En Estados Unidos, el precio de los huevos alcanzó niveles históricos tras los brotes de gripe aviar que provocaron sacrificios masivos de aves. En algunos estados, una docena superó los 10 dólares, lo que llevó a supermercados a imponer racionamientos. Frente a esta crisis, una solución poco convencional comenzó a ganar popularidad: el alquiler de gallinas ponedoras.
El fenómeno no es nuevo, pero cobró un impulso notable en los últimos meses. Iniciado hace más de una década en Pensilvania, el servicio “Rent The Chicken” se expandió a más de 40 ciudades en Norteamérica. Su propuesta es simple pero efectiva: permitir que los hogares alquilen un mini gallinero móvil, equipado con todo lo necesario para criar gallinas y recolectar huevos frescos sin compromisos a largo plazo.
Huevos frescos y experiencia familiar: los atractivos del servicio
El auge del alquiler de gallinas se explica por varios factores. Por un lado, el impacto directo en el bolsillo. Según el Departamento de Agricultura de EE.UU., el precio promedio de los huevos subió un 60 % interanual en marzo, impulsado por la gripe aviar y la inflación. En este contexto, muchas familias comenzaron a buscar alternativas más sustentables y predecibles.
Uno de los casos más representativos es el de Yong-mi Kim, residente del área de Los Ángeles, quien decidió probar la experiencia de criar gallinas. “Conozco personas que tienen gallinas en casa, pero les da mucho trabajo. Por eso me pareció mejor empezar con un alquiler”, explicó en una entrevista con Univisión.
Victoria Lee, responsable de Rent The Chicken en la región de Agua Dulce, California, aseguró que el servicio triplicó la demanda respecto al año pasado. “Los consumidores no solo buscan ahorrar, también valoran la calidad del producto y la experiencia educativa que ofrece tener gallinas en casa”, explicó.
El paquete básico incluye dos gallinas, un gallinero móvil con ruedas, alimento, comederos, bebederos y una guía de cuidado. Dependiendo de la ubicación, el alquiler por seis meses puede costar entre 500 y 1000 dólares. Aunque no es necesariamente más barato que comprar huevos en el supermercado, el diferencial está en el producto.
Según Lee, los huevos que llegan a los supermercados pueden tener hasta 60 días de antigüedad. “La proteína comienza a degradarse con el tiempo. En cambio, los huevos de traspatio son frescos, literalmente del día”, señaló.
Del supermercado al gallinero: una tendencia que se consolida
Los gallineros móviles, diseñados como pequeñas casas sobre ruedas, permiten trasladar fácilmente a las aves dentro del jardín y darles acceso a pasto fresco. Están completamente cercados para proteger a las gallinas de los depredadores y, además, facilitan el mantenimiento del espacio limpio.
Una familia que alquila dos gallinas puede obtener en promedio 14 huevos por semana, más que suficiente para cubrir las necesidades básicas. En el caso de Kim, su decisión estuvo motivada no solo por el precio, sino también por razones educativas y de estilo de vida. “Mi hijo es atleta y come muchos huevos. Pero también quería que los chicos aprendan de dónde vienen los alimentos”, explicó.
Durante los meses más duros de la pandemia, la demanda por este tipo de servicios se disparó. Con millones de personas confinadas en sus casas, la idea de contar con una fuente doméstica de alimentos frescos ganó fuerza. Ahora, el contexto inflacionario y los problemas de abastecimiento revitalizaron el interés.
Lo llamativo es que esta modalidad también representa una oportunidad para pequeños productores locales. La mayoría de las franquicias de Rent The Chicken son administradas por granjas familiares que encuentran en este modelo una fuente de ingresos adicional y sostenida.
Mientras tanto, el debate sobre la autosuficiencia alimentaria y la producción descentralizada sigue creciendo en Estados Unidos. El alquiler de gallinas, que hace una década era una rareza, se transformó en una opción concreta para quienes buscan alternativas frente a la volatilidad del mercado agroalimentario.


