Ambiente festivo a pesar de la rivalidad por el “derbi” de La Española

Dos países, una isla y un balón; República Dominicana recibió el jueves después de 13 años a su vecino Haití, con sus relaciones minadas por la violencia de las bandas haitianas; la inmigración que genera cierto racismo

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El “derbi de La Española” estuvo rodeado de un importante dispositivo policial dentro y fuera del estadio, constató un periodista de la AFP.

Dos países, una isla y un balón… República Dominicana recibió el jueves después de 13 años a su vecino Haití, con sus relaciones minadas por la violencia de las bandas haitianas, la inmigración que genera cierto racismo del lado dominicano y una historia de tensiones.

Inmigrantes y aficionados haitianos que cruzaron la frontera constituían la mayor parte de los cerca de 25.000 espectadores del estadio olímpico Félix Sánchez.

En materia de fútbol a diferencia del plano económico, la potencia es Haití, que este año participó en su segundo Mundial después del de 1974. El jueves goleó 1-4 a una República Dominicana donde se prefiere el béisbol.

Es el único incidente reportado de la noche. En las gradas, cientos de banderas de ambos países convivieron una al lado de la otra en un ambiente festivo.

Antes del partido, decenas de aficionados haitianos y algunos dominicanos intentaron forzar la entrada, pero fueron repelidos por las fuerzas del orden.

Su política de persecución de indocumentados, que incluye redadas y policías en hospitales, recibe críticas de defensores de derechos humanos, pero le vale una gran popularidad.

El presidente dominicano, Luis Abinader, ha hecho de la lucha contra la inmigración haitiana uno de sus caballos de batalla y ha mandado construir un muro a lo largo de los 380 km de frontera.

Más de 265.000 haitianos han sido expulsados de República Dominicana entre enero y agosto de 2026, según cifras oficiales.

A la inmigración haitiana se le acusa a menudo de ser el origen de la criminalidad en el país, mientras Haití es arrastrado por una espiral de violencia incontrolable.

“Hay dominicanos buenos y malos, como hay haitianos buenos y malos. Hoy se han comportado bien, ha habido algunas situaciones en la entrada, pero eso forma parte de la euforia, del hecho de poder vivir esta experiencia”, afirmó.

“Hay muchas personas que se toman la cuestión haitiana y la migración como algo personal, pero yo siempre he compartido con nuestros hermanos haitianos”, afirma Gorky Lluberes, ingeniero electricista dominicano de 37 años, que acudió al estadio.

“Es un día especial para el fútbol. Es un orgullo. La situación en Haití es complicada, pero nosotros estamos muy orgullosos, porque el país y la selección marcan la diferencia y nos dan alegría”, celebró Kerry Dulysse, ingeniero industrial de 25 años afincado en República Dominicana.

Un día especial para el fútbol

En el campo, los “Brigadiers” -el apodo de los jugadores haitianos, heredado de la guerra de Independencia- impusieron su ley para alegría de sus hinchas, que abandonaron el estadio en pleno júbilo.

Para Nicolás Tónico, la victoria haitiana también tuvo un significado más allá del resultado.

“Lo único que tenemos por ahora es el fútbol. Económicamente, políticamente, nada funciona, pero con el fútbol tenemos un buen equipo y eso nos ayuda. Y además, el fútbol también hace que se nos vea de forma diferente en el mundo”, añadió.

El martes, el Consejo de Seguridad de la ONU prorrogó por seis meses el mandato de la fuerza desplegada en Haití para luchar contra las bandas.

“El país de nosotros está pasando un momento muy difícil y de muchos problemas, pero esta victoria es mucha alegría”, dijo este vendedor ambulante de artesanía de 40 años, que trabaja en el balneario turístico de Punta Cana (este).

En este contexto, el país se prepara para organizar en diciembre su primera elección presidencial desde 2016, así como un referéndum constitucional.

El país más pobre de América sufre desde hace mucho tiempo una crisis política, económica y de seguridad. La situación se ha deteriorado considerablemente en los últimos años, por la extensión de las bandas que siembran el terror con asesinatos, secuestros, violaciones y reclutamiento de niños.

“Cada país tiene su propia ley de migración. Yo respeto eso, solamente necesito que el gobierno dominicano haga un trabajo con mucho respeto, no solamente con maltrato, mucha violencia, porque se está maltratando mucho”, dijo.

Tónico también se refirió a la lucha contra la inmigración.

“El derbi de La Española, me encanta esto, que vean que Dominicana y Haití pueden dar cosas buenas, sobre todo en el deporte”, dijo.

Bill Perly Dulysse, ingeniero electromecánico haitiano de 35 años, que también vive en la República Dominicana, ve en el partido la ocasión de una reconciliación deportiva.


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