Vladimir Padrino, la última ficha militar de Maduro

Rodríguez anunció el miércoles su salida. Designó al también general en jefe Gustavo González López para reemplazarlo en la sensible cartera de Defensa, que Padrino ocupó desde octubre de 2014.

El general en jefe Vladimir Padrino fue el arquitecto de la “lealtad absoluta” que los militares venezolanos juraron a Nicolás Maduro hasta su caída. En el nuevo gobierno de Delcy Rodríguez duró menos de tres meses.

“Ha sido el más alto honor de mi vida servir a la Patria como soldado, y proteger la paz y la unidad nacional durante todos estos años al frente del Ministerio del Poder Popular para la Defensa”, reaccionó Padrino al conocerse su destitución.

Padrino, de 62 años, defendió la doctrina “chavista” con la que hoy se define la ideologizada Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), muy golpeada tras la incursión militar estadounidense del 3 de enero.

Y por casi tres años lo compartió con la jefatura del Comando Estratégico Operacional, el cargo más alto en el manejo de la tropa.

Era la última gran ficha de Maduro en la FANB. Asumió el cargo de ministro año y medio después de que el ahora depuesto presidente llegara al poder.

Una definición que choca con la nueva relación que ha cultivado Rodríguez con Estados Unidos, que ofrece una recompensa de US$15 millones por la captura de Padrino.

Ganó notoriedad al definir a la tropa como “bolivariana, socialista, antimperialista y revolucionaria”.

“Cosas de la providencia”

“Era el rostro de Maduro dentro de la Fuerza Armada”, dijo a la AFP Hebert García, general en retiro que fue ministro de Maduro hasta que rompió con el poder. “Tuvo la habilidad de mantener a la Fuerza Armada, entre comillas, unida, sin que se le fuera de las manos y diera un golpe de Estado”.

De ahí su nombre, en honor a Vladimir Ilich Ulianov, mejor conocido como Lenin.

Padre de dos hijos, amante de la música tradicional venezolana y de la lectura, Padrino ha dicho que su padre, un analista de sistemas, “siempre tuvo su vista en la revolución de Lenin, en la revolución soviética”.

En su primer año como cadete conoció a Hugo Chávez, entonces teniente. “Fue mi profesor, orientador”, aunque no lo invitó a participar del intento de golpe de Estado de 1992 que lo hizo popular y trazó su camino al poder.

Recordó en una entrevista en 2021 que se hizo soldado por “cosas de la providencia”: un amigo lo invitó a acompañarlo a presentar el examen para ingresar a la Academia Militar. “Tú estás loco, yo a eso no voy”, recuerda que le respondió. “Terminé acompañándolo, presenté el examen, mi compañero no quedó y yo sí”.

Chávez (1999-2013) politizó la Fuerza Armada al llegar al poder. La bautizó como bolivariana y le dio el voto a los militares en la última Constitución.

“Después de que conocí al comandante Chávez se reafirmó el germen revolucionario”, indicó el general, siempre de uniforme.

“Quédate en tu cuartel”

Y multiplicaron su poder en casi tres décadas de chavismo. Además de las armas, controlan empresas de minería, petróleo y distribución de alimentos, así como las aduanas e importantes ministerios, en medio de numerosas denuncias de abusos y corrupción.

El gobernante le dijo entonces por teléfono: “Padrino, por favor, no se maten entre hermanos. Padrino, por favor, quédate en tu cuartel”, según contó el general.

Una decisión en 2002 catapultó su carrera: el batallón que dirigía en Caracas no se plegó al golpe de Estado que sacó del poder a Chávez durante 48 horas.

Cumplida esa orden y tras conjurarse el golpe, Chávez condecoró al entonces teniente coronel, quien a partir de ese momento obtuvo religiosamente sus ascensos.

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