: fondos fiduciarios y esquemas bilaterales requieren auditorias independientes, acceso publico a contratos y clausulas claras de ejecucion.
– Evaluacion de riesgo politico y capacidad local: los proyectos deben considerar la adecuacion tecnologica, logistica y sanitaria al contexto receptor, y prever planes de contingencia.
– Instrumentos de garantia y escrow: para minimizar el riesgo de impago o incumplimiento, es recomendable el uso de cuentas bloqueadas, seguros o avales multilaterales.
– Separacion entre politica y seleccion de proveedores: procesos competitivos y criterios tecnicos reducen la captura por intermediarios y la aparicion de empresas sin trayectoria.
– Supervision internacional cuando existen sanciones: cualquier reactivacion debe analizar el impacto de restricciones comerciales y evitar vulnerar normas internacionales.

Situacion actual y posibles revisiones futuras
Aunque muchos acuerdos quedaron en la mesa y numerosas deudas se mantienen sin resolver, el entramado podria volver a ser objeto de revisiones judiciales o de auditorias publicas si se reavivan los prestamos o si aparecen nuevos indicios sobre operatorias pasadas. Ademas, la experiencia resalta la necesidad de que el sector privado y las autoridades acuerden mecanismos de proteccion contractual antes de comprometerse con contrapartes con alto riesgo pais.

En definitiva, el vinculo agroindustrial entre Argentina y Venezuela dejo una mezcla de oportunidades perdidas, beneficios concentrados y lecciones sobre los riesgos de la diplomacia economica sin controles. Mas de dos decadas despues, las preguntas sobre quien pago, quien se beneficio y que quedo en pie siguen sin una respuesta integral y consolidada, y constituyen un recordatorio de que la cooperacion internacional exige transparencia y profesionalismo para traducirse en desarrollo real y sostenible.

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