Algodonera Avellaneda queda sin oferentes y pierde plazo para rescate empresa cercana a quiebra

La Justicia constató que no se presentó ninguna oferta ni solicitud de inscripción para adquirir las acciones de la textil de integrantes de la familia Vicentin, que tiene unos 360 empleados; el procedimiento había sido abierto luego de que la compañía no consiguiera las mayorías necesarias para cerrar su concurso de acreedores

spot_img

El plazo abierto por la Justicia para salvar a Algodonera Avellaneda venció sin ofertas y la textil quedó al borde de la quiebra. La empresa, vinculada a la familia Vicentin, está en concurso de acreedores y emplea a 360 trabajadores, pero no recibió propuesta, oferta ni inscripción de terceros interesados.

La inscripción había sido habilitada por el juez Fabián Lorenzini como parte del procedimiento de salvataje y comenzó a las 7.30 del 29 de septiembre, con vencimiento a las 12.30 del lunes pasado. El objetivo era que acreedores, una cooperativa de trabajadores o terceros se inscribieran para ofertar por las cuotas de capital y lograr las mayorías necesarias para un acuerdo preventivo.

Tras el cierre del plazo, la Secretaría del juzgado revisó el sistema informático SISFE y dejó constancia, en un acta del 5 de octubre, de que no se registró ingreso de propuestas ni escritos vinculados a la adquisición de las acciones. La secretaria Janina Yoris consignó explícitamente la ausencia de presentaciones, lo que dejó la causa sin alternativas de salvataje privado.

La situación financiera de la firma está dominada por su deuda con el Banco Nación, que representa más del 80 % del pasivo quirografario computable. Según el expediente, el crédito verificado y admisible asciende a ARS 1.585,7 millones y US$ 260,79 millones, una carga que impidió alcanzar acuerdos con la mayoría de acreedores.

Aunque la quiebra todavía no fue declarada formalmente, fuentes con acceso al expediente indicaron a LA NACION que ese desenlace sería inexorable y podría conocerse en los próximos días. Antes de la resolución final restan resolver algunas cuestiones procesales que el juez debe subsanar para avanzar con una definición judicial.

Lorenzini rechazó el intento de la algodonera de excluir al Banco Nación del cómputo de mayorías, tras considerar que la entidad actuó en defensa de sus propios intereses. Al constatar que la empresa no alcanzó las mayorías exigidas, el magistrado abrió el procedimiento de salvataje conocido como cramdown, con la expectativa de que surgiera un oferente tercero, algo que no ocurrió.

Qué implica el fracaso del salvataje y los próximos pasos

El juez había fijado condiciones estrictas para posibles oferentes, como acreditar trayectoria en el rubro textil, contar con canales de comercialización activos y demostrar la conducta tributaria de los últimos cinco años. La propia Algodonera Avellaneda quedó habilitada para participar sin inscripción previa, siempre que manifestara su voluntad en el expediente, pero tampoco presentó alternativa viable.

En lo operativo, la planta industrial funcionaba de forma reducida y la hilandería operaba al 60 % de su capacidad por problemas en la maquinaria, según informó Lorenzini al abrir el salvataje. Parte de la producción se mantenía mediante contratos de fasón y los ingresos de esa actividad se destinaban principalmente al pago de salarios, sin generar márgenes para cancelar el pasivo verificado.

El eventual cierre o una quiebra abierta tendrá efectos directos sobre la plataforma productiva de Reconquista, Santa Fe, proveedores locales y la cadena de valor textil regional. Con 360 trabajadores en juego, la definición judicial no solo determinará el futuro de la empresa sino también el impacto laboral y económico en una ciudad con fuerte dependencia de la actividad fabril.

El caso también tensiona el debate sobre la gestión de deudas empresarias en sectores vinculados al agro y la industria, y vuelve a poner en primer plano el apellido Vicentin en un expediente que combina problemas financieros y complejidad judicial. Para los actores del sector, la resolución del juez marcará un precedente sobre cómo se resuelven concursos con acreedores mayoritarios que no acompañan reestructuraciones.

Si el magistrado declara la quiebra, comenzará un proceso de liquidación de activos y la búsqueda de compradores en condiciones distintas a las previstas por el cramdown; si opta por medidas intermedias, podría intentarse alguna fórmula para preservar empleo y continuidad productiva. En cualquier escenario, la decisión tendrá consecuencias concretas en el empleo, la planta productiva y la comunidad de Reconquista.

La historia de Algodonera Avellaneda será seguida de cerca por el sector textil, los sindicatos y los proveedores locales, que esperan definiciones rápidas para planificar. En las próximas jornadas la causa judicial deberá despejar los pasos formales y, con ello, confirmar si el desenlace será la quiebra o una solución extraordinaria que permita continuidad operativa.

MAS NOTICIAS

Most Popular