Zaña, la tierra “maldita” en Perú que aguarda la bendición del papa

En Zaña, una polvorienta ciudad colonial del norte de Perú que arrastra desde hace siglos la reputación de estar maldita, los fieles esperan la visita del...

Las calles de este árido pueblo de 4.200 habitantes catalogado a veces de “ciudad fantasma” lucen hoy solitarias. Entre sus callejuelas emergen las ruinas de cuatro imponentes iglesias coloniales, restos de su antigua riqueza, donde descansan ahora los gallinazos.

En Zaña, una polvorienta ciudad colonial del norte de Perú que arrastra desde hace siglos la reputación de estar maldita, los fieles esperan la visita del papa León XIV como una bendición.

El misionero español evangelizó a indígenas peruanos, denunció abusos y ahora es uno de los modelos del sumo pontífice, que celebrará junto a los zañeros los 300 años de su canonización.

Zaña fue hace siglos una ciudad próspera, destruida por una inundación que la despobló. Su identidad quedó marcada por el catolicismo, ya sea por leyendas de castigos divinos o por ser el lugar de la muerte en 1606 de Santo Toribio de Mogrovejo.

Desde que el papa “está entrando a Zaña, ya estamos más que bendecidos”, comenta frente al santuario erigido donde estuvo la casa en la que falleció Santo Toribio.

“La maldición quedó atrás”, dice a la AFP María Colchado, ama de casa de 63 años, miembro de uno de los comités ciudadanos que se preparan para la visita papal del sábado 14 de noviembre.

Vitrales de colores alumbran el interior, mientras la fachada de blanco y rojo borgoña muestra trabajos de pintura inacabados.

Con otros voluntarios, Colchado se encarga del mantenimiento del modesto templo que recibirá al pontífice. Unas bancas apuntan hacia un altar que tiene de fondo un retablo dorado.

De pronto, entra en el santuario el sacerdote Edinson Farfán, sucesor de Robert Prevost como obispo de Chiclayo, con una comitiva de la iglesia para supervisar el estado del templo.

Los vecinos vendieron rifas para financiar la remodelación, explica Colchado.

León XIV cerrará en Perú su primera gira por Latinoamérica, que incluirá también a Uruguay y Argentina, pese a que hace tres semanas fue operado de un cáncer de pulmón.

“El santo padre tiene en su corazón a Zaña”, dice el obispo a la AFP. “Todos quieren mostrar lo mejor” de la localidad, añade.

Nacido en Estados Unidos, se nacionalizó peruano en 2015 tras vivir casi dos décadas en el país. Dejó una huella profunda en la región.

“Llegando a su casa”

Zaña está unos 50 kilómetros al sureste de Chiclayo, ciudad donde Robert Prevost sirvió como obispo entre 2015 y 2023.

El papa “está llegando a su casa”, dice Colchado.

Muchos recuerdan que todos los 27 de abril arribaba a Zaña para la fiesta de Santo Toribio y otras actividades religiosas.

Betty Burga, de 56 años y miembro del comité, advierte que se espera un “mar de gente”.

Otro comité integrado por autoridades municipales, la parroquia local y los vecinos ha mandado a confeccionar cientos de banderas del Vaticano para que ondeen junto a las peruanas sobre las viviendas.

“La llaman a veces la ciudad fantasma”, dice la profesora de educación inicial Rosario Cossio, responsable del Museo Afroperuano que difunde la historia local.

Las iglesias coloniales de Zaña fueron destruidas en 1720 por una riada que los lugareños atribuyeron a un supuesto castigo divino.

Pero ahora es una localidad muy devota. En los muros del municipio y de la iglesia principal, donde se guarda como reliquia un pedazo de la tibia de Toribio de Mogrovejo, cuelgan gigantografías del santo y de León XIV.

Según ella, la fama de “ciudad maldita” estaría asociada al asesinato de un sacerdote en la época colonial. Tras el crimen, los religiosos “ya no llegaban a Zaña”, que “no era apta para sacramentos católicos”.

La parroquia local ha pedido a los fieles que abran sus puertas a los peregrinos que llegarán para ver al jefe de la Iglesia católica.

Una mototaxi lleva un lema pintado: “Cristo te ama”.

Los vegetales de su huerto servirán para cocinar las comidas. Pavos, gallinas, conejos y cuyes brincan en sus corrales. “Estamos preparados” para recibirlos, afirma.

Con colchones extras y decenas de ollas, María Colchado y su familia se aprestan para albergar a una treintena en su extensa casa de una planta, con muros ocre.

MAS NOTICIAS

Most Popular